Mientras respiremos, nada está mal

23.12.15

La Luna y el Sol

Como fiel minita no puedo evitar compararme con ella, ELLA, esa que todas tenemos. Esa que por más que por algún momento nos sintamos las mas lindas de todas, se encarga de hacernos recordar que flasheamos banda y nada que ver. Porque Ella es la de la hermosura indiscutible, la que no le encontras ni un defecto en la cara -quizás en el cuerpo, pero eso a pocos les importa-; la típica diosa que merece estar con el más lindo de todos. Y ese lindo, justamente ese, es el que me tiene que atraer a mí. El más inalcanzable, el más difícil, tan lejano que mis ojos sólo lo pueden ver como a la luna.
Aunque quizás, nunca se me hubiera cruzado gustar de él si no hubiera notado un acercamiento de parte de el también, con su vuelta de un viaje a USA tan esperada, su andar soberbio y su pelo dorado.. y su piel bronceada...... Capaz nunca me hubiera fijado en él si no me hubiera percatado de esas miradas fijas que solo él y yo entendíamos, esos likes camuflados, o esas escenitas de celos indisimulables cuando alguno veía al otro, con otro/a.
Capaz nunca me hubiera ilusionado de esta forma (a tal punto de compararme con una amiga por él), capaz lo hubiera tenido siempre como a esa Luna completamente inalcanzable sino fuera porque alguien como EL, tan galán que las mata a todas, tan popular y tan protagonista de todo, me hubiera demostrado ese acercamiento hacia mí, me hubiera dejado esas pistas, esos acertijos en el camino que sólo él y yo entenderíamos
Quizás siempre hubiera sido la Luna y yo una más que la contemplara por la ventanilla del auto, admirándola, y enamorándome cada noche un poquito más de ella.
Pero ya está, ya no se puede volver el tiempo atrás, y por ahora mi alma es de él.
-
Y cuando estoy con ella, y el cerca, no puedo evitar notar qué tan parecidos son. No solo en la belleza indiscutible de ambos, porque son El y La que mata a todas y todos -respectivamente-, son Ellos, los rubios, los lindos, los que tácitamente se sabe que se merecen mutuamente porque vienen del mismo palo; sino en sus destrezas, en sus palabras; en sus capacidades de utilizar la zurda, esas excepciones tan únicas que sólo podrían existir en dos como Ellos, o esas actitudes de superación, de "yo me llevo el mundo por delante y JAMÁS me caigo", ese equilibrio, ese alma de triunfador que solo Ellos podrían tener.
Porque uno los ve juntos y son almas gemelas, tan iguales que asusta. Y aunque quisiera dar todo por ser ella, no puedo, porque yo soy ésta y así vine, así me tengo que aguantar. Con mi diestra, mis defectos físicos notorios por todos, y ganando solamente si pierdo antes.
Así que parece que así es y así será. Almas gemelas son almas gemelas, ven en el otro todo lo que son ellos, y particularmente en este caso,  pueden compartir su amor por la perfección en todos los sentidos, amando a alguien que sólo puede ser triunfador, igual que el otro.
-
Como dos Lunas. Pero no nos percatamos de que Luna sólo puede existir una... Y entonces queda completamente descartado que Ella sea tu otra mitad, tu amor indiscutible.. Porque siempre es mejor alguien que nos complementa, completa y hace crecer compartiendo diferencias que alguien que te compite y donde todo es tan novelezco.
-
Si estás de acuerdo, yo me ofrezco a ser el Sol. Aunque vos tengas miles de estrellas atrás que sólo te hagan lucir más, y yo nubes que me quieran ocultar. Aunque seamos de diferentes mundos y a la vez, iguales, porque vos dirigís la noche y yo el día. Me ofrezco a empatarte, pero nunca a competirte. A ser tu opuesto, pero a la vez tu igual. A amarte desde lejos, pero no por eso menos.
No sé si estés de acuerdo o no, pero de todas formas, para brillar dependes de mi existencia, y te pasa por elegir la noche antes que el día. Te pasa por ser Luna.
-
Así me tengo que aguantar. Con mi alma revolucionaria, desafiante, pasional, exótica, impulsiva y con miles de altibajos y vueltas, de todos los tipos, para tomar una decisión o para formar una opinión sobre algo.
Y así se tiene que aguantar ella, con su equilibrio, su rutina, su habilidad para todo, tan completa que asusta, y lo más importante, su encanto de princesa.
Pero después elegís vos que aguantar. Yo soy la más infumable de las dos, pero te puedo brindar momentos únicos, que te aseguro que ella no puede. Como un Eclipse...

7.12.15

Persona-je

"Tan absurdo y fugaz es nuestro paso por el mundo, que sólo me deja tranquila el saber que he sido auténtica, que he logrado ser lo más parecido a mí misma que he podido" dijo Frida alguna vez...
Y como cualquier frase que alguien cita me deja pensando. Pensando en si es o no así, en si pienso igual o no, y una vez que defino que sí pienso así, me pregunto cuán difícil será lograrlo... No sólo en mi, sino en el resto.. Si sólo a mi se me dificulta o si el mundo es así. Si las personas con las que me topo cada día, sus voces que me hablan son actuadas, voces de otro. Mentira. Porque lo que exteriorizan no es más que una simple actuación, que no se sabe si es así porque quieren o porque no saben como ser sus verdaderos "yo".
O si la crueldad propia de todas las personas es por elección. Si verdaderamente sus almas son así; frías, despiadadas, desagradecidas, violentas. O si son simples víctimas de lo que nos plantea Frida: cómo lograr ser lo más parecido a uno mismo.
Porque esta crueldad no es una cosa de un momento. Una impulsividad, un enojo repentino, algo inusual. Es diario, constante, ya normal. Lo que no quita que me afecte.
Que me afecte a mí, porque no digo ser monja pero mis intenciones son buenas. Y si tengo que llorar te lloro. Te miro a los ojos y me largo, no tengo nada que esconder. Simplemente que ya me da miedo. Me da miedo la gente; y me confunde. Me gustaría conocer el lado profundo de cada uno, entender sus penas y ayudarlos. Pero son tan actores que ya no se si en serio no tienen penas o si les da miedo contármelas, porque igual que a mi, les da miedo la gente...
Me da miedo confiar..Y para llorar así hay que creer en el otro. Pero me da miedo porque no se en quién estoy confiando: si en un personaje o en una persona.


6.12.15

Sin senti a) mientos b) do

Enamorada de no enamorarse y deseando a alguien con quien desearse, riéndose de sonrisas ajenas y llorando tristezas propias... Extrañando a extraños y odiando al odio a la par de sentirlo (cree).
Aprendiendo que siempre se aprende algo nuevo y olvidando al olvido, sintiendo al máximo y endureciéndose el alma, pudriéndose por dentro y creciendo al pedo para el resto... El resto que sólo resta y nada suma, que solo miente y a nada ama, o que quizás no sepa amar...
"Viviendo" solo porque todavía puede respirar y muriendo su esencia...
Piensa que esto es una tortura más grande que la muerte misma, porque su depresión llega a un punto tan crítico como ese: La muerte en vida... Será mejor morir?

28.11.15

Si te extraño no es extraño

Extrañar.
Extrañar eso que un día juramos odiar con alma y cuerpo. Eso que un día arrancamos de nuestro alma feroz y furiosamente, eso que deseamos nunca más hacerle lugar en nuestro corazón.
A ESE alguien, que fue importante en nuestra vida por un tiempo y que en otro tiempo ya no. Por razones X y con un paso de distancia todo ese amor se hizo odio y rencor. Se transformó de un "para siempre" a un "nunca más".

Extrañar a esa persona que borramos el contacto, sus fotos, sus mensajes, su todo. Borramos su existencia de la nuestra y seguimos de pie, intentando creer que ese lugar, podría ser ocupado por alguien más. Confiando en eso de que cuando se pierde algo se gana otra cosa; pero yo sé que no es así. Creía que sí, como cualquiera que le dice adiós a alguien esperando que nunca más toque nuestra puerta. Creía que al decir adiós a alguien, llegaba alguien con un hola más fuerte que esa despedida. Creía que ese vacío que había quedado en mí se llenaba fácilmente con un desconocido amable y cariñoso.
Pero hoy yo sé que no es así.

Extrañar.
Extrañar cuando se te viene abajo un mundo de hipocresía y cosas banales. Anhelar volver a tener con nosotros esa verdad que algún día alguien impregnó en nuestra vida, en nuestro alma. Y que partió el día que ese alguien mintió, junto con él. Porque todos pecan y nadie se salva de eso. Y si no se aprende a perdonar hasta la mentira más grande, solo estamos mintiéndonos a nosotros mismos. Creyéndonos el único ser del mundo que no peca más de una vez o que puede ser perdonado todas las veces que quiera.

Entender.
Entender que a la larga o a la corta se vuelve. Se acepta, se supera, y el rencor no existe más. Porque acá si, acá si que existe algo más fuerte que lo supera todo: el amor.

Y ahí sí. Una coincidencia de cuatro brazos que se entrelazan de dos en dos y se difunden cariño por la ropa, por la piel. Un cariño escondido en resentimiento, por tanto tiempo que ya no se recuerda cuánto. Pero que al fin, después de tanto, un día se puede demostrar.

Se odia mucho, mucho; tanto como después se extraña. Se entiende y se abraza. Y se vuelve.

Porque SIEMPRE hay un regreso.

27.11.15

Son-risas

Y ahí está. Me empiezo a sentir mal cuando todo el mundo superficial que me rebalsa se comienza a caer, se va destruyendo poco a poco... y deja en mi un hueco aún más profundo y vacío que el vacío mismo de antes, rellenado por cosas tan banales y simples que me hacen creer que todo en mi está bien, estando mal.
Likes en instagram, amigas que solo están para salir a bailar, pibes que se me tiran por un rato y que me ven igual que a todas (solo yo en el momento pienso que es distinto, que hay amor), un halago mentiroso que por un segundo me hace sonreír y parece sincero, un beso sin amor mutuo, una sonrisa de dos por una misma razón.
Pequeñas simplezas enormes, tan vacías como lo suficientemente grandes para rellenar un enorme hueco emocional, una falta total de cariño sincero, un novio que me quiera igual o más que yo a él, una amiga de verdad, un día sin discutir con mi familia.
Entonces no importa, no importa si nos creamos un mundo completamente hipócrita y frágil por días, meses o hasta años. Sabemos que en algún momento eso se destruye pero seguimos por más, y más... porque cada mentira está disfrazada perfectamente de amor sincero... de verdad. Y ante una pequeña muestra de algo que tanto falta, la tentación de tenerlo, por más que sepamos que es mentira, puede más.
Porque están los afortunados, que vinieron al mundo para ver y creer, para sentir vagamente, para disfrutar el ahora y no pensar, ni tener la mera costumbre de mirar adentro de vez en cuando para ver qué tan felices son...
Y después estamos nosotros, esa minoría que por momentos siente que es afortunada de sentir a flor de piel lo que sea, que piensa hasta los sueños, que supone mirando el pasado e inventando un futuro, y que por más que intente vivir de la superficialidad, no puede. Ni una botella de vodka, ni la droga más fuerte. Somos como somos. Profundos, sentimentales, y fríos a la vez. La vida nos pega duro y al próximo instante nos da una razón para sonreír.

Y por más que sea una mentira enorme, sabemos que ya vendrán mejores! Y que a la par de ellas, hay un vino, una canción y una sonrisa más profunda aún.

