No sé che. Como últimos renglones bien parados quiero plantear el uso de la razón, de la mente, para una buena causa: cultivarla y conocerse a uno mismo; ver de qué y quiénes estamos rodeados, y vivir un día a día razonando sobre lo que se nos cruce por el camino. Pero más que nada, no dejemos de ver lo tácito. Lo que más nos cultiva la mente es buscar y encontrar lo que está atrás de lo que parece ser cierto y verdadero, ¡Y debatir! Debatir con uno y con otro, y ver si podemos llegar a algo que se acerque a "lo cierto": cuando nos quedamos sin palabras, o cuando el otro se queda sin ellas.
30.7.15
Así y Asá
No sé che. Como últimos renglones bien parados quiero plantear el uso de la razón, de la mente, para una buena causa: cultivarla y conocerse a uno mismo; ver de qué y quiénes estamos rodeados, y vivir un día a día razonando sobre lo que se nos cruce por el camino. Pero más que nada, no dejemos de ver lo tácito. Lo que más nos cultiva la mente es buscar y encontrar lo que está atrás de lo que parece ser cierto y verdadero, ¡Y debatir! Debatir con uno y con otro, y ver si podemos llegar a algo que se acerque a "lo cierto": cuando nos quedamos sin palabras, o cuando el otro se queda sin ellas.
21.7.15
¡A reír sin preocuparme!, que el rulo siempre vuelve
Es la primera vez que va a salir de noche, por ende la primera vez que sus papás le dan permiso, la primera vez que va a tener una previa, la primera vez todo. Todo tiene su luz propia, su esperanza, su brillo tan peculiar y primerizo, a tal punto de hacer cosquillas en su estómago a medida que las agujas del reloj se acercan más y más a las doce y veinte. Son las doce menos cuarto. En el baño de la habitación de su amiga, una de ellas está preparando una mezcla que a cabo de segundos se torna verde. Una suerte de frizzé azul con vodka y cepita y quizás algo de vino en cartón... Mientras ella observa la transformación en la pigmentación de esa primeriza mezcla algo emocionada por probar, alguien fuera del baño apaga las luces, cierra la habitación con llave y pone algo de reggaeton. Ahora sí. Botellas, copas, baldes y rondas de vodka van y vienen, ella toma control sobre su cuerpo pero para el que la viera diría que ya no sabe lo que hace. Y no, ella sí sabe lo que hace, lo hace porque quiere y porque le gusta, porque quiere que su primera vez valga la pena, porque tiene unas ganas encasilladas dentro de ella que quiere exponer a cualquiera que se le cruce sin importar que les importe...
El reloj de la computadora les dice que son las doce en punto. Ninguna de las tres nerviosas tiene nervios ahora, solo hay risas a carcajadas y algunas torpezas de borrachas que sólo les divierten más. Nada más importa. Ella sabe lo que está haciendo pero sigue porque en serio así lo quiere. Sabe que aunque ahora le duela el estómago de tanto alcohol junto, quiere seguir. Porque quiere seguir olvidándose cada segundo un poco más de toda la mierda que la espera a la vuelta a casa, porque no quiere sufrir más las cagadas de los demás, porque no está mal tomar y olvidarse de todo por un buen rato, si al fin y al cabo siempre se vuelve a la realidad.
Se mira en el espejo. Se rebaja a sí misma. Y no se siente mal por vestir una pollera ajustada y corta, o un top provocativo; mucho menos por maquillarse o tomar. Luego, débil pero sabiendo lo que hace, se mira a los ojos. Se acuerda, por un instante de todo por lo que está pasando en su vida familiar, se acuerda de quién es ella para los tantos ojos que la siguen en la escuela: "la de las buenas notas", "la que tiene pinta de santa", y algunos etcéteras de este estilo, que en estos momentos solo son motivo de una cosa: reír. Se mira y se ríe. Ahora se arregla, y sigue tomando.
Doce y cuarto marca el dichoso reloj, torpemente comienzan a limpiar y esconder las botellas. La mamá de su amiga toca la puerta, el auto ya está encendido.
Bajan las escaleras, con un paso alcoholizado y poco firme, pero bajan.
Llegan, entran al boliche con algunas complicaciones y no hacen más (especialmente ella) que disfrutar de esa primeriza noche. Nada más importa que ella, bailar y reír. Y se siente bien con eso, se siente bien con saber, que se puede ser "la de las buenas notas", y la de los problemas familiares, con la que sale una noche y la pasa bien, que no está mal olvidarse de las cosas aunque sea por un rato, que no importa la edad que se tenga ni qué problemas inunden una vida para salir de noche, mientras uno se percate de ello y sepa lo que hace; que ninguna sociedad, por más reglamentaria y vieja que sea, puede prohibir el olvido temporal de algo que nos hace mal, mientras olvidarlo nos haga bien.
