Mientras respiremos, nada está mal

29.5.15

Primero lo 1º

Y me doy cuenta que la única razón del vacío es el no ser uno mismo. Es el guardarse, el reprimirse, el quedarse. El callar. El no aplicar la esencia que llevamos dentro, lo más puro del ser.
El no sonreír plenamente, el no ser sinceros, no sólo con el resto sino más -y peor-con nosotros mismos.Cuando no nos permitimos hacer todo aquello que se nos de la gana, sabiendo que alguna vez si fue así. En nuestra mente recordamos esos momentos de libertad absoluta, en los que el quedirán era la nada y la inocencia de las risas opacaba todo.
Pero después de un tiempo, cuando algún extremo importante de nuestra vida cambia, también cambiamos nosotros, y por lo general, esto se da por el famoso quedirán - quepensarán que tanto nos afecta.
Ahora, después de dos (quizás tres) días de vacío, al fin comienzo a saciarme el alma. Comienzo a llenarme. Y decidí comenzar por donde mejor se comienza: el principio;
que aunque trae nostalgia también complementa y hace crecer -más y de vuelta- ; Viernes, frío, y tres viejos amigos; escuela primaria y más de una vida de recuerdos. Me lleno, me completo con eso: saludar a los nenes de segundo y tercer grado, ver jugar al fútbol a mi hermano con sus amigos, disfrutando séptimo grado y ver a las nenas quedarse sentadas hablando de lo que son -probablemente- sus primeras experiencias en el camino de la vida, charlar con los profesores, recordar y reír, saludar a las cocineras, abrazarme con la que limpia, entrar a las aulas y escribir "Egresados 2013" y salir corriendo cual nenes de 1º.
Me sacio con lo viejo, con lo que no puedo volver a vivir y con lo que ahora, no es más que un conjunto de recuerdos.
Y no solo eso, sino que me siento acompañada, contenida, querida. Rodeada de gente que más allá de todo error me quiere en serio, o eso transmite cada vez que aparezco por ahí. Gente que me vio crecer y que creció conmigo, y que me acompañó sin soltarme nunca. Que a pesar de todo, sigue ahí.
Entonces cuando caigo de esto es cuando ya no siento ese cruel vacío: cuando la soledad y la falsedad de las personas no me importa ni me afecta: los tengo a ellos. A los verdaderos. ¿Qué mas necesito?
Supongo que la vida me irá dando más gente como ella, y que solo es cuestión de tiempo y confianza.
Pero ya tengo la base y por donde comenzar.

¿Qué más necesito? 


El hambre no es sólo cuando no hay qué comer: sino también cuando hay y no comemos.

28.5.15

H

"Las paralelas nunca se cruzan", dice la profesora de matemática sin retorno.

De inmediato mi cabeza exprime la frase y la conlleva al extremo más tocado en mi mente, el de siempre: Vos.

Me estremezco y comparo. NOS comparo. Vos y yo como dos paralelas, iguales pero imposibles de cruzarse. Ni en un punto, ni en un extremo, nunca, jamás: destinadas a no encontrarse, sin círculos ni vueltas.

Fue lindo mientras duró -probablemente más para mi que para vos-, mientras el destino nos permitió ser perpendiculares o permitió alguna recta (H) que nos uniera. Las sonrisas salieron sin preguntar y los besos y abrazos me dieron escalofríos. Pero no puedo evitar convencerme del mismo pensamiento que, junto con vos, sale siempre: Ya pasó.

Y, por supuesto, existe la posibilidad de trazar la recta de vuelta pero, ¿si no pasa nunca? El que borra, el que traza, el que dicta y exige, ¿quién es?

Todo concuerda con los mismos pensamientos de siempre y las paralelas imposibles de unirse ahí siguen, imposibles de unirse.

Hasta que la de matemática las compara con calles y se me da vuelta todo- ¡Un giro de 180 y perdí por goleada!:

Y nos imagino, vos cruzando desde la Av. Belgrano y yo desde Av. Independencia, en la senda peatonal, ese par de líneas blancas que alguien pintó algún día y que une todo con todo, que forma una H tan extraordinaria como tóxica:

-Nos volvemos a encontrar-

27.5.15

Sed de Humanidad II

¿Cuántas veces escuchaste que te dijeran que el que tiene hambre come lo que venga? Que no tiene preferencias, que no elige. Seguramente te lo dijeron cuando no querías comer tal cosa porque no te gustaba, porque no era agradable a tu gusto, no iba con vos.