23.10.15

No hablo del resto porque ya no hay

Yo soy yo, acá al mundo vine sola y sola me voy. Ojo, pará, esto no significa que no necesite a mis amigos. Soy una fiel amiguera, apegada completamente a los que quiero y amante de reirme con ellos. Puedo compartir una salida de noche, puedo tomar de la misma botella, bailar con el alma la misma canción y reírme del mismo chiste. NO me molesta, para nada.
Pero a consecuencia de una seguidilla de decepciones que me dejaron el corazón roto en unos mil pedacitos, sin darme cuenta, me convertí en una mina que no cree en casi nada.
Principalmente no creo en la comunicación, en el entender, en el ponerse en el lugar del otro. En una pelea hay dos partes, yo mantengo mi posición y fulano la suya. Y así estamos horas, gritando y gritando, peleando, en vano, yo intentando convencerlo a el y el intentando lo mismo conmigo. ¿A qué llegamos? A nada. Uno de los dos puede terminar consiguiendo lo que quiere por cansancio pero, ¿verdaderamente logró que el otro entendiera lo que estuvo queriendo decir? No. Y así vivimos. Consiguiendo objetivos para ponernos otros hasta que un día no llegamos a alguno. Y nos damos cuenta de que nunca nadie nos entendió en serio y que fue todo superficial. Fue todo un "Zafé en esta así que ya está, sigo así". De que peleando no se llega a nada y que para llegar con los pantalones bien puestos sólo hay que aceptar. Aceptar lo que fue y ya no es y lo que ya nunca más va a poder ser. Aceptar, despedirse y seguir solo. Y entender, que el lado más profundo de uno solo lo lleva uno consigo mismo, que nunca nadie va a poder meterse dentro de uno y comprender las emociones que se experimentan en base a lo que uno siente. Si yo gusto de fulanito y lo veo besarse con otra, por más que se lo cuente a mi mejor amiga ella ni en pedo va a entender la decepción que yo sentí cuando lo vi, entonces qué tanto problema? Se lo cuento y listo.
Vos también, contáselo. Andá y contale a tu "mejor amiga" la tristeza que tenés encima.
Pero tampoco te comas el verso! Vos solo te entendes en serio a vos.

¡Para ir a bailar estamos todos! Para entender sólo el corazón que sufre entiende.

No llore', & tomá un vinito

Y acá estoy, acá me pueden ver. Más infiel que nunca a lo que alguna vez fue compromiso, desafío. Más humana que nunca. Sin escribir hace casi dos meses.
Quizás no fue infidelidad, sino tardanza... Fue un abuso de mi libertad, de saber que acá las reglas las ponía yo. Y sigue siendo así. Y acá estoy. De vuelta. Y más distinta que nunca.
Y hablo de mí porque ya es lo único que me queda, y hasta de mí queda poco. No hablo del resto porque ya no sé ni qué decir, porque ya no hay (o quizás ahora no lo sepa ver).
De un día a otro me empezó a importar únicamente poder salir el fin de semana. Cada uno superaba al anterior y cada vez fueron más las ganas de repetir eso y hacerlo mejor. Porque esos viernes y sábados solo lograban ponerme feliz y solo conseguían que viviera buenos ratos, nada más. ¿Entonces qué mas podía importar? Si yo era feliz así. Chocando copas y riéndome  a carcajadas con una canción de fondo.
Así fue como un día (hoy) me percaté de que a mis papás les importaba más de lo que yo podía ver, y de que habían encontrado la manera de ponerme un límite. "¿Qué te pensas que tenés, 18 años?". Sí. Y tengo catorce. Pero, ¿y?
No me dejaron salir y obligatoriamente, tuve que quedarme en mi casa. Así me di cuenta que sin salir, no sabía qué hacer, ni con qué divertirme, básicamente qué hacer con mi vida. Y me acordé de que tenía este blog, donde solía adaptar lo que sentía en una entrada, para que alguien más lo leyera y pudiera sentir que lo que yo escribía era lo mismo que él sentía, pensaba, vivía, y experimentara algún tipo de satisfacción que lo llevara a profundizarse entre sus emociones, meterse más, conocerse el alma.
Sí, re profundo lo que acabo de decir. Pero son solo palabras, porque de sentimientos, ya me siento vacía.
Ya no soy la profunda, ni la sentimental, ni la emocional, ni la cursi, ni la enamorada, ni la lastimada, ni  la insegura, ni nada.
Ahora soy superficial, dura, fuerte, y fría. Y ya no sé bien cómo describir mis sentimientos en un blog.
Pero bueno che, no se puede todo en la vida... Lo beneficioso en esto fue que al alejarme de escribir me acerqué más a una realidad, a la gente. Y gracias a eso ahora soy esta adolescente, que ya no entiende de sufrimiento por amor, amistad o muerte. De lágrimas, o de decepciones.
Quizás haya entendido lo que otros entendieron a los veinte, a los catorce. Eso puede estar mal, o estar bien. Tampoco me interesa.
Yo soy yo y así me gusto, sabiendo no solo en la teoría sino en la práctica, que todo pasa y que lo que a las 2:25 es una lágrima, a las 2:27 es sexo, drogas y rock & roll (o una buena siesta).

19.9.15

Yo para vos, vos no para mi

Una y otra vez, la misma historia se repite en mi cabeza, en mis sueños, en mis duchas, y en cualquier momento de desconexión con el mundo. Vos, yo, juntos. Y es lindo, porque aunque el escenario cambie y vos también, siempre se mantiene esa fiel escena en la que vos me demostrás a mí cuánto me amás, y en ocasiones, hasta me querés más vos a mi que yo a vos. Esa escena tan lejana a mi realidad, tan perfecta como imposible, para mí. Como si ninguno de tus muchos roles pudiera quererme, en la vida real. Y valorarme, y darme besos, y abrazos, y estar para mí cuando lo necesite. Es duro de aceptar, pero es así. Yo para vos, vos no para mí. Mi eslogan característico. Así que mientras me baño y se me escapan unas lágrimas modestas, no puedo evitar largar un suspiro caliente como el agua que me está dando en la espalda, y tan profundo como lo que siento por vos. Y entre la resignación por no encontrarte en este mundo (y si en el de mis sueños) y la triste realidad de saber que ese hermoso amor mutuo no existe, intento cambiarte la cara, e imaginar que es otro el que me ama como yo a él, porque quizás así sea más posible.
Pero no consigo suspirar, y me doy cuenta que siempre, por más idas y vueltas que tenga(mos), y por más lágrimas que yo exteriorice por tu culpa, siempre, pero siempre siempre, va a ser más lindo imaginar esas historias, con vos. Con TUS ojos celestes y tu facilidad para hacerme reír a carcajadas aunque todo lo que me rodee sea una mierda. Y CON VOS, aunque nada sea real. Vos. Siempre.

11.9.15

Ya no sé lo que me pasa cuando estoy con vos.

No sé. Ni idea qué es lo que me pasa cuando te veo a vos. Tampoco sé con él, ella o conmigo. Sólo sé que pasa. Te miro, me mirás, sonreímos y no nos importa nada más. Me destruiste, y lo asumiste el mismo día que acordamos que si yo no te hablaba nunca más, vos respetabas mi decisión. Porque sabías lo que habías hecho y entendías mejor que nadie mi dolor. Pero a ninguno de los dos nos importó. No sé cómo, ni por qué, pero estando con vos, pasa. Sonrío, disfruto, vivo. Y aunque por dentro esté rota todavía te quiero. No sé de qué manera, pero sé que te quiero. A vos, a él, a ella, y extrañamente, a mí.

Seré así con todo o el mundo que pasa por mi vida sólo a romperme. Me destruyen, me rearmo, me completo y logro ser yo de vuelta. Hasta que alguien igual de cruel y humano me hace llorar y reprocharme a mí misma por qué mierda lo conocí, y peor, por qué todavía lo quiero.

Pero nada de eso importa. Ni mis lágrimas pretéritas, ni mi corazón roto, mucho menos mi palabra. Lo prometido no se cumple, como tantas otras veces, y no puedo evitar (aunque deshonre a mi orgullo) tomar, bailar y reír cuando estoy con vos. Como si me construyeras en un segundo lo que yo siempre tardé años; como si en una noche me hicieras volar, y al volver a casa, me empujaras vos mismo al vacío.

Me soy infiel a mí y a vos te amo. Y aunque destruyeras todo lo que me completa, te seguiría queriendo, a menos que fueras capaz de destruirte a vos mismo.

30.8.15

No es soberbia, es amor

Su pureza era de otro mundo. Su frescura y bondad eran tan sanas como vulnerables, y aunque ella fuese inteligente, no podría contra tanta maldad... 
Era tan cálida como comprensiva, por momentos fría y por momentos dulce, pero todo lo malo que ella hiciese no era con intención. Sus metas siempre eran para el bien, de ella, o de alguien más... 
Su problema era que se encariñaba fácil, rápido e intensamente. Amaba con todo lo que la hacía, con el alma y con el cuerpo. Si hubiera sido por ella, hubiera vivido dando abrazos y regalando consejos, pero muchas de esas veces la gente la miraba extraño. Como si dar amor fuera pecado. 

Era una loca hermosa, podía mandarte a la mierda en un minuto y al siguiente hacerte el amor... y de qué forma... No era perfecta, pero aspiraba a eso. Después de todo, ella era de este planeta y estaba condenada al pecado, igual que todos. Pero de todos lo seres que conocí, ella era lo más cercano a la perfección, y yo no era el único que pensaba así. 
Era como una nena. Le gustaba jugar, estar con otros nenes, vestirse con blusas floreadas y usar trencitas. Amaba comprar caramelos y algodón de azúcar, o pochoclos, o cualquier cosa dulce. 
Pero lo más aniñado que tenía, era su espontaneidad: si se le ocurría algo iba corriendo hacerlo y no te quedaba otra que seguirla, sino, la perdías... 

Aunque ojo, esto no significa que no fuera amante del alcohol o el cigarrillo, o de salir de noche, o de ser la loca mas loca de la fiesta. En este sentido, yo era muy celoso, y no podía soportar mucho la libertad que ella exigía. 
Pero no fue ese el motivo de nuestra separación, no. Yo era celoso de la nada, porque ella siempre me había sido fiel. Quizás, por momentos podía molestarme verla sonreír o abrazarse con otros, pero eran solo amigos... No fue error de ella, sino mío. No fue por culpa de ella, sino mía... 
Amaba pasar los ratos con ella, verla sonreír por mí, amaba seguir su espontaneidad, amaba comer caramelos con ella, correr y jugar con nenes, estaba enamorado de su abrazos, de sus besos, de sus trencitas, de sus consejos, estaba enamorado de ella, era una de las mejores cosas que había tenido en mucho tiempo, y sabía que debía cuidarla y hacerla mía todo el tiempo que pudiera, por eso era enfermizo con los celos... Hacer el amor con ella no era lo mismo que hacerlo con otras, y besarla, ni les digo. Era magia, simple y llana magia, tan tóxica como extravagante, me tenía loco y tan suyo que asustaba. Pero una noche, la tentación pudo más que esa magia, y cometí un error tan grave que hasta el día de hoy no me lo perdono, no me perdono haber tirado a la mierda todo lo que vivimos juntos, cada estremecimiento cuando me tocaba, cada magia en sus besos y cada risa compartida, haber tirado a la mierda a ella, que era mi mejor tesoro. No sé si me amaba más que yo a ella, quizás sí, y fue por eso que fui yo el que falló en nuestra relación, pero si sé que la destruí. La destruí por completo, y lo sé. Sé que soy la causa de todas sus lágrimas nocturnas, sé que soy su maquillaje corrido, soy la causa de que ella sea hoy todo lo que antes, nunca, podría haber sido. Soy el motivo de que ella haya perdido toda esa frescura, pureza y espontaneidad tan extraterrestres como hermosas, esa alegría que llevaba consigo misma siempre. Sé que soy.... su miedo. Pero también se que en el fondo, aunque ahora me odie, soy su enseñanza. Es lo único que me sirve de consuelo, pero no se compara con el malestar que llevo dentro mío. Y me rompe más el alma saber que nunca, pero nunca, va a volver a ser lo mismo de antes, no porque no me perdone, sino porque aunque si me perdonara, jamás voy a poder rebobinar el tiempo y volver a vivir esos momentos de la mano y esas risas tan mágicas, y mucho menos, no cometer el error de cogerme a su mejor amiga. 