Todos respiramos del mismo aire
Yo no vine al mundo a salvarte de nada, a consolarte ni a ser tu hombro dónde llorar, igual que todos. Cuando lo tengo que hacer lo hago, pero nunca lo fuerzo. Viniste para sufrir, igual que todos. Viniste para no ser consolado las veces que más lo necesitás, para que cuando necesites a alguien que te entienda estén todos en contra. Para que cuando necesites plata más que nunca sean todos pobres. Yo no soy todo eso, pero me hago. En cambio ellos lo son de verdad. Yo me hago, porque no voy a revolucionar la idea de ser que tienen todos los humanos. No, al menos por ahora. No puedo cambiar al mundo, menos a las personas. Así que ya esta hermano. Llorá hasta que te estés muriendo y entendé a toda la miseria y basura que es y hace a este universo. Entendelo desde el alma, date cuenta de qué tan cruel puede ser el resto. Y cuando hayas caído, ahí te presto de mi receta, de mi hombro, de mis consuelos y de mí misma. Pero primero te dejo tocar fondo y te dejo ahí un rato, así te percatas un poco de la realidad. Cuando hayas entendido, te ayudo y volvés a vivir. Después de ahí vas a volver a caerte unas mil veces más. Pero el dolor cada vez va a doler menos y el levantarse cada vez va a ser más natural. Yo aprendí más sola que acompañada. Porque no todos saben que pueden destruir y hacer con sólo palabras; yo sí. Y decí que soy buena mina. Porque la causa de todo el mal que hace el hombre es eso: saber, consciente o inconscientemente de lo que uno es capaz.
Te invito a vivir la vida. Estudiá, decidí, dudá, enamorate, besá sin amor, salí a bailar, fumá, tomá, dormí en la calle, comé cualquier cosa, cuidate y no te cuides, deseá lo que está "prohibido", reíte sin que importe donde sea y justificate como se debe, porque siempre hay una manera, hasta si te reís de los nervios; llorá y reite a los dos minutos, sé agradecido, abrazá, sé humilde sea cual sea tu posición, no te la creas nunca, ni estando arriba de todo, y por sobre todo: encargate de que siempre respires bien.
Mientras respires, mientras estés con vida, todo lo que te pase está en orden.
17.7.15
Yo contra el mundo no puedo ganar
Mi abuelo está internado. El es mi vida. Sin embargo todavía no fui a verlo. Por tiempo, porque nadie me puede llevar, por cuidar a mi hermano, en fin. Por y mas pores, son no más que excusas que terminan en nada. Cuando alguien muere no hay tiempo, ni nadie que te pueda llevar, ni cuidar a nada. Y menos si hay amor de por medio, si hay familia. Si hay un abuelo. Que te cuidó toda la vida y se mató más que tus viejos por darte lo mejor. Sin embargo acá estoy yo. Escribiendo, en la cama, sola, confundida, vacía y mediocre. Que las horas corren y yo más de ellas pierdo, preguntándome cosas sin sentido y actualizando Twitter "porque estoy aburrida". Y me pregunto si esta seré yo, la que planea verse con sus amigas por el día del amigo más que ir a ver a su abuelo al hospital. Yo sé que lo amo. Pero, ¿por qué me esmero más en verme con ellas que en poder ir a ver a él? ¿Qué clase de persona soy? ¿Seré una más del montón humano y despiadado que tanto odio? ¿Me están convirtiendo o ya era así? ¿Me jacté de ser una posible revolucionaria adolescente cuando solo soy una putita que le importa hablarse con el pibe que le parece lindo o ir a bailar con sus amigas y tomar alcohol? ¿En serio soy eso?¿Soy aún peor que el montón? ¿O soy mejor solo que me logro percatar de mi maldad? ¿O será porque todavía no lo vi y su figura no me conmueve solo en la cabeza? ¿Porque no llegué al extremo de verlo muriendo para sentir que quiero acompañarlo cada segundo aunque tenga que dormir en un piso frío lleno de gérmenes? ¿Tengo que verlo para tirar el tiempo, mi hermano y el cómo ir a la mierda y hacerlo mi único propósito de ser?
Grito, critico, escucho críticas hacia mi y me hago la fuerte. Me voy, agarro un rosario y lloro tirada en la cama. Lloro por este mundo que sólo te permite ver quién sos verdaderamente y quienes son los demás cuando te pega, cuando te pone diferentes opciones a ver a cuál le das mas importancia, cuando tenés que tirar todo a la mierda y a ver si lo hacés. Y que ni siquiera te hace verlo del todo, solamente te da un poco de diferentes situaciones y te nutrís de decepciones y vacíos, que solo cultivan más interrogantes.
Me siento en guerra. Con mis amigos, con mi familia, y conmigo misma. Y esa es la peor guerra de todas, la que no mata el cuerpo, ni deja sangre, ni escombros, ni hogares destruídos, ni una historia que contar en los libros, porque no se puede enseñar, transmitir, o hacer un cuadro sinóptico de una guerra que sólo se puede comprender viviéndola en carne propia, cuando la realidad te golpea por primera vez, cuando te muestra verdaderamente que las miserias no existen solo en el exterior sino tambien dentro de uno, cuando te hace sentir que todos, absolutamente todos, estamos condenados a ser unas basuras, a ser mediocres, crueles y despiadados en este mundo.