Y de esas veces, ¿cuántas nos habremos atrevido a contestar? A defendernos, poniéndonos del lado contrario a los pobres que comen lo que venga. Yo, pocas. 
Y cuando lo hice decía "pero yo no soy pobre y no me gusta". 
Suena egoísta, pero en parte, es así. Cuando tenemos tanto nos damos el lujo de despreciar, no aprovechar y no valorar. Y cuando nos falta, bueno, ansiamos con todo tener aunque sea una miga. 

Y así como cuando tuve mil opciones en la heladera decidí no escoger ninguna, ahora que no tengo nada quiero todo. 

Dame lo que sea, pero dame algo. 

Aunque sea una semilla: yo me encargo de sembrarla. 

26.5.15

Sed de Humanidad

      Me fui a dormir y me desperté con una paz tan llana y plena que pocas veces se podría ver, y más que nada en mí. Todo estaba en orden o camino a él, sin contar algunos detalles familiares que siempre están.
      Pero, ¿qué es lo que me prohíbe sonreír? Aunque lo busco y lo busco, por fuera y por dentro, no lo encuentro. Y, fiel a mi estilo, cuando algo se posiciona en mi mente no se va hasta ser develado.
      Entonces como tantas y otras veces, pretendo y espero descifrarlo entre renglones, o que la duda me siga carcomiendo hasta pudrirme con ella.
      ¿Qué era lo que tanto quería cuando lloraba por esto o por lo otro? Hace un par de días, cuando me quedaba llorando sola en un escalón, me dormía rezándole a Dios que me ayude y me despertaba sin ganas de nada, ¿qué pretendía? ¿para qué recé, para qué busqué consuelo? ¿que buscaba que no encontré?
      Siento un vacío, tan llano y pleno como la paz que sentí anoche. Y no logro entender si es un vacío de afecto, o de problemas. Y un nuevo interrogante aparece en busca de una respuesta:
       ¿Con qué me lleno? ¿Qué tengo que comprar para no tener más hambre de sentimientos, para no sentirme así?
        Y ahora que todo parece estar en orden, me siento más desordenada que antes: ¿Quiénes me rodean? ¿Quiénes son, y por qué parecen tan desconocidos? ¿Por qué aparentan estar tan llenos? ¿Cómo hacen? ¿O acaso, se mienten a sí mismos? Y todavía más, ¿eso como se hace?

        Otro par de interrogantes que se suman a la bolsa y mientras yo, con la duda como estandarte y el llano y pleno deseo de no morirme de hambre.

25.5.15

Last Night

La vuelta se hizo más larga que de costumbre. Ya no eran cinco o seis. Ya no volvían en taxi con plata de sobra ni tampoco en un bondi vacío que les promete los cinco asientos de atrás sólo para ellas; o un chofer copado que las deja pasar sin que tengan lo suficiente en la sube. Ya, no.

Tres, dos para un lado, una para otro: la Casa de Todas, ya no existía más. Se despidieron, a la vez que un taxi paraba frente a ellas. Y ante los cuatro ojos que allí subsistían, el taxi y Belén comenzaron su marcha. Quedaron solo ellas dos, junto con la oscuridad de una noche bastante fresca de verano-otoño y el vacío de Lavalle. No había viento, sino más que nada frío. Un frío que te deja desnuda; desnuda ante los peligros de un Buenos Aires furioso con dos perdidas adolescentes como carnada.

De una mochila Jansport sacaron un frasco con monedas, y mientras una ponía las manos en posición de canastita, la otra las comenzaba a contar. 1, 1.25, 1.50, 2.50, 2.75....
Si lo vemos del lado positivo, la suerte estuvo de su lado esa noche,  cuando las monedas parecían ser todas de 10 centavos y el colectivo tardaba más que nunca.
 Terminaron de contar. Tenían $12, justo para dos boletos de $6. Las aguja chica estaba cada vez más cerca de las seis y la gente, cada vez era más. Unos cinco minutos después la fila era ya de diez personas al menos, con ellas a la cabeza.

A las 6:15, el "95" se dignó a aparecer. Les llevó un minuto y medio de reloj poner todas las monedas. La impaciencia de un chofer a las seis de la mañana con un colectivo bastante lleno y una fila que aguarda por dos adolescentes con $12 pesos en monedas, ayudaron al mal humor y a las malas caras de todos, pero más que nada, de ellas.

Se sentaron en dos asientos juntos, sin pronunciar palabra. Cada una miraba para distintos lugares: una para la ventana, otra para el lado del pasillo. Después de que la larga fila que las había estado esperando terminara de pagar, al fin, el colectivo arrancó. Dos paradas más tarde pero bastante juntas, lo que les llevó no más de cinco o seis minutos, se subió un grupito de 4 o 5 tipos que al parecer volvían de bailar. Bastante alcoholizados y con pinta de peligrosos, las miraban fijo y luego entre ellos, logrando intimidarlas al punto de llegar a reírse, probablemente, de los nervios.
 Entre susurros, la que sabía -supuestamente- más sobre calles y todo eso, le dijo a la otra que se bajaran en la siguiente parada -que era una anterior a donde en realidad tenían que bajar-  y que caminaran todo lo que quedara, aunque de todas formas había que caminar.
Sin armas para oponerse, la otra aceptó. Se pararon, apretaron el botón y esperaron a la parada. Los tipos se colocaron detrás de ellas, como si fueran a bajar en el mismo lugar que ellas. Entonces la creadora de la idea de bajarse antes y caminar le hizo un gesto a la otra como de que esperara, y que no bajara; lo cual significaba que se bajarían en la otra y que dejarían pasar a los hombres primero.

Las puertas se abrieron, pero la única en bajar fue una señora petiza y vieja. Luego ambas puertas comenzaron a cerrarse, los tipos rieron y a ellas, en sus mentes, el miedo comenzaba a atacarlas.
Si o sí tenían que bajar en la que seguía,y los tipos si o sí -seguramente- se bajarían en la misma.

Y así sería.

Para peor, las calles eran tan desiertas, vacías y tenebrosas como pocas. Eran las típicas cuadras llenas de fábricas y depósitos, con pocas luces y pocos árboles. El miedo las atormentaba cada vez más.
Eran solo dos, contra cinco, y nadie en las calles que las pudiera salvar de nada.

Bajaron y los tipos detrás de ellas. Comenzaron a caminar, tirando miradas para atrás de vez en cuando y "disimuladamente". Dos de los cinco tipos fueron por el mismo camino, los otros tres para otro. Se despidieron entre risas y un "chau loco".

Todo miedo había desaparecido y es más, ahora se sentían protegidas por los dos tipos, que atrás de ellas, iban riendo y charlando.

¡Falsa alarma!

Pero en las mentes de ambas, apareció el mismo pensamiento: era un aviso. Era momento de terminar con las escapadas, con las mentiras hacia sus papás y con todo.

Siguieron caminando hasta que llegaron a la Av. 16.d.e, a la vez que el cielo comenzaba a esclarecerse.
Dos pasos y escucharon que venía un auto con la música a todo lo que daba y unos tipos gritando. Miraron a su izquierda: el auto, de repente, hizo una maniobra tan loca como desaforada, dejándolo estacionado JUSTO al lado de ellas. Se miraron y, ¡sintieron que no había escapatoria! No había a donde ir y, ¡por Dios! ¿Qué les pasaría? ¿Las secuestrarían? ¿Las matarían? Parecía la típica película de trata de blancas y ellas eran las protagonistas. Se alborotaron. No sabían qué hacer. El auto negro completamente estacionado y los tipos que les gritaban cosas, las ponían más nerviosas. Parecía que pronto se iban a bajar. Comenzaron a caminar, ¿qué mas podrían hacer?. Vieron una luz, ¡ay! La gloriosa luz en tanta oscuridad. ¡Sí! Una panadería abierta.

Sin dudarlo ni un miligramo de segundo, se metieron. Ese local con olor a facturas y señoras amables era el todo mismo, la pura gloria. Llegaron a la decisión de no seguir caminando, ¿pero qué hacer?