Poder decir adiós, es crecer

Solía necesitar escribir, posar la yema de mis dedos en estas teclas y exprimirme el alma casi todos los días. Era una necesidad, no importaba dónde ni cómo estuviera, no existían las excusas: siempre, encontraba la manera de desahogarme escribiendo, porque no era capaz de soportar más adentro mío todas esas emociones. Sentía que escribiendo resolvía. En parte, me esclarecía el panorama, o eso me hacía creer. En cambio hoy, por alguna razón, siento que solo me trajo más problemas.

Sentía una satisfacción, un placer indescriptible, que sólo se veían mejor en mi postura recta, en mis manos pausadas, en mi boca sonriente y mis labios superiores mordiendo a los de abajo... O en la fuerza que, segundos después, mis dedos ponían al apretar aquellas teclas. Ese entusiasmo, esas ganas de seguir dándome placer a mí misma, un ratito más, porque era eso lo que tanto necesitaba a lo largo del día y ellos podían dármelo, aunque en realidad fuese yo la que me lo daba. 

Nada ni nadie me paraba, porque ese era mí momento, mío y de nadie más. Me convertía en sorda y egoísta, y sólo era capaz de escuchar el ruido de las teclas y de mis risas sin querer mientras leía lo que escribía. 

Cuando terminaba, me sentía libre. Darle un final a algo y sentirme satisfecha era algo tan raro y lejano, que cuando lo sentía era como tocar el cielo con las manos. En ese tiempo variable me sentía yo, desde mi mejor ángulo. Era la que quería ser. Decía lo que quería decir. Pero nadie me escuchaba. Solo yo me escuchaba y eso alcanzaba, aunque mi más profundo sueño siempre haya sido basado en la opinión de los demás. 

Ponía un punto y le daba a "Publicar" y de inmediato una ola de buen humor y ganas de todo me invadía. Unas ganas de vivir, de probar, de chocar, de sentir al máximo y de repetir mil veces todo. 

Después me iba a dormir, y a las 6:30 am, cuando la alarma sonaba, todo eso desaparecía: en mí deslumbraba un disfraz de alguien introvertido, tímido, vergonzoso, feo y perdedor, alguien imposible de ser querido por otra persona. Un ser completamente odiado por mí, un contrario inevitable y lleno de sueños que nunca, jamás, podría cumplir. Ese era mi disfraz de todos los días, esa era la que todos veían y esa era por la que yo, todas las noches, escribía un descargo que me daba una mínima felicidad..

Yo, era todo lo que odiaba. No tenía poder de decisión, no podía cambiarme. Estaba obligada, destinada a ser una con el resto y otra conmigo. 
Era presa de mis defectos y sólo me sentía libre cuando escribía para un público que creía tener y que era mi motivo a seguir por cada "Publicar"... 

Yo era una mentira. 

Pero como toda mentira, mientras mas se alarga el descubrimiento de sí, más grande se va haciendo la consecuencia, y por cada "Publicar", me condenaba a mí misma a ser todo lo que odiaba con la gente y todo lo que amaba y anhelaba, sólo conmigo...

Así que un día, por más emociones que se me juntaran, por más que pasara por situaciones extremas, dejé de escribir. Dejé de sentir esa satisfacción tan hermosa que sentía cada vez que escribía una entrada para un público inexistente o que quizás, no me importaba tanto. Empecé a escribir mentalmente, y a sacar las mismas conclusiones de antes pero sin publicarlas. Si al fin y al cabo, escritas o mentales, sólo eran para mí. 

No necesito más andar contando mis problemas o escribir para desahogarme,o como dije al principio, para "resolver"... 
No necesito más mostrarme como alguien que no soy. Y por eso, de una vez por todas, logro sacarme este pesado disfraz de encima y ser lo que soy. Así se gusta realmente y se aprende mejor, sin caretas ni miedos, ni a la oscuridad ni al qué dirán. 

Hoy en día lo único que me motiva a seguir escribiendo es el amor y el clima, los besos abajo del sol, y el olor a café, con Cerati de fondo...

Es eso. No me interesa más encerrar mi mundo en una página de Internet. Quiero VIVIR y SENTIR en carne propia. 

No conformarme más con soñar o imaginar que algo pasa, sino que pase!

Porque cuando amamos con el alma al punto de tener el corazón regalado u odiamos tanto que mataríamos, no vamos específicamente a escribir... 

14.8.15

Liberté ♥

Me apasiona. Me apasiona el ruido del auto apuradísimo y la frenada loca en el adoquín; el clima incontrolable e impredecible, el día de 25º grados en pleno invierno; la brisa de aire nuevo en la cara, mirar por la ventanilla del auto y encontrar una historia en cada cosa, y en cada persona.
Me apasiona el amor, la tristeza, el odio y la melancolía, la nostalgia, sentir, me apasiona el recuerdo, y todas esas pequeñas cosas que con un simple olor, color, o textura nos teletransportan, inexplicablemente, a mundos pretéritos que se extrañan... Con tanta persona que llegó a renovar y se fue para lo mismo, con risas, llantos y reconciliaciones que un día no fueron más.
Me apasiona la noche, el alcohol, descontrolarse, me apasiona el ahora, el qué.me-importa-el-resto sincero y no el vendehumo, el que lo dice y por detrás sufre hasta el más suave comentario.
Me apasiona la infinidad, en otras palabras: no tener límites. Saber que siempre hay más, que se puede más, que la vida es una locura hermosa, hasta en los días de lluvia o tristeza...
Me enamora la ciudad, el cigarrillo en la mano y el flequillito que no llega a las cejas, pero que es recto; me enamora el misterio, me enamora el no saber para saber, el descubrir, el sentirme dichosa de una verdad que en segundos puede cambiar; me enamora, el café en las mañanas y los días grises: ese misterio tan impredecible de si va a salir el sol o si va a llover. Me enamora el arcoiris, con ese toque tan especial que lo hace increíble y una maravilla del mundo optativa- Me enamora el desastre, el quilombo, porque siento que puede ayudar a resolverlo y sentirme alagada y querida... Me encanta jactarme de entender cosas que mis compañeros de mi misma edad no entienden, me hace sentir un poco más allá...
Me encanta esto, de ir y venir cuando se me da la reverenda gana sin una rutina, un horario, o un día... Como poder faltar a clases el día que se quiere y estudiar cuando se quiere, o terminar una entrada sin haber explicado bien a donde quería llegar: si yo lo entiendo,

¡Si es mi vida!

8.8.15

Dejarse ser!

Que fluya una forma de ser y que tiemblen piernas, lloren ojos y sangren pieles, ¡o que se venga el mundo abajo! Si al fin y al cabo esta tierra es redonda y siempre se vuelve a lo mismo, se vuelve a este hostil y muy frío universo poco humano, que pensando sólo en sí mismo intenta opacar personalidades y almas revolucionarias, que quizás, lo podrían llegar a transformar en cuadrado.

30.7.15

Así y Asá

Mirando por la ventanilla del auto y mezclando mi vida con lo que aprendí en Lengua pensé: "Lo tácito es mejor que lo expreso. Que lo que está bien parado sobre los renglones, firme. Porque si lo sabemos encontrar, nos sorprende. Porque promete más. ¿Y qué promete? Promete el desafío mental., el desafío con uno mismo, el debate individual. Porque si algo está escrito como certeza, con las palabras correctas para transmitir seguridad y firmeza, nos hace pensar que es eso y punto, que no hay vueltas. Nos hace pensar que es indiscutible, que no se puede pensar distinto. Nos marca que algo es realidad solo porque está bien sobre el renglón. ¿Pero y si leemos? No, no, no. Leamos bien. Entendamos. Encontremos el mensaje atrás de lo que alguien nos pintó como verdad. ¿En serio es verdad? Discutamos, primero con nosotros y después con otro. Hagamos un debate individual, desafiémonos a nosotros mismos. Y así vamos a ver bien como se le puede dar la vuelta a todo y llegar a una única y confusa conclusión: todo es relativo. Y entender que así vivimos, fingiendo que para todo hay una solución, siendo engañados, creyendo lo que nos pintan, en un mundo mal construido y lleno de miserias, desagradecido, frío, y muy buen actor. Tan buen actor, que por momentos hasta a mí me hace creer que la vida es color rosa. Pero yo no voy a poder cambiar nada, si esto siempre fue así. No sabemos ni de dónde venimos con certeza, ¿qué nos hizo creer que en el transcurso de esta historia habría algo firme y cierto? Y bua. Nos tragamos esa mentira como nos tragamos tantas otras y acá seguimos, creciendo, haciendo más grande esta torre mal construida que es el mundo, que tiene un derrumbe asegurado y del que Ó casualidad! Tampoco hay nada cierto".

No sé che. Como últimos renglones bien parados quiero plantear el uso de la razón, de la mente, para una buena causa: cultivarla y conocerse a uno mismo; ver de qué y quiénes estamos rodeados, y vivir un día a día razonando sobre lo que se nos cruce por el camino. Pero más que nada, no dejemos de ver lo tácito. Lo que más nos cultiva la mente es buscar y encontrar lo que está atrás de lo que parece ser cierto y verdadero, ¡Y debatir! Debatir con uno y con otro, y ver si podemos llegar a algo que se acerque a "lo cierto": cuando nos quedamos sin palabras, o cuando el otro se queda sin ellas.


21.7.15

¡A reír sin preocuparme!, que el rulo siempre vuelve

Es la primera vez que va a salir de noche, por ende la primera vez que sus papás le dan permiso, la primera vez que va a tener una previa, la primera vez todo. Todo tiene su luz propia, su esperanza, su brillo tan peculiar y primerizo, a tal punto de hacer cosquillas en su estómago a medida que las agujas del reloj se acercan más y más a las doce y veinte. Son las doce menos cuarto. En el baño de la habitación de su amiga, una de ellas está preparando una mezcla que a cabo de segundos se torna verde. Una suerte de frizzé azul con vodka y cepita y quizás algo de vino en cartón... Mientras ella observa la transformación en la pigmentación de esa primeriza mezcla algo emocionada por probar, alguien fuera del baño apaga las luces, cierra la habitación con llave  y pone algo de reggaeton. Ahora sí. Botellas, copas, baldes y rondas de vodka van y vienen, ella toma control sobre su cuerpo pero para el que la viera diría que ya no sabe lo que hace. Y no, ella sí sabe lo que hace, lo hace porque quiere y porque le gusta, porque quiere que su primera vez valga la pena, porque tiene unas ganas encasilladas dentro de ella que quiere exponer a cualquiera que se le cruce sin importar que les importe...
El reloj de la computadora les dice que son las doce en punto. Ninguna de las tres nerviosas tiene nervios ahora, solo hay risas a carcajadas y algunas torpezas de borrachas que sólo les divierten más. Nada más importa. Ella sabe lo que está haciendo pero sigue porque en serio así lo quiere. Sabe que aunque ahora le duela el estómago de tanto alcohol junto, quiere seguir. Porque quiere seguir olvidándose cada segundo un poco más de toda la mierda que la espera a la vuelta a casa, porque no quiere sufrir más las cagadas de los demás, porque no está mal tomar y olvidarse de todo por un buen rato, si al fin y al cabo siempre se vuelve a la realidad.
Se mira en el espejo. Se rebaja a sí misma. Y no se siente mal por vestir una pollera ajustada y corta, o un top provocativo; mucho menos por maquillarse o tomar. Luego, débil pero sabiendo lo que hace, se mira a los ojos. Se acuerda, por un instante de todo por lo que está pasando en su vida familiar, se acuerda de quién es ella para los tantos ojos que la siguen en la escuela: "la de las buenas notas", "la que tiene pinta de santa", y algunos etcéteras de este estilo, que en estos momentos solo son motivo de una cosa: reír. Se mira y se ríe. Ahora se arregla, y sigue tomando.

Doce y cuarto marca el dichoso reloj, torpemente comienzan a limpiar y esconder las botellas. La mamá de su amiga toca la puerta, el auto ya está encendido.
Bajan las escaleras, con un paso alcoholizado y poco firme, pero bajan.
Llegan, entran al boliche  con algunas complicaciones y no hacen más (especialmente ella) que disfrutar de esa primeriza noche. Nada más importa que ella, bailar y reír. Y se siente bien con eso, se siente bien con saber, que se puede ser "la de las buenas notas", y la de los problemas familiares, con la que sale una noche y la pasa bien, que no está mal olvidarse de las cosas aunque sea por un rato, que no importa la edad que se tenga ni qué problemas inunden una vida para salir de noche, mientras uno se percate de ello y sepa lo que hace; que ninguna sociedad, por más reglamentaria y vieja que sea, puede prohibir el olvido temporal de algo que nos hace mal, mientras olvidarlo nos haga bien.

Todos respiramos del mismo aire

Yo tengo la receta para hacerte volar, pero hasta que no estés enterrado y dolorido no te la pienso dar.

Yo no vine al mundo a salvarte de nada, a consolarte ni a ser tu hombro dónde llorar, igual que todos. Cuando lo tengo que hacer lo hago, pero nunca lo fuerzo. Viniste para sufrir, igual que todos. Viniste para no ser consolado las veces que más lo necesitás, para que cuando necesites a alguien que te entienda estén todos en contra. Para que cuando necesites plata más que nunca sean todos pobres. Yo no soy todo eso, pero me hago. En cambio ellos lo son de verdad. Yo me hago, porque no voy a revolucionar la idea de ser que tienen todos los humanos. No, al menos por ahora. No puedo cambiar al mundo, menos a las personas. Así que ya esta hermano. Llorá hasta que te estés muriendo y entendé a toda la miseria y basura que es y hace a este universo. Entendelo desde el alma, date cuenta de qué tan cruel puede ser el resto. Y cuando hayas caído, ahí te presto de mi receta, de mi hombro, de mis consuelos y de mí misma. Pero primero te dejo tocar fondo y te dejo ahí un rato, así te percatas un poco de la realidad. Cuando hayas entendido, te ayudo y volvés a vivir. Después de ahí vas a volver a caerte unas mil veces más. Pero el dolor cada vez va a doler menos y el levantarse cada vez va a ser más natural. Yo aprendí más sola que acompañada. Porque no todos saben que pueden destruir y hacer con sólo palabras; yo sí. Y decí que soy buena mina. Porque la causa de todo el mal que hace el hombre es eso: saber, consciente o inconscientemente de lo que uno es capaz.

Te invito a vivir la vida. Estudiá, decidí, dudá, enamorate, besá sin amor, salí a bailar, fumá, tomá, dormí en la calle, comé cualquier cosa, cuidate y no te cuides, deseá lo que está "prohibido", reíte sin que importe donde sea y justificate como se debe, porque siempre hay una manera, hasta si te reís de los nervios; llorá y reite a los dos minutos, sé agradecido, abrazá, sé humilde sea cual sea tu posición, no te la creas nunca, ni estando arriba de todo, y por sobre todo: encargate de que siempre respires bien.

Mientras respires, mientras estés con vida, todo lo que te pase está en orden.

17.7.15

Yo contra el mundo no puedo ganar

Cuando uno está confundido empieza a mezclar las cosas, y cuando mezcla las cosas viene la tristeza. Que es sencilla, sin ninguna vuelta ni mezclas. Te pudre el alma, te cansa, te agobia, y por último te confunde más. Se va de la misma forma que vino, con una nebulosa de preguntas y respuestas no muy firmes. Pero la peor pregunta que puede haber en estos casos es "¿Quién soy? O mejor dicho, ¿Qué soy?". Cuando se duda de uno mismo es cuando el mundo que lo rodea se cae a pedazos y se hace imposible de remontar. Si no nos remontamos primero a nosotros, ¿qué nos hace pensar que podemos construir una relación de amistad, o amor verdaderas con alguien? Pero yo estoy así y como estoy preguntando, no sé que es lo que me hace pensar que puedo hacer eso, pero quiero.
Mi abuelo está internado. El es mi vida. Sin embargo todavía no fui a verlo. Por tiempo, porque nadie me puede llevar, por cuidar a mi hermano, en fin. Por y mas pores, son no más que excusas que terminan en nada. Cuando alguien muere no hay tiempo, ni nadie que te pueda llevar, ni cuidar a nada. Y menos si hay amor de por medio, si hay familia.  Si hay un abuelo. Que te cuidó toda la vida y se mató más que tus viejos por darte lo mejor. Sin embargo acá estoy yo. Escribiendo, en la cama, sola, confundida, vacía y mediocre. Que las horas corren y yo más de ellas pierdo, preguntándome cosas sin sentido y actualizando Twitter "porque estoy aburrida". Y me pregunto si esta seré yo, la que planea verse con sus amigas por el día del amigo más que ir a ver a su abuelo al hospital. Yo sé que lo amo. Pero, ¿por qué me esmero más en verme con ellas que en poder ir a ver a él? ¿Qué clase de persona soy? ¿Seré una más del montón humano y despiadado que tanto odio? ¿Me están convirtiendo o ya era así? ¿Me jacté de ser una posible revolucionaria adolescente cuando solo soy una putita que le importa hablarse con el pibe que le parece lindo o ir a bailar con sus amigas y tomar alcohol? ¿En serio soy eso?¿Soy aún peor que el montón? ¿O soy mejor solo que me logro percatar de mi maldad? ¿O será porque todavía no lo vi y su figura no me conmueve solo en la cabeza? ¿Porque no llegué al extremo de verlo muriendo para sentir que quiero acompañarlo cada segundo aunque tenga que dormir en un piso frío lleno de gérmenes? ¿Tengo que verlo para tirar el tiempo, mi hermano y el cómo ir a la mierda y hacerlo mi único propósito de ser?

Grito, critico, escucho críticas hacia mi y me hago la fuerte. Me voy, agarro un rosario y lloro tirada en la cama. Lloro por este mundo que sólo te permite ver quién sos verdaderamente y quienes son los demás cuando te pega, cuando te pone diferentes opciones a ver a cuál le das mas importancia, cuando tenés que tirar todo a la mierda y a ver si lo hacés. Y que ni siquiera te hace verlo del todo, solamente te da un poco de diferentes situaciones y te nutrís de decepciones y vacíos, que solo cultivan más interrogantes.

Me siento en guerra. Con mis amigos, con mi familia, y conmigo misma. Y esa es la peor guerra de todas, la que no mata el cuerpo, ni deja sangre, ni escombros, ni hogares destruídos, ni una historia que contar en los libros, porque no se puede enseñar, transmitir, o hacer un cuadro sinóptico de una guerra que sólo se puede comprender viviéndola en carne propia, cuando la realidad te golpea por primera vez, cuando te muestra verdaderamente que las miserias no existen solo en el exterior sino tambien dentro de uno, cuando te hace sentir que todos, absolutamente todos, estamos condenados a ser unas basuras, a ser mediocres, crueles y despiadados en este mundo.

5.7.15

Argenta

¡Ay, Masche! Cómo se te escapó esa. Qué irónico hubiese sido que la pelota hubiese golpeado violenta la red, y hubiese sido tu mala maniobra la culpable de todos los desilusionados rostros argentos. Justo vos, el que encara todas. Porque sí, es así. Primero la tristeza, con la desolación y la decepción, y después la bronca con los jugadores. De repente, toda la culpa es de ellos. El patriotismo y el aliento dejalos para el tweet careta, para el "también estoy en las malas". No para cuando el Pipita se erra un penal, o Chiquito no la ve. No seas careta con vos mismo, que no hay nada peor. Putealos, mandalos a la mismísima mierda. Pero también fueron ellos los que te incendiaron el alma con pasión, los que te sacaron el machito de adentro, los que te hicieron tocar bocinazos a las cinco de la mañana, los que te hicieron salir corriendo a la calle, al Obelisco, los que te pusieron la piel de gallina, ni hablar llorar, y pintarte el ser de celeste y blanco. No te olvides. Son unos hijos de puta y se van a ir a la concha de su hermana. Pero acordate. Acordate cuando de la mano de estos mismos grandes levantemos la copa del mundo. Acordate cuando salgas con tu viejo, o con tu hijo, con la camiseta totalmente insacable hasta a la esquina de tu casa. Cuando tu pecho esté teñido de estos colores, y cuando la gloria de gritar gol te erice todo. Putealos, pero acordate.
Acordate de los héroes: responsables de esa emoción y alegría desquiciada, que te hicieron sentir el orgullo de ser argentino más que nunca, más que nadie.

Frío y medias

El acero caliente por el sol que unas horas antes le pegaba de lleno a la silla, ahora le da calor a ella. Sus pies congelados por el agua que le salpican su hermano y el pequeño amigo, unas meras gotitas que le dan escalofríos. La pileta que rebalsa, la calma de mirar el suave verde que la rodea. Los ojos rojos por el cloro y la cara completamente lavada. El aire de campo, el fiambre, ese jamón crudo enorme que cuelga de esa pequeña granja, un aroma incomparable. ¡Y la noche! Esas noches de centro, de espectáculos, de confitería, de mimos, de arte, de todos los artes. El musical, el plástico, el literario, el artesano (su preferido)... El cielo liso y las calles de pueblo, puertas abiertas y señoras que se sientan a chusmear un rato con otras. ¡Es de otro mundo! Y se pregunta cuántos otros mundos existirán, si serán iguales de distintos que ese al que está acostumbrada a frecuentar, o todavía más... Quisiera saltar de mundo en mundo y encontrar alguno igual a ese que solo visita siete días de trescientos sesenta y cinco, pero que no dure solo siete días... Uno en el que se pueda quedar , para siempre. Quisiera visitarlos, en búsqueda de ese ideal que la hace volar y ser ella. Las trenzas, los vestidos de flores, la piel bronceada, el amor de verano. Esa visión cinéfila que ahora solo puede existir en su mundito mental, mientras hace una composición sobre un libro aburrido, y la ropa, sonidos y olores no son más que uniformados bordó, gritos de peleas cotidianas y aroma a hamburguesa con papas fritas.

3.7.15

Percatarse y desear más

Después de meses de este dos mil quince  de venir todas las tardes a la casa de mis abuelos, recién hoy, casi a mitad de año, logro percatarme por unos instantes de una sensación que, espero estar equivocada, sólo me refleja infelicidad. Hay algunas sonrisas entre esa pareja de ancianos que tanto amo y admiro. Mis ídolos del alma. Pero noto más tensión que sonrisas, y a estas, las veo apagadas. Caídas, tristes y marchitas. Luego me llega una sensación peor, el presentimiento de que estos son sus últimos momentos conmigo. Ochenta y ocho años ya, ¿cuántos más podrá vivir? Es un enigma, porque ya llegó y pasó lo que ella llama "edad límite". Sí, ella, ahora hablo de mi abuela solamente. Ella ya es una ganadora, ya no necesita más. Ya se quiere ir, y qué triste, que ya no le importe lastimar a otros con su partida... Ya no le molesta no tomar las pastillas, no ir al médico, o no estar bien. Simplemente dormir, y esperar constantemente a la muerte. Y el papel de mi abuelo sería padecer sus caprichos, aunque el también tenga lo suyo. Sus meras sonrisas, por momentos forzadas, por momentos a medias. ¡Ya ni sonreír puede tranquilo! Que se le caen los dientes...
Como si su muerte fuera algo gradual, una cosa diaria y lenta que primero te mata la esencia, y muy al final el cuerpo. Eso le pasa a muchas personas, yo lo sé... Y a mi abuela

A veces prefiero dormir, que mirar la realidad que me rodea. Porque si me pongo a ver todo, me la pasaría estando mal. ¿Y quién no hace lo que yo? Algunos se percatan de aquello, otros no... Los que si, lo piensan a su manera: yo, entre ellos, decido escribirlo; y los que no, más fuerte será el golpe. Pero eso, todos sabemos que ya no importa... Un golpe sana y una caída también, y aunque la marca quede, el dolor cesa.

Por suerte ya sé, lo que hay fuera de mi burbuja. Y también sé que aún hay cosas que no sé. ¡No se puede todo! 
Sólo es que, algunas veces elijo nublarme con detergente, y otras, como hoy, notar algunas cosas...
No quiero exagerar, pero en este momento, se me viene a la cabeza la figura de Cerati, desdibujada, seguramente pálida, delgada y débil. Amarillenta, gastada, vieja. Luego pienso en su madre, yendo todos los días a verlo, todos todos, haya sol, lluvia o un tornado de fuego: ahí estaría ella, agarrándole la mano y hablándole, con la esperanza cada día menos luminosa -pero siempre prendida- de que abriera sus ojitos. Un ser humano que ya no era humano. Suena fuerte el así decirlo, pero más allá de la cordialidad y los buenos modales, la realidad es que su estado vegetativo lo hacía, vegetal. Pero su madre, así y todo, lo prefería "vivo", aunque tuviera los ojos siempre cerrados y no emitiera palabra alguna.  Aunque no hablara, escuchara, comiera o fuera al baño por cuenta propia. Aunque para ojos desconocidos, no fuera más que un cuerpo, un trozo de carne y piel, frágil y blanco; aunque estuviera muerto en vida. El sufrimiento fue largo y lento; su muerte, por más optimista que se fuese, era algo prácticamente sabido. La de todos, lo es en realidad. Y la de mi abuela también. La veo tan próxima, que me da más miedo. No quiero que sufra más. Tampoco quiero sufrir yo al verla así. Pero también la quiero acá conmigo y che, ¡no se puede todo!... Aunque casi ni me entienda o le cueste caminar. Quiero su desgastado y arrugado cuerpo para abrazarlo cuando yo quiera y saber que al menos, siente mis brazos alrededor de ella; aunque yo no sienta los suyos..

30.6.15

¡Ya pasó!

¿Qué te amargás? ¿Después de tanto tiempo seguís poniéndote mal por lo mismo? Mejor dicho, ¿ÉL mismo? ¿El que te pinchó la burbujita de "el príncipe azul no existe" con un sólo dedo y con un susurro la hizo de vuelta? ¿Es ese otra vez, no? El que te hizo volar hasta Plutón y caer a la Tierra en el mismo segundo, el que te prometió la Luna y no te supo dar ni un puñado de barro. Es ese, ya lo sé. El que te intimida, el que aunque no quieras tiene un lugar dentro tuyo, el que nunca pero nunca jamás va a poder ser llamado "amigo"; el que te dijo que te amaba y a la semana estaba con otra. El que con un abrazo ya te hacía y deshacía, y ni hablar, con un beso. Es ese, el "culpable" de que ahora te duela el alma. Meses, o años después: vos con auriculares, te ponés mal porque un cantante groso describe tan bien al amor que te pone la piel de gallina y encima te hace re-sentir (recordar-sentir) mil cosas que tienen que ver con él. Entonces estarías pasando el límite, estarías un poco más que en el horno; porque él, ya no tiene nada que ver con lo que te pasa: ni con tu dolor, ni con tus lágrimas, ni con tus reflexiones post-depresión. Ya no. Él, está en otra parte, jugando al fútbol con amigos, durmiendo, robando o besando a otra. Y vos estás atormentándote con recuerdos que, igual que él, ya no te sirven de nada.
Así que a vos, tragadora de series, recordadora de viejos amores, minita por excelencia: dejá de lado el paraguas, que la tormenta ya pasó. Sacate ese piloto negro horrendo y ponete unos buenos ballis, maquillate un toque y salí a presumir esa belleza que como la mejor venís opacando tras la nebulosa de recuerdos amorosos, porque el, já, no te voy a decir más que esto: hace bastante tiempo que ya no la está opacando. Salí, corré, caete, llorá, de la risa, de la pena y de amor. Pero que no sea por él. 
Acá no hay más culpable que vos misma, porque él, my darling, ya no existe. Yo también me fui a dormir llorando y acá estoy, sobreviviendo. 
No creo en el amor verdadero, o sí, pero no de esos que duran hasta viejitos, creo que la convivencia y la rutina matan todo. Lo bueno dura poco, dicen por ahí. Mi concepto del amor es ese, así que no espero nada. Como buena ciencia incomprendida, el amor es ajeno, infinito, desconocido e inconcluso para todos los seres humanos. ¿Definición de amor? Si la averiguás algún día hablame. Así como el porcentaje que usamos de nuestro cerebro, creo que conocemos solo el 10% del amor: ahí entran las ilusiones, las desilusiones, los besos, los abrazos, las traiciones y sus derivados... Pero del 10% yo te digo que el 7% es amor falso y el 3% amor verdadero. El otro 90%, te lo debo yo y el por cierto también desconocido, creador de este particular Universo.
Volviendo a lo de antes, quiero que sepas que yo no la paso siempre bien, pero si sé que él, ya pasó. De vez en cuando viene alguna tormenta, pero prefiero mojarme, que agarrar el paraguas de vuelta. Haceme caso ¡y dejalo ir! O seguí llenándote el alma de tristezas, hasta que un día no haya más qué llenar.



29.6.15

El único límite es la muerte.

Lo que más queremos siempre está lejos, con obstáculos que aparentan ser más importantes que lo otro; regalando sonrisas y recibiendo problemas, nos conformamos y sonreímos continuamente, pero nunca somos lo suficientemente valientes como para ir y buscar aquello que pensamos que nos dará felicidad. Y cuando después de cinco meses juntamos la valentía y lo obtenemos, no pasa nada. Lo construido no vale nada, ¿no? Cinco meses armándonos de valentía, ¿y? La naturaleza humana insaciable e aún incomprendida se encarga de derrumbar todo aquello que costó una eternidad, en un segundo. Y la felicidad dura un tiempo, pero luego se apaga. Y ahí nos enojamos con los demás, siendo igual de cobardes que siempre. La felicidad se apaga como una luz y nosotros lloramos como bebés. Somos uno, indivisibles y con muchas lejanías inevitables. Pasa con las personas y con las cosas. Y acá entra eso que ahora llaman "platónico". Los "imposibles", demasiado "buenos" para poder ser merecidos por alguien como nosotros: el pibe que todas le dan, el último IPhone. Pero siempre hay un pibe más lindo y siempre los últimos le ceden su lugar a otro; y nosotros, los infieles, no nos quedamos con los amables que dejan el lugar. No. Nosotros vamos por el que le dejaron el lugar. Siempre por más. Y  a ese le hacemos lo mismo. Y así, toda una vida. Hasta que morimos, llenos de interrogantes que nunca se contestaron, muchos IPhones que nunca se compraron, favores o perdones que quedaron pendientes y con el corazón decepcionado porque lo dejamos morir estando casado con alguien que ya no amaba más; mientras que en Buenos Aires una adolescente de catorce años, después de cinco meses de armarse de "coraje y valentía", se suicida por "amor" y en Nueva York, un cumpleañero se pelea con su mamá por regalarle un celular que no quería...

24.6.15

EauDeParfum

Se ven. La primer mirada es tímida, inocente y entregada. Lo besa; en la mejilla. No dice nada. Sus amigas "se van" y quedan solo ellos. Había estado esperando ese momento exactamente hacía un día. Pero no como suena "un día", a lo "poco". UN DÍA, veinticuatro horas literal, cada una con sus sesenta minutitos largos y ansiosos. Las mariposas en el estómago y en la mente algunas historias platónicas, pero esperanzadas de cumplirse; sus mensajes de texto y su demostración de "ansiedad"que la ponían más ansiosa a ella y el aliento de sus amigas: Ese era su día.
No tiene idea de qué hacer ni qué decir, aunque haya "preparado" algunas cosas antes, no cree en la victoria de lo planeado. Simplemente no va. Le saca todo lo natural, torpe y experimental que tienen las "citas". Ella prefiere llamarlo "encuentro", porque va a probar, a ver qué onda. No hace nada más que mirar para otros lados, esperando el primer paso. Que no tarda más de diez segundos en aparecer. La mano de el en la de ella y un seductor empujoncito para el primer y mejor encuentro, que se da en los apasionados labios de ambos. Caminan, van, vienen, pero están juntos. Hace frío. Hablan, se agarran las manos, se abrazan. Pero nada de esto es un decir, no no. Por más omnisciente que me crea hay un dato que me falta y quizás sea fundamental para comprender bien esta historia,  y es que no sé si él corresponde a lo que sí sé: la electricidad y la pasión corren por todo el cuerpo, de ella. Su corazón late y suspira, pidiendo a gritos torpes un beso más.
No sabe bien qué es: la necesidad de aires nuevos,  simplemente querer sentir algo, o querer sentir algo por alguien que no sea él; pero su alma está exaltada y borracha: entonces no hay timidez o miedos y sus labios pueden más que todo alrededor.
No sabe bien qué es: ¡pero no le importa!

Empieza a gozar del aplicar al fin lo que tanto viene planeando. Aunque no cree en lo preparado, esta vez sí. El carpe diem sale sin preguntar, ya se cansó de esperar el momento. ¡Porque no hay momento! El momento es siempre, todos los días, a toda hora. Y ESE es el momento perfecto.
Frío, pasto, sol y amor. Levanta la vista y lo ve a los ojos; no duda en besarlo de vuelta. 120 minutos y se fue la magia, pero fue eterno dentro de ella.
Ahora solo le queda una única cosa que la puede hacer recordar al punto de sentir esa mera electricidad en todo el cuerpo, y es su perfume, el particular aroma a él, tan dulce y tóxico, que metido entre beso y beso también gustó de ella.

22.6.15

Carta

Como por arte de magia apareció entre maquillajes y cajas que todos los días toca, un sobre que llamó su atención. Antes de que la curiosidad la apuñalara y algo le impidiera averiguar qué era, lo agarró y analizó con detenimiento. Primero lo vio, después leyó lo que tenía escrito. Y seguidamente se instaló en ella una pregunta que hasta hoy, casi un día después, la mortifica, a tal punto de hacerla sentar a escribir en tercera persona: ¿Por qué apareció ahí esa carta?
Si estaba guardada en otra parte, tirada, arrugada, en otra parte totalmente ajena a dónde estaban sus cosas de todos los días, ¿por qué aparecía ahí ahora? ¿quién había sido tremendo hijo de puta para andar -además de revisando sus cosas-, poniéndolas donde no debe?
Y ni hablar de que haya llegado hasta sus ojos, que ahora no se molestaban en disimular las lágrimas. Primero una, luego otra. Lentas y saladas, recorrían su mejilla hasta caer al vacío. El sufrimiento gradual de su alma, y la inapalabrable confusión. Cuando parecía tan decidida de no quererla más, unas letras inocentes de hace un par de años, le trajeron una mezcla de nostalgia, odio, y amor, crueles y despiadados.
Lo volvió a leer, primero una, después otra vez. Y así, su alma fue pudriéndose, a la par de más lágrimas y unas intensas ganas de abrazarla fuerte, pero no soltarla nunca más.


