Mientras respiremos, nada está mal

30.8.15

Poder decir adiós, es crecer

Solía necesitar escribir, posar la yema de mis dedos en estas teclas y exprimirme el alma casi todos los días. Era una necesidad, no importaba dónde ni cómo estuviera, no existían las excusas: siempre, encontraba la manera de desahogarme escribiendo, porque no era capaz de soportar más adentro mío todas esas emociones. Sentía que escribiendo resolvía. En parte, me esclarecía el panorama, o eso me hacía creer. En cambio hoy, por alguna razón, siento que solo me trajo más problemas.

Sentía una satisfacción, un placer indescriptible, que sólo se veían mejor en mi postura recta, en mis manos pausadas, en mi boca sonriente y mis labios superiores mordiendo a los de abajo... O en la fuerza que, segundos después, mis dedos ponían al apretar aquellas teclas. Ese entusiasmo, esas ganas de seguir dándome placer a mí misma, un ratito más, porque era eso lo que tanto necesitaba a lo largo del día y ellos podían dármelo, aunque en realidad fuese yo la que me lo daba. 

Nada ni nadie me paraba, porque ese era mí momento, mío y de nadie más. Me convertía en sorda y egoísta, y sólo era capaz de escuchar el ruido de las teclas y de mis risas sin querer mientras leía lo que escribía. 

Cuando terminaba, me sentía libre. Darle un final a algo y sentirme satisfecha era algo tan raro y lejano, que cuando lo sentía era como tocar el cielo con las manos. En ese tiempo variable me sentía yo, desde mi mejor ángulo. Era la que quería ser. Decía lo que quería decir. Pero nadie me escuchaba. Solo yo me escuchaba y eso alcanzaba, aunque mi más profundo sueño siempre haya sido basado en la opinión de los demás. 

Ponía un punto y le daba a "Publicar" y de inmediato una ola de buen humor y ganas de todo me invadía. Unas ganas de vivir, de probar, de chocar, de sentir al máximo y de repetir mil veces todo. 

Después me iba a dormir, y a las 6:30 am, cuando la alarma sonaba, todo eso desaparecía: en mí deslumbraba un disfraz de alguien introvertido, tímido, vergonzoso, feo y perdedor, alguien imposible de ser querido por otra persona. Un ser completamente odiado por mí, un contrario inevitable y lleno de sueños que nunca, jamás, podría cumplir. Ese era mi disfraz de todos los días, esa era la que todos veían y esa era por la que yo, todas las noches, escribía un descargo que me daba una mínima felicidad..

Yo, era todo lo que odiaba. No tenía poder de decisión, no podía cambiarme. Estaba obligada, destinada a ser una con el resto y otra conmigo. 
Era presa de mis defectos y sólo me sentía libre cuando escribía para un público que creía tener y que era mi motivo a seguir por cada "Publicar"... 

Yo era una mentira. 

Pero como toda mentira, mientras mas se alarga el descubrimiento de sí, más grande se va haciendo la consecuencia, y por cada "Publicar", me condenaba a mí misma a ser todo lo que odiaba con la gente y todo lo que amaba y anhelaba, sólo conmigo...

Así que un día, por más emociones que se me juntaran, por más que pasara por situaciones extremas, dejé de escribir. Dejé de sentir esa satisfacción tan hermosa que sentía cada vez que escribía una entrada para un público inexistente o que quizás, no me importaba tanto. Empecé a escribir mentalmente, y a sacar las mismas conclusiones de antes pero sin publicarlas. Si al fin y al cabo, escritas o mentales, sólo eran para mí. 

No necesito más andar contando mis problemas o escribir para desahogarme,o como dije al principio, para "resolver"... 
No necesito más mostrarme como alguien que no soy. Y por eso, de una vez por todas, logro sacarme este pesado disfraz de encima y ser lo que soy. Así se gusta realmente y se aprende mejor, sin caretas ni miedos, ni a la oscuridad ni al qué dirán. 

Hoy en día lo único que me motiva a seguir escribiendo es el amor y el clima, los besos abajo del sol, y el olor a café, con Cerati de fondo...

Es eso. No me interesa más encerrar mi mundo en una página de Internet. Quiero VIVIR y SENTIR en carne propia. 

No conformarme más con soñar o imaginar que algo pasa, sino que pase!

Porque cuando amamos con el alma al punto de tener el corazón regalado u odiamos tanto que mataríamos, no vamos específicamente a escribir... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario