Mientras respiremos, nada está mal

8.8.15

Dejarse ser!

Que fluya una forma de ser y que tiemblen piernas, lloren ojos y sangren pieles, ¡o que se venga el mundo abajo! Si al fin y al cabo esta tierra es redonda y siempre se vuelve a lo mismo, se vuelve a este hostil y muy frío universo poco humano, que pensando sólo en sí mismo intenta opacar personalidades y almas revolucionarias, que quizás, lo podrían llegar a transformar en cuadrado.

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