21.6.15

Remembfeel

En el mismo día cambié el título del blog apróximadamente unas veinte veces. A lo largo de estos seis meses como "bloggera"(sí, me doy el lujo de ya considerarme una), lo cambié también muchas veces. No sé por qué tanta indecisión (sin contar que en sí, ya soy una mina recontra re indecisa). Creo que podría ser por el hecho de que no tengo temática. Simplemente escribo lo que me pasa, lo que siento, lo que quiero escribir sobre temas completamente distintos, aunque lógicamente, llega un punto en que los temas se definen solos, o me corrijo, no los temas, sino que, mi forma de escribir es una y se repite en todas las entradas, sin importar de qué tema trate. Entonces esto haría, que parezca que los temas son los mismos, a excepción de algunas entradas algo particulares del momento.
Aunque también podría ser la necesidad del cambio, la necesidad de renovar, de innovar. Quizás porque necesito una emoción, un algo conforme a mis verdaderas necesidades, un algo que me emocione pero elegido por mi. Porque, de tener, tengo muchas otras emociones o "emociones". Mis amigas, mis otras amigas, mi familia, el pibe con el que me hablo, el colegio. Y por cada una están las mini-emociones, que serían como los subtemas de cada emoción. Por ejemplo dentro del colegio están las tareas, pero también las pruebas. Dentro del pibe está el emocionarme con sus mensajitos de whatsapp, pero también el verlo. Y así. Pero son cosas que, no elijo completamente yo. Es obvio que, no voy a salir con alguien que yo no quiera o a ser amiga de alguien que no me agrade. Pero siempre hay cosas, dentro de nuestras elecciones, que no se pueden elegir como uno quisiera. Y esto entra en la parte de relacionarse. Porque en una relación hay dos (o más), por lo tanto muchas veces hay que ceder, o amoldarse a las elecciones que también tiene el otro. En cambio en mi blog, las elecciones las hago únicamente yo. No tengo que ceder, o amoldarme, o nada. Entonces por ahí sea esto, mezclado con el no tener tema, y ¡eu! ya es demasiada mezcla de tener que elegir, ¿cómo se supone que haría siendo tan indecisa?

En un momento me cansé y pensé en alguno de los TANTOS títulos que le puse al blog. Y me di cuenta de que ninguno (por lo menos de los que yo recordaba), me agradaba completamente. Pero claro, no es fácil para nadie y menos para mi, el tener que seleccionar una palabra (o dos, o tres, o cuatro), que resuma de que se va a tratar UN BLOG. Si me decís título de entrada sí, es bastante fácil. ¿Pero de un blog? ¿Cómo se le pone título a lo que todavía no existe? ¿Qué palabra/s es tan abarcativa como para encerrar en ella temas como el amor, la sociedad, o la amistad en sí? ¿A qué le estoy poniendo título: a las entradas, o a mi? ¿En el título tengo que describir mis sentimientos a la hora de escribir, o tengo que describir a los renglones?

Muchas preguntas y como ya dije, soy muy indecisa. Entonces está de más repetir que es lógico (dentro de mi lógica) que lo haya cambiado hasta cien veces. Sin embargo, las respuestas que conseguí a estas preguntas siguen sin convencerme, y aún así, encontré un título que por ahora me gusta bastante: Remembfeel.

Por supuesto este término no existe, ni en español, ni en inglés, ni en yugoslavo. Sí, para que me lograra convencer, no tenía que existir. ¿Por qué? Para evitar lo trillado. Lo trillado de: "Palabras perdidas", "Letras para mi", "Renglones salidos de", "La esquina de", "El rincón de", "El balcón de", y sus sinónimos y derivados. Son cosas que en algún momento, del día o de estos seis meses, usé. Porque sí, digamos que vienen perfectos para un blog sin un tema definido. Después de todo, son palabras que podrían estar "perdidas" en alguna parte del ser y que encuentran un lugar para ser expresadas en un blog; o letras (que forman palabras), que son para uno, porque en un blog sin tema escribimos deslices sobre temas del momento, de algo que vimos por la calle, o sobre las personas, pero en fin, son opiniones. Y las opiniones, ya sea sobre amor, sociedad o política, ¿para quién son más que para el que opina?

Remembfeel. Original, inexistente, inglés, cursivo aunque estuviera en imprenta, cursi, e inentendible para cualquiera que lo lea por primera vez. Atrayente, y abarcativo, simplemente porque lo cree yo, por lo tanto va a abarcar lo que yo crea que puede abarcar: la subjetividad de la vida también me afecta a mi señores y llega hasta este título; puedo utilizar el vueltero vocabulario que manejo para llegar a las conclusiones que yo quiera y hacerlas opinión, así se vuelve imposible de ser errado.

Obviamente, le otorgué un significado a la hora de crearlo, sino sería lo mismo que ponerle "asdlhasjda" y para eso no hubiera estado toda una tarde (literal) intentando poner un título que me satisfaga.

Remembfeel: mezcla de Recordar - Sentir en inglés. Remember - Feel. Verbo. En una palabra, quise expresar el hecho de que recordar muchas veces es volver a sentir. Lo puse como título de este blog, porque mayormente cuando voy a escribir sobre un tema, me inspira algo que veo, por la calle, o en la escuela, etcétera, y en esas situaciones, no estoy con la computadora al lado, por lo que SÍ O SÍ cuando vaya a escribirlo voy a necesitar recordar lo que me motivó a escribir, a opinar, o a reflexionar sobre eso. Y para poder escribir, se necesita sentir; si no hay sentimiento en lo que se escribe, en mi opinión es lo mismo que nada, no sirve, ni para el que escribe, ni para el que lee. Simplemente sería una entrada, que puede tener sentido, pero si no sale del alma, no se puede disfrutar completamente, hasta llegaría a aburrir.

En muchos momentos de mi vida me encuentro en esta situación de "Remembfeel", no solo cuando escribo, sino también cuando escucho una canción que marcó un antes y un después en mi vida, que se hizo resaltar por las emociones que me transmitía y despertaba en mí, que me hizo estremecer. Que después no escuché más, y que solo vuelvo a sentir cuando algo parecido a aquel momento me pasa, entonces aparece la misteriosa e inigualable sensación de "deja vú".

Que quizás algún día también sea título de este blog.

Cóctel X

Nos imagino:
Tapados hasta la cabeza y con nuestras extremidades encontrándose de la manera más suave e intensa.
Llenos de besos del otro; tus labios rojos y los míos, corridos. Tu perfume mezclado con el mío y otras cosas, empapan todo.
Fumando del mismo cigarrillo, mentolado, sabroso y placentero; contagiándonos las penas y exhalando nada más que amor, vos a mi, y yo a vos.
Ahora destapados, en un sillón tomando una birra, la misma. Chocando copas entre risas. Y luego besándonos, embriagándonos de olor a menta, a birra, labial corrido y del aspecto arruinado que tenemos: del peor aspecto tuyo, también me enamoro.
Porque cuando estás enamorado no existen los "hoy lo vi feo". Y espero que como sea así de mi parte también de la tuya.  Enamorados, vos de mi sin maquillaje y yo de vos después de chocar borracho.
En el banco de una plaza, con frío, muchos buzos y abrazados, yo en tu pecho y vos acariciándome el pelo. Dándome besos en la frente y diciéndome que me amas. Enamorándome más por cada palabra y por cada cosa que hagas: si viene de vos, es más.
Nos imagino: en las típicas y trilladas escenas que todas imaginamos. Pero me encantan.
También en escenas que sólo salen de mi cabeza y que ahí pienso dejar. Y también, me encantan.
Pero, ¿no imaginé esta historia ya otras veces? Los mismos lugares, los mismos cigarrillos y las mismas emociones. Sólo que no eras vos. Me asusta el hecho de que quizás la semana que viene ya no seas vos y pase de vuelta: la repetición de las mismas historias, con un hombre que cambia y una mujer que sigue igual. La mujer, soy yo. Fumando cigarrillos mentolados, tomando una birra, y con el alrededor de mis comisuras rosados.

Primero me asusta, y después lo imagino. Yo terminándome la birra y los cigarrillos sola. Yo, en un banco, con mi cabeza apoyada en un señor X y sus manos X acariciándome el pelo. No está tan mal. Hoy sos vos, mañana no sé. Así que, a vos, pibe sin cara. espero que algún día nos veamos bien y compartamos todo eso que hace al amour francés. Dale, que aunque te diga que me cansé te sigo esperando, hasta el fin de mis días.

20.6.15

Un poco de amor francés

Siempre estuvo en total desacuerdo con el hecho de fumar. En cada debate sobre eso saltaba con su opinión opuesta y distinta a intentar abrir mentes o quizás quedar como la capa que se da cuenta de lo mal que está fumar y que es, lo suficientemente madura como para controlar sus acciones y no hacerse adicta a nada.
Sin embargo el frío, las once y media de un viernes y el no salir, junto con la lógica de buena nena que tuvo siempre la hacen querer desviarse.
"¡Chau a la buena conducta, y a chocar!" piensa en voz baja, a la vez que trama el mejor plan para encontrar cigarrillos en alguna parte.
En la desesperante búsqueda se encuentra a ella, de un aspecto bastante arruinado y enfermo, ojerosa, pálida. También ve que sostiene un cigarrillo. Y seguidamente ve humo; un humo que aumenta y que la deja ciega, confusa. 
Duerme. Y sueña con ese reflejo blasfemo, e "imposible". 
Despierta. Pero no hace más que escuchar "Un poco de amor francés", acompañada de un cuarto de helado y un libro que ya leyó. 
Un rato después las letras góticas y negras de la palabra "Marlboro" exaltan su mente, y un humo de olor mentolado enciende en ella la chispa del amor...

19.6.15

Mi mundo

Me di cuenta que para pasarla bien no hay que pensar tanto. Sí, es bastante sabido, no será ninguna revelación para muchos y digamos que para mi tampoco. La verdadera revelación se da adentro de uno, cuando "darse cuenta" implica sentirlo, no leerlo o escucharlo de alguien.
Escribir (y acá los que escriben me van a entender mejor), te sumerge más y más en todo lo que sientas. Te manda a los extremos y si ya estás ahí siempre hay algo que puede ser aún más extremo. Todo lo malo se va a hacer más malo (por lo menos por dentro), tanto que podría llegar al punto de pudrirte. Y lo bueno, se mantiene así o mejora, algo.
Hace seis meses ya que tengo este blog, y en todo este tiempo no recuerdo que escribir sobre algún tema y reflexionar sobre él me haya ayudado a resolver lo que estaba mal sobre este, solía empeorar o quedarse así. Ojo, escribir no tiene por qué lograr nada. Pero claro, cada persona le da el significado y la función que quiere al escribir, algunos le asignan la responsabilidad de solucionar quilombos, otros lo hacen para descargarse mediante alguna ficción, otros para plasmar sus realidades, en fin.
Me creé un mundo en el que escribir quizás me ayudaría a resolver las cosas. No sé si estuvo bien o mal, si tengo que seguir esperando o qué. Tuve demasiadas esperanzas o expectativas de algo desconocido, y eso sólo trae decepciones.
Banquen. No hablo de que escribir para mí fue una decepción. No, todo lo contrario. Me abrió la mente, me hizo comprender un montón de cosas, y me hizo conocerme más a mi misma.
Cada día soy más decidida, y cada día las cosas salen mejor. Ahora tengo miedo de caerme, aunque tengo la certeza de que pase lo que pase me voy a levantar.
Voy a seguir escribiendo, porque me gusta. Me gusta leerme a mí misma, me gusta seguir conociéndome y me gusta tener un lugar a donde venir siempre, donde las reglas las creo yo y donde sé que siempre voy a ser bienvenida.
Digamos que, en conclusión, escribir no te resuelve los problemas, sino que te hace pasar por ellos menos tristemente y te da la esperanza de que llegaste a una solución que pronto se cumplirá.
¿No es cierto que al final de cualquier cosa que escribamos, llegamos a una conclusión?
No hace falta que sea algo bien determinado, puede también estar acompañado de muchos quizáses, pero sigue siendo una conclusión. Que te hace creer que estás convencido completamente de eso con lo que terminaste, y además creer que eso va a pasar.
Me pasó que todo terminó distinto y que esas conclusiones terminaron vacías, nulas.
¿Pero qué importa? Y acá la prueba de que la creencia de llegar a lo perfecto (mal) sólo hace que queden las verdaderas opciones correctas, que son mas posibles de concretarse y a la larga (o a la corta) las que más te hacen crecer.