El objetivo único era tomarse un taxi. Basta de caminatas, basta de colectivos.
Buscando en la mochila las monedas que habían quedado, encontraron $30. En serio, parecía un milagro de Dios que de un minuto a otro todo les saliera sorprendentemente bien-

Saludaron a las panaderas y se dignaron a, mirando para ambos lados, salir. Caminaron rápido y perseguidas, hasta que un taxi les paró. Al subirse sintieron casi lo mismo que sintieron cuando habían entrado a la panadería. Le dijeron la dirección al señor y al cabo de cinco minutos llegaron. Pagaron. ¿El vuelto? $2. Así de milagroso todo.

Sigilosamente, pusieron la llave en la puerta de entrada e ingresaron. Subieron las escaleras, aún faltaba otra puerta. La abrieron, entraron, al parecer los padres de la chica dueña de la casa no se habían dado cuenta de nada.

Se acostaron.

Y nunca más volvieron a escaparse.

23.5.15

#40

#1 No le llames ignorancia a lo que no entendés.
#2 No se bien para dónde voy, sólo sé que voy
#3 Siento la paz, y no de esa que se siente cuando todo va perfecto en la vida, sino de esa que se siente cuando todo está tan mal, que ya no hay nada que pueda estar peor, entonces puedo mirar desde abajo, a los débiles que se hacen los fuertes, y esperar tranquilamente a ver como ellos también caerán
#4 Y ya no sé quién sufre más: si yo que vivo pensando o ellos que no piensan en nada
#5 Va a pasar lo que tenga que pasar
#6 Lo forzado no va
#7 Tengo mis objetivos y nada que perder
#8 Lloro por vos, mundo
#9 La convicción es lo importante
#10 Si no te subís al ring estás perdido, aún más que si perdieras la pelea, porque aún siendo perdedor, estás arriba
#11 Los grandes vienen de abajo
#12 Vos, que vés Noche & Día y ahora querés ser policía, ¿querés ser policía o querés ser actor? Te la dejo picando
#13 Todo fue un malentendido
#14 Quedate con la persona que aparece siendo luz cuando todo es pura oscuridad
#15 El pensamiento mata pero también fortalece
#16 Sos más lind@ cuando sonreís
#17 Y me pregunto:
#18 Nací para compartir sonrisas, no para hacerlas sola
#19 No, Nada, Nadie, Nunca, Negro, Novios, Noche
#20 ¿Qué tendrá la N que a todos nos vuelve locos?
#21 A luces opacas y transpiración de bar
#22 Entre cabeceo y cabeceo nos dormimos
#23 Y entre mareo y mareo nos encontramos
#24 El que se va rinde homenaje al que viene
#25 Cuando los demás parecieran no existir
#26 Un fracaso no es perder
#27 Todo lo que está mal construído se derrumba
#28 Bailar es arriesgar
#29 Me das un poco de amor y me enamoro
#30 Corro con ventaja
#31 Puedo ser quién vos quieras que sea, pero no tengo ganas
#32 Tanto pienso tanta letra
#33 No siempre hay que dar todo de uno, es al pedo. Te exprímis por completo para otros que no tienen tanta sed.
#34 Nunca sabés hasta que intentás
#35 Nuestro verdadero enemigo es nuestra propia mente, todo es una ilusión
#36 ¿Por qué blanco o negro? Si puedo elegir multicolor
*
#37 Sos una boluda
#38 Mentira
#39 Verdad
#40 Vos fijate

22.5.15

El Virus

Saltando entre pensamiento y pensamiento, descubro algo que me enrosca todavía más: creo encontrarme estancada. Estancada en mi pasado, en mi felicidad de nena, en una felicidad inocente pero plena. Una felicidad que anhelo volver a tener algún día, cuando mi conciencia estaba limpia y lo más importante de mis días era ir al parque y hacer la tarea.
Y creo que este estancamiento se debe al haber entrado a la secundaria. Al haber tenido que experimentar situaciones completamente desagradables para mi manera de ser, como situaciones incómodas, o de falsedad plena entre personas; sentir cada una de todas las palabras que alguna vez alguien de esa secundaria me dijo, y hasta las que no me dijeron ellos directamente, sino que me enteré por terceros; y llorar, no como se llora cuando te caés y te raspás, no; ese llanto es impulsivo, seco, sale solo, y no es provocado por nada humano: como dije, sale solo, no hay nadie que lo haya provocado, más que un piso frío y rasposo; en este caso las lágrimas son incontrolables pero cesan rápido, y seguramente diez minutos después estés rodeado de gente que te cuida y ayuda;
sino llorar desde el alma, desde la esencia pura de una persona, desde la naturaleza, desde la inocencia y la vulnerabilidad. Es llorar, fría y despiadadamente. Sin consuelo. Sin nada. Cuando todo sale mal y uno se desborda. Cuando las lágrimas se vuelven incontrolables, y a no confundir: en el anterior caso, las lágrimas son cosa de un segundo a otro: nos lastimamos, duele, lloramos, las 3 cosas en el mismo minuto. Pero en cambio, en este caso, las lágrimas SE VUELVEN incontrolables; ¡SÍ!, se vuelven. Porque antes, mucho antes, fueron controladas por una conciencia dentro nuestro que nos dijo: NO TENES QUE LLORAR. Entonces nos tragamos el nudo en la garganta y seguimos como podemos. Pero las situaciones de desborde se vuelven a repetir una y otra vez, y con ellas, se repiten los mismos mensajes de una conciencia que engaña y los mismos -aunque distintos- nudos. Y todo lo que pasa por una garganta, va al estómago. TODO, lo que incluye a los nudos. Entonces un día, cuando el estómago no tiene más espacio para nada y tiene que desagotar, explotamos. Todos los nuditos se desatan, sí, al fin, uno por uno. Primero uno después otro y así, quien sabe cuántas veces. Pero estos no se van y nos dejan tranquilos, ¡no!. Es más, ¡no se van! ¡no,no!  No quieren irse, porque no los dejamos salir cuando quisieron, porque los reprimimos a lo más profundo de nuestro alma, los escondimos, los ocultamos. Entonces, ¡ahora quieren revelarse! Y empiezan: Primero uno, después el otro, y así...
Ya no tenemos fuerzas para nada, ni para hablar, ni para mandar un mensaje de texto, ni para bañarnos, ni para comer, ni para arreglarnos, ni para ver a nadie, solamente para quedarnos en la cama acostados y desear que sea eterno, que no existan las obligaciones y que nadie nos rompa las pelotas. Y las lágrimas no salen de repente, no. Salen, después de mucho tiempo de haber sido guardadas; salen, después de haberse acumulado con tantas otras hasta llegar a la inundación.
Y es acá cuando todo se reflota. Cuando nos peleamos con más de un amigo, cuando en el colegio nos va mal, cuando la humillación es pública, cuando llegamos a casa esperando consuelo y recibimos todo lo contrario. Cuando nuestra familia también está desbordada y también necesita consuelo, cuando ser adulto no significa nada, cuando se vuelven un adolescente más:
Entonces nadie consuela a nadie y esto se hace algo masivo y contagioso, se hace el virus más grande de este mundo.

**

Pero yendo todavía más profundo, no fue la secundaria la culpable de todo esto. O bah, en realidad sí, pero en conjunto. En conjunto con la adolescencia. Con el ensuciar la conciencia, con el razonar, el salir de ese mundo de cuentos de hadas que es fiel a cualquier infancia, el entender, y entender todo: a la gente de nuestro entorno, con sus actitudes, sus palabras, sus intenciones y sus acciones; a la gente ajena a nuestro entorno, al "resto", con los quilombos que tienen en la sociedad, que se vuelven generales y que llegan a afectar a nuestro entorno; a la mierda de este mundo, que colma y contagia a cualquier cosa/persona que se le pasa por al lado, y que lamentablemente nunca explota.  Porque si explotara, sería el fin. Y si fuese el fin, tendríamos la oportunidad de volver a empezar, de volver a intentar, de no cometer los mismos errores y lo mejor de todo: si los cometemos, podríamos aprender a no contagiarlos. Pero esto no pasa ni va a pasar nunca. Este es el Gran Castigo del que Dios hablaba y ahora entiendo todo, El Gran Virus: La Tentación. Que puede ser consciente o inconsciente, intencional o no, pero de estar está, de existir existe:
NO HAY SEGUNDA CHANCE.
Todos los días nacen más y más personas, y así nunca nos vamos a terminar de contagiar. Todos los días, nacen millones de bebés, que traen paz y felicidad al entorno que afectan, contagian salud, contagian alegría. Pero lamentablemente esto es solo por un tiempo, los primeros meses, los primeros años. Luego, puede nacer otro bebé, con las mismas características, contagiando luz y alejando al Virus. Pero sigue siendo lo mismo.
TODO es temporal. Puede nacer el tercer bebe, el cuarto, el quinto, y así hasta diez. Pero en algún momento, quieras o no, se acaba. Esos bebés se vuelven adolescentes y les toca ver todo lo que veo yo ahora.
Y el proceso, en diferentes lugares del mundo, en diferentes familias, se vuelve a repetir, todos los días, a toda hora, a todo minuto.
Y la luz, es de a momentos, mientras que la oscuridad está siempre presente.
Porque para lograr tener lo bueno hay que moverse, y para deprimirse no hay que hacer nada.
Basta con quedarte quieto, donde sea que estés, y ver más allá...