El mejor mundo es el que nos creamos nosotros, por más que estés dentro de una burbuja (siempre y cuando SEPAS que estás en una burbuja). Después de todo, nada es para siempre -mucho menos los problemas-.



18.6.15

Romboi(d)e

Hay días que tienen todo para que mi sonrisa sea sencilla y sincera. No hay nada malo, a pesar de alguna nota o algún bajón inevitable. Sonrío, feliz y boluda-mente.
Hoy es uno de esos días. En los que todo es tan perfecto que hace desconfiar (e imagínense a mi).
Quizás algo tenga toda la pinta de ser hermoso cuando es una mierda, o quizás todo esté bien en serio y yo tengo la necesidad inconsciente de encontrar algo mal porque sí. Pero eso no lo sé y tampoco lo voy a saber, entonces continúo mi día como viene.
Teníamos Lengua y la profesora estaba tardando, pero la preceptora nos había hecho esperar sentados y callados porque los pibes habían hecho quilombo. Sorprendentemente todos obedecieron y el silencio era perpetuo.

Me colgué mirando mi lapicera mientras me balanceaba lentamente en la silla, para no llamar la atención de la preceptora. No sé bien por qué (aunque creo que podría ser por esa rara y "sin quererla" necesidad de encontrar algo qué pueda analizar y exprimir), me acordé de algo que me pasa a veces, una manía, problema, defecto o locura:
A veces, cuando estoy escribiendo, me trabo en alguna letra y tardo unos segundos en poder arrancar, o escribo todo muy prolijo pero en alguna letra algo le pasa a mi mano que se desvía, y hace dicha letra más grande o más chiquita que las otras, o fuera del renglón, o lo que sea.
Tampoco sé bien por qué, pero cuando esto me pasa, considero que hay algo dentro mío que no está bien: algo mal, tan profundo que ni siquiera yo puedo darme cuenta. Y como espejo están las letras y la tinta, que me dicen que hay algo trabado, fuera de su lugar, algo que no está como verdaderamente yo desearía, algo que hay que corregir.
Agarro mi liqui y borro, y con cuidado y mayor atención intento reescribir la letra, intentando que sea igual a las demás y que quede perfecto.

Pero no lo logro y tampoco voy a poder lograrlo más adelante.

La palabra que corrijo "romboide", jamás podrá verse perfectamente escrita, porque ya escribí mal la D.
Porque el liqui se sigue viendo por detrás. Se ve la marca, la huella de que alguien se equivocó e intentó arreglarlo. Y para un don nadie que lee el párrafo y pasa por la palabra "romboide", quizás esté más que perfecto. No hay ningún error ni de ortografía ni en la prolijidad.
Pero para el que mira dónde pisa y no se fía de nada (ni nadie), la cicatriz de la equivocación estará siempre impregnada en la hoja, indeleble, e imposible de arreglar.
Sólo se puede olvidar y seguir escribiendo, aunque a la hora de estudiar, -el que sabe bien dónde pisa- quizás no pase por alto la D corregida.

Entonces una herida se vuelve a abrir.

15.6.15

Camaleón x elección

Todos somos diferentes. Pero hay algo en los demás que los hace ser tan uniformes a mi vista, tan iguales. Como si yo fuese de otro planeta totalmente diferente, como si fuese una infiltrada en cualquier sitio.

Aunque si hay algo que los diferencia y es visible: sus pasatiempos, distracciones, etc. Eso que siguen con un ritmo, que deben respetar, que se hace una obligación más. Tienen que cumplir días y horarios, usar una vestimenta determinada, seguir las reglas.

Hay muchos, pero ellos optan por hockey, fútbol, volley, patín, handball, natación, danza, y así. Los años pasan y de a poco se van haciendo expertos en lo que hacen, cada día lo hacen mejor.

Y después estoy yo. La que nunca tuvo ese "pasatiempo" disciplinado que la caracteriza, que la hace distinguirse por un talento distinto al de otros o especialista en algo que, quizás algún día, pueda demostrarles mínimamente. La nada.

En un cruce conmigo misma logro pensar que quizás esto de escribir sea mi distinción, aunque la idea sale medio inconclusa. Es como si no entrase en ese grupo cerrado de "deportistas", y ahí nace la diferencia, que crece en el momento de llamar a ese pasatiempo "distracción". Porque escribir NO ES una distracción, es todo lo contrario. 

Disfrutan hacer eso que los transporta, eso que los hace olvidar de todo lo demás, que los hace sumergirse en un mundo de sólo felicidad.

Cuando meten el gol, cuando la pelota pasa la red, cuando hacen un truco o les sale ese giro que parecía ser imposible. Cuando la música suena, cuando la hinchada se vuelve loca. Cuando las tribunas se ponen de pie para aplaudir ese suceso, esa emoción que tiene esa "distracción" en sí.
Ya sea un gol, un paso difícil que salió o una nota demasiado aguda que sale afinada: ¡es increíble! No pasa tan seguido pero cuando pasa, es merecedor de un reconocimiento exagerado y eufórico.

Acá, a mi, no me pasa eso. No tengo emoción, no hay salto, golpe o remate, por lo menos en este tipo de formato de escritura. Siempre es renglón tras renglón.
Aunque en un relato paralelo a este se me ocurre, ¿y si la gran euforia se produce en el corazón del que lee, en lo más profundo del ser? ¿No es igual de hermoso que gritar un gol, o meterlo?

Tampoco hay distracción. Cada renglón me concentra más en lo que pasó en el día, o en el día anterior, o hace un mes, o hace años.

Cada oración me transporta, me concentra más en mi y en lo que sucede dentro mío.

YO creé mi lugar, mi espacio. Que es variable, adaptable, que cambia constantemente en su totalidad.
YO creo mis reglas -que en realidad no son reglas-. Lo único fijo son mis manos -¡que bailan!- y mi computadora. Lo demás, lo dejo a mi criterio. Puedo escribir en la cama, en el piso, o arriba del techo. Puedo escribir lo que me pasa o puedo inventar. Puedo hacer toda una página sobre un tema o puedo escribir tres renglones. Puedo ser concreta o irme por las ramas de este enorme árbol que es la vida. Pero en fin. ¡puedo!.
YO elijo. ¿Y qué mas lindo que eso? ¡LA LIBERTAD!


POR AHORA me quedo acá. Acá, mientras que los otros eligen esa distracción que los calma, los duerme y aleja de la oscuridad y todos los caretas de este mundo, yo estoy acá: sumergiéndome cada día más en toda esta mierda que suelen llamar humanidad.

11.6.15

Chau y hola de vuelta

Suena "Rude" en mis auriculares y no puedo evitar pensar en vos, recordarte, volver a eso que fue sin ser. Fuimos un algo, un no se qué constante. Para mi fuiste todo aunque me duraras tan poco. Te tuve tan mío,  tan ahí nomás, y no te supe aprovechar. Nunca entendí si conseguí lo que quise; y ahora no entiendo si verdaderamente alguna vez quise algo. Si alguna vez me propuse lograr algo con vos, si me puse metas; y la respuesta que consigo es no. Para esos tiempos con escuchar un te amo tuyo y verte cada mañana era suficiente, no necesitaba nada más-


Y supongo que así será el amor, queriendo y sintiendo esas insignificantes y plenas pruebas de amor cada día, sin pensar en dificultades o problemas a futuro, sin plantearse un final juntos, o un cierre.
Es amar cada día, sin ninguna exigencia ni a nosotros mismos, ni al otro.


Prácticamente no entiendo nada de lo que dice la letra, pero alcanza para transmitirle a mis entrañas esa sensación de que fue lo que tuvo que ser y que no hay nada por lo que amargarse, fueron lindos nuestros días de amor y nuestras noches de dulces sueños; pero no me queda más que eso de vos: vacíos y sinceros recuerdos en mis entrañas.


Ya no pretendo darle final a algo que quizás jamás comenzó y que si apenas comenzó, el tiempo y la distancia la terminaron matando.
La canción va concluyendo, y en un sólo del cantante de Magic con más voz que música aparece un nuevo sentimiento musicalizado: la aceptación-


Después de meses y meses de vos, puedo admitir que ya no somos más nada y me alegro, porque fuiste lo más hermoso de mis días y noches, mantuviste mi corazoncito latiendo más que nunca, con sus mejillitas coloradas y sus sonrisas sin querer. Me tuviste loca e hiciste en mi el mejor frenesí inapalabrable de todos,pero sé que todo eso terminó con sus días y que hoy el sol vuelve a salir.


Gracias por todo eso y perdón, porque ahora que esto revive en mi no puedo evitar pensar que no lo aproveché como tendría que haberlo hecho, que no te disfruté en su totalidad y hasta que no te demostré mi amor como vos a mi. Increíblemente, es así: apostaría todo a que mis sentimientos hacia vos eran más fuertes que los tuyos, sin embargo por alguna razón siempre lograste demostrarme más amor vos a mi que yo a vos.
Y aunque ahora suponga que todo eso fue falso, ¿qué importa? ¡Si lo lograste todo!

Te pido perdón por haber sido tan nena, por no haber correspondido a todo eso que un hombre como vos me brindó con un cariño que por momentos pareció ser tan sincero.
Gracias y perdón: a vos y a mi, a los dos, a ambos, a nosotros; por todo eso que fue hermoso e inconcluso y que no fuimos capaces de sobrellevar: aquello parecía ser tan poco, pero era demasiado para dos adolescentes corazones.

Ahora nos digo chau, sin saber si lo digo para que vivas sólo en mis entrañas y jamás vuelvas, o para que vivas en nuestros besos, nos volvamos a encontrar y así poder re-sentir todo eso que tal vez y lamentablemente nunca empezamos, como se debe.


8.6.15

¿Carpe diem?

Ellos están ahí, tirándose tizas y haciéndose caras "graciosas" entre ellos; jugando con un globo y tirándose boligomas. Mientras yo estoy en el fondo, observando todo como siempre y pensando, para después sentarme y plasmar todo bajo mis amigas, las letras. No hago otra cosa que quedarme quieta y mirar. Ante cualquier invitación a sumarme a eso que sólo ellos hacen y entienden, me sorprendo. Si. Puedo analizar con aires de superioridad a ese grupo de adolescentes inmaduros, sí. Puedo creerme más, también. Pero me llaman y me alarmo, me alboroto, hay que responder rápido y conmigo eso no sirve, ¡no! Ellos no saben que en mi cada cosa tiene que ser exprimida y aprobada por bastantes partes de mi cerebro, analizado por cada una y recién allí darle la orden a mi boca. Ante la desesperación, hago cualquier cosa, bien bien fiel a mi estilo. Y todo aire de superioridad desaparece.
Pero supongo que es porque tiene que ser así, ellos, son así. Su naturaleza les permite serlo, su familiaridad con su entorno, que a pesar de un año allí todavía me es ajeno. Y quién dijo que está mal y lo mío está bien, que yo soy más madura por sentarme a escribir y contarme a mí misma lo que me pasa, a escribirlo en una pantalla para leerlo yo y pensarlo de vuelta, porque no tengo a nadie más a quién decírselo; ¿qué está bien y qué está mal? Depende el ojo que mire, algunos observan y toman por decreto que es más sabio el que escribe, siente y relata, pero desde otras fuentes afirman que el carpe diem hace la vida más joven y bella y crea una existencia más agradable a cualquier corazón, por mas culto, sabio y escritor que sea...