20.5.15

Agua de colores

No puedo evitarlo. Este es el gravísimo momento en el que no puedo controlarme y nada me para. Ni a mi, ni a mis fieles compañeros de vida:
ELLOS que son Dedos, Ojos, Oídos y ELLA, que es Mente. Y se lo podría (quizás) agregar a EL, que es Alma o Corazón. 

Para mi suerte pocas veces salen a mostrarse todos juntos, porque sino sería todo un descontrol. Pero ya de por sí solos, hacen bastante ruido los incontrolables. 

-----------------------------
OJOS.

Todos los días lo mismo. Llego al aula, miro si llegó. Si llegó SIEMPRE tengo que hacerme la que no me importa, la casual, la "estoy re dormida y me chupan todos un huevo", la otra. Si no llegó, aguardo por su ausencia, prácticamente rezo para que falte. Y si no viniera nunca, sería todo mejor.
Cuando llega estoy segura de que soy la primera en notarlo, pero segurísima. En la fila, si el está adelante mío desde la fila de nenas miro sus rulos y si está atrás me acomodo todo el tiempo el pelo por si no sé, ¿me ve despeinada? 
En clase quizás me olvido un poco, porque me distraigo con mis amigas. Pero siempre, en cada clase, me tomo unos segundos para mirarlo a él. No sé qué es. Y a veces cuando pienso eso, lo mejor que puedo preguntarme para callar esa duda es: Si volviéramos a tener onda, ¿se la seguiría? ¿le daría bola? 

La verdad ni idea. Creo que al principio me haría la "ya fue", la "seamos amigos", pero si insistiera, si me dijera cosas tipo "siempre estuve enamorado de vos pero intenté no demostrártelo", creo que me aflojaría. Obviamente la estoy flasheando para llegar al extremo en el que cedería, aunque hasta en ese punto creo que dudaría, preguntándome si es puro chamuyo o si es cierto.
En fin, noto todo. Los días que falta a computación, si se ratea de alguna hora, si está con otra, etcétera.
Y eso es culpa de ustedes, no mía. Porque se desvían solos.

OÍDOS


Si está cerca, o en el mismo lugar cerrado que yo, noto todo, absolutamente TODO lo que pueda llegar a decir. Escucho sus chistes, sus descansos, sus comentarios, sus participaciones en clase, simplemente pareciera que tienen un detector de su voz y cada vez que dice algo lo siento. Increíble pero cierto.


MENTE


Está siempre pero brilla por su ausencia cuando los Dos anteriores escuchan/ ven. Y BRILLA eh. Nunca un "pará", "seguí en la tuya", nunca. Y si lo haces no me doy cuenta, mil sorry's.

Igual estás siempre. Para mortificarme y perseguirme, para ponerme de mal humor y para subírmelo 5 segundos aprox. Pero más allá de todo defecto, estás siempre para hacerme sacar conclusiones sobre todo. Aunque yo después no haga mucho frente a eso o haga MUY gradualmente: los dichos están ahí, guardados en alguna carpeta tuya. La práctica dejásela a Corazón que es el impulsivo, con vos todo bien.
A veces pienso que nací más para entender que para hacer. Y no sé si esto está bueno o es una mierda, pero puedo ver todo bastante claro, aunque le dé en el palo con las apariencias.
Estaría que me ayudes más a entender un poco el "Querete más", " es amor propio, no egoísmo" , más que nada el "que te chupe todo un huevo" (y eso incluye a él)  y "disfrutá más de la vida, no te amargues tanto". Pero fuera de eso, sos el responsable de todo esto, junto con Dedos y Alma: ustedes son EL FRENESÍ.

DEDOS


Presentes ahora y cada vez que estas letras sean leídas. Ahí están ellos. Gracias por todo esto que me llena el alma, lo único que no les agradezco es que sigan escribiendo sobre El. No puedo creer que todavía le dediquen renglones, ¿están mas enganchados que yo o cómo es esto? Miren que Rulitos es míoJODA

-----------------------------
Vuelvo. Y en las 3 cuadras que recorro desde la casa de mi amiga hasta la de mis abuelos, OTRA VEZ, OTRO DÍA y OTRO RECORRIDO, lo recuerdo a él.

Y ya no puedo más:


Sí. Pasó lo que nunca hubiera querido que pase: salieron todos juntos.


Y Alma no ayuda.


Y sentada en el escalón de un edificio cualquiera, veo, escucho, pienso y siento todo a flor de piel. Estoy en un momento tan frenético como desequilibrado, y ni Ojos, ni Oídos, ni ninguno de los dueños de aquel famoso poder de mirar/escuchar lo que quieren, es capaz de parar lo que se viene: LAS LÁGRIMAS.  


4.5.15

La de letras gigantes y voz chiquita

Desde otro ángulo, ¿para qué mierda sirve pensar tanto? ¿De qué carajos sirve exprimir hasta lo último, analizar hasta lo más diminuto?

Sinceramente odio decirlo, porque la mayor parte del tiempo me la paso pensando y pensando, pero mi verdad de hoy es esta. Estoy en la cama y pienso que ya no te quiero, que ya no me importás, ideo maneras de cómo tratarte, cómo reaccionar, qué gestos usar con vos para que no pienses que dentro de mis negaciones -aún te quiero-, cómo hablarte, como acercarme, cómo todo. Y lo peor es que a vos probablemente no te importe en lo más mínimo, o quizás pienses que soy tremenda boluda pero solo en el momento que me ves sonrojarme por vos, y despues ya no te importe. Pero igual, lo pensas. Y ese pensamiento se guarda, en alguna parte; dentro tuyo, vos pensás que soy una estúpida y eso me tortura. Me tortura, porque me mato perfeccionando todo el tiempo hasta el quédecir cuando me paro en frente tuyo y NADA, no sirve.

Somos y decimos lo que llevamos en nuestra esencia natural, y lo primero que nuestro cerebro relaciona con la boca es también parte de esa esencia, esa magia que viene junto a nosotros el día que caemos acá; pero por más que yo entienda y razone esto, sigue siendo lo mismo.

Me doy cuenta de todo. Entre confusión y confusión, puedo develar la verdad, por lo menos en mi cabecita y a duras penas, entre una mezcla de este cruel frío y mis manos congeladas, puedo plasmarlo acá, como salga.
Pero diga lo que diga, escriba lo que escriba, sigo siendo la de voz tímida y mejillas coloradas por la verguenza. La que tiene el autoestima por el piso y se guarda bastantes contestaciones, esa, la que consigo misma es distinta a todos pero para el resto una más y espera con ansias aquel día en que todo aquello que la opaca desaparezca, y su nombre brille como una tenue pero tan querida luz en plena oscuridad.

2.5.15

Perdida7

"No importa a donde vaya, siempre me siento perdido. No se lo que es un hogar, no se si lo tengo, no se si alguna vez lo tuve. No tengo un cable a tierra que me diga donde estoy, no tengo a nadie con quien charlar mas de cinco minutos. A veces me siento la persona mas sola del mundo y no importa cuanta gente me rodee, cuanta gente me conozca o cuantos me consideren como su amigo, yo siempre me voy a sentir ajeno a todo... y lo peor es que no se si esto me agrada o me molesta"