Abrazame un rato más

Desde que se saludaron hasta que se despidieron ella no pudo dejar de mirarlo, insinuadora, esperando quizás lo mismo o más de la otra parte. Lo deseaba, lo quería, lo extrañaba. No sabe bien qué fue lo que la conquistó; pero tenía que ser lo suficientemente fuerte y poderoso como para resistir al tiempo que había pasado y más que nada, a la distancia. ¿Qué era eso que la tenía tan pendiente de él, tan "arreglarse el pelo todo el tiempo y mirarse en cualquier vidrio que la reflejara"? ¿Y por qué no lo sabía?
Habían pasado tanto tiempo juntos que ya eran años. Literal y metafóricamente, habían pasado años entre ellos y el sentimiento que había, quizás algunas veces más apagado y frío, y otras más fugaz y caliente, persistía aún hasta ese momento.
Ahora no era cálido o frío, apagado o fugaz: era una mezcla de ambos, una cosa inentendible para los dos.
Sabía que no era el típico pibe al que todas le dan sin dudar, ni por casualidad. Sabía que ella era de las pocas a las que le podría atraer físicamente, pero eso no le importaba tanto, sólo a veces...: Su sonrisa podía más que cualquier quédirán
La tarde transcurrió normal entre risas y recuerdos, como cada vez que visitaban su anterior colegio. No estaban solos, así que a veces se distraía. Definitivamente, esa no había sido la mejor visita al colegio: a pesar de que se distrajera, él estaba fijado en la mente de ella, firme y decidido a quedarse allí.
Por un momento decidieron ir al aula, donde jugando con marcadores, el fabuloso marco de polvo de tiza- pizarrón- oscuridad- ningún nene corriendo, creó una atmósfera tan nostálgica como frenética dentro de ella.
Nadie sabe cuánto daría ella por saber si el sentía lo mismo, por lo menos en ese momento. A lo largo de todos los años que habían pasado juntos, se habían dado situaciones así de noviecitos entre ellos, se ve que desde el primer instante había existido esa inapalabrable sensación entre ambos y quizás el correr del tiempo la había hecho tan resistente.

Pero después de todo un año sin verse, en el que cada uno había hecho la suya independientemente del otro, en el que ella había sentido otros no sé qué por otro, ¿por qué al verlo aún sentía por el? ¿Tan fuerte sería su amor? ¿Y si así era por qué no estaban juntos, entonces? 

Cuando llegó la hora de irse, en grupito de dos y dos (entre ellos, él), la acompañaron a su casa, que era a pocas cuadras de la escuela. Era la hora de despedirse y aceptar que no sabrían cuándo se volverían a ver. Era un chau hasta no sé cuando, pero espero que pronto.

O por lo menos así era de parte de ella, que al abrazarlo, sentía y disfrutaba sus manos en su cintura y su cabeza por sobre su hombro, y la de ella sobre su pecho, como un bebé en el pecho de su mamá, contenida, querida, protegida de todo mal y vulnerable únicamente a él, el único capaz de hacerle algún daño, y sin miedo a que nada le pase, porque por el se la jugaría como un loco desquiciado por la quiniela y se lanzaría como un ciego a una pileta sin saber si está llena o vacía, porque por el era todo o nada y nada más importaba que ella dentro de él, al mismo tiempo que sus brazos entrelazados y su corazón frenético, eufórico, con esa sensación de no sé qué tan hermosa y plena que solo duraría unos segundos, y que más tarde recordaría entre sueño y sueño.

6.6.15

Especial II

Es increíble como pensando tanto y tanto, todo el día y a toda hora, las cosas se me presentan tan confusas. Como todo puede ser tan sí como tan no, como todo es tan subjetivo. Y por lo menos a mí, eso me confunde tanto; a veces me lleva a conclusiones demasiado perfectas, que me generan angustia. Porque sé todo. Sé la intención, la actitud y el por qué. Y a veces es mejor no saber algunas cosas.

Y todavía más angustia me genera el hecho de que lo "incierto", lo "no sé" y los "quizá" no te llevan a ninguna parte. Y ese es mi mayor miedo.

Me conozco. Me sé del derecho y del revés. No me jacto de perfecta, no. Pero sé todo lo que tengo, de todo lo que soy capaz. Puedo arruinar a una persona si quiero con el simple hecho de saber todo de ellos. Sé la fórmula. Pero también puedo hacerles tocar el cielo con las manos.

Puedo hacer reír a carcajadas y puedo hacer llorar. Puedo hacer enojar a una persona, puedo sacarle lo peor; y también puedo exprimirle lo más lindo, lo mas sincero y puro.

Para mi la vida es un constante aprendizaje. CADA SEGUNDO y no exagero, absolutamente todo, lo uso para el desarrollo de mi mente. Analizo, pienso, conozco y extraigo lo mejor y lo peor de cada cosa. El pelo al huevo y la clara perfecta. 

Pero todo esto me lo guardo yo, me lo quedo. Es mío y nada más que mío, es mi fórmula, mi magia. Es mi esencia y no puedo cambiarla.

Lo cuento, lo escribo acá porque no es ningún secreto. Habrá otras personas en el mundo con la misma esencia o parecida a la mía. Gente que se va a dormir pensando y se despierta pensando. Y habrá otros que sólo entienden de esto desde afuera, desde el papel de lector y nada más que lector: no pueden sentirlo y aunque quisieran imitarme, jamás podrían. No es fácil ni para mí que nací así, ¿para qué creerse que pueden ser otra persona y cambiar su esencia? Cada uno es como es y eso no se puede cambiar. Muchas cosas son naturales en uno, muchos aspectos, muchos extremos. Y muchas cosas no se cambian. Es como si quisiéramos cambiar nuestra fecha de nacimiento o nuestro signo zodiacal; eso es totalmente imposible.

Reconozco que me encanta tener esto que tengo, que me hace como persona, que me caracteriza. Y por eso me jacto de ello. Amo ser así muchas veces, no se dan una idea de cuánto me sirve en el transcurso de mis días, de mi vida.

Pero no significa que me ame a mí, que esté completamente conforme conmigo misma o que sea una soberbia de mierda. No saben cuántas veces esto me afectó, porque no les conté, pero también soy ultra buena persona, es decir, tengo mis errores con los demás, mis tropezoncitos, sí. Y los tengo más que cualquiera de todos ustedes, les aseguro. Me caigo tantas veces, pero de todas me levanto. Y cuando lloro, agarrate mundo. Mis lágrimas no son fáciles. No soy del tipo de chica que llora con una película, un vídeo, o un testamento por mi cumpleaños. Pocas cosas me emocionan y también pocas me hacen llorar del dolor.

Esto da lugar a que cuando llore sean lágrimas 99% sentimiento 1% agua y no es joda.

Pero esto lo sufro, lo siento. Por eso de cada vez que lloré me acuerdo perfectamente de las situaciones y de lo que sentí. Por eso puedo "perdonar", pero jamás olvidar. Y no como dicen algunos por decir, yo lo hago en serio. Por eso puedo borrar personas de mi vida y seguir con lo que tengo; y las personas que se van siempre las voy a recordar, por el simple hecho de tener memoria, nada más. No por "dejar una huella". La huella, los momentos compartidos, las risas, me las voy a acordar siempre y a las personas también: pero porque tengo memoria; la realidad es que todos los días vivo momentos con otras personas, todos los días me río y todos los días me dejan huellas... Sí, a vos, que ya no sos nada en mi vida: Gracias por todo lo que pasamos, pero hasta acá llegamos. ¡Qué sigas bien!

*

Me tropiezo más que todos ustedes juntos, pero eso no significa que siempre llore. Me angustio, que es como llorar por dentro (esto también es horrible). Y la angustia externa (como le llamo a las lágrimas), son la que pocos logran sacar de mí. Básicamente, hay que ser un hijo de puta conmigo para que yo llore. Nunca lloro boludeces.

*

Me da miedo el hecho de entender todo, de saber qué van a pensar de mi, que van a decir y hasta qué van a hacer. Este miedo me traba, me hace quedar y todavía peor: me hace no ser yo misma.

Pensarán ahora: "le importa demasiado lo que digan los otros", y sí, ¡sabés que sí! Me importa más que cualquier cosa, no por el hecho de querer agradar a todos, no por querer saber qué es lo que no les gusta de mí a cada persona que le caiga mal y cambiarlo para caerle bien, ¡no! Jamás hago cosas para perjudicar a nadie, ¿por qué les tendría que caer mal? Y si a alguien le caigo mal "porque sí", pobre de su ética y manera de accionar, pobre alma perdida.
Me importa por el hecho de querer sobresalir, sí. Odiaría pasar desapercibida, ser la insulsa, la que no transmite nada, la "ni fu ni fa", la piba "casi", la "más o menos". Eso definitivamente no es para mi.

Muy pocas cosas en mi vida están marcadas fijas, pocas cosas son concretas, de casi nada de mi vida puedo decir esto es así y asá. No tengo muchos objetivos. Vivo el día a día con mis obligaciones, la paso bien, y nunca jodo a nadie. Vivo para mí. Ojo, esto no significa que me guste la soledad. Es más, amo pasar el rato con amigos, charlar y reírme; jamás podría vivir sin amigos, sin personas en realidad. ¿Por qué? Porque no tendría qué analizar. No tendría qué pensar, y hasta no tendría esta esencia que tanto amo. Tampoco sentiría nada (igual que cualquier persona que viviera ajena a la sociedad y a los demás), y para mí el no sentir es la muerte.

Mi esencia necesita de las personas:
1. Porque necesito un público para cuando brille.
2. Porque necesito analizar, ¿y qué puedo analizar de lo no-humano?

El único objetivo llano, concreto, pleno y fuerte en mi vida es el de ser alguien más cuando sea grande. No quiero ser una más (sin desprestigiar). No nací para las oficinas, las aulas, la empleadita normal y casual que todos los días hace lo mismo.

No. Sé que por algo se empieza, no pretendo que las cosas caigan a mí del cielo. No. Las voy a ir a buscar yo y las voy a encontrar. Quiero todo, todo. Sueño con ser conocida, con salir del cuadrado de normalidad que mucha gente frecuenta. Quiero llegar a lo más alto, y tengo infinidad de cosas para mostrar.

Aunque las tengo guardadas, para mí y nada más que para mí. Nadie las conoce más que yo, y nadie las conocerá hasta quién sabe qué día. Pero ese día va a llegar y lo prometo.

Mientras tanto, soy una más. Soy normal. Soy la ni fu ni fa.

Pero no sueñen que va a ser así siempre...



Escrito en Mercurio, 6 de junio de 2015.

5.6.15

Una vez más

Uno, dos, tres... de a poco hasta lo más valientes se van soltando, se animan. Pueden dejar de lado todo miedo: a las risas, a los pensamientos y a los dichos. ¡No les importa!
Les basta con un poco de fe y amor propio para levantar la mano y bajar las escaleras sin mirar el suelo.
Ahora son ellos; de a uno y con la presión del correr de los minutos, se van animando a mostrar eso que los hace, que los llena, eso que son, en sí.

Se ilusionan, ¡sí! ¡El quiere, y ella, ...y el también, ah y el de allá! Se van haciendo muchos, tantos, demasiados quizás. Y el placer de escuchar al otro hace querer que los otros sientan lo mismo escuchándolos.

Cuatro, cinco, seis... pero la emoción no la empuja también a ella. O en realidad sí, pero hay un algo que en otros funciona y en ella no, algo que la traba, la hace quedar. La hace espectadora, la hace aplaudir. Cuando en realidad quiere ser la aplaudida.

Basta, y hasta acá llegó.

Solamente falta que termine una amiga y va a levantar la mano. ¡Sí, sí! ¡Lo va a hacer!

Ese algo que le faltaba y la emoción al fin llegan y su compañera termina.

Pero el timbre toca.

Todos aplauden a su amiga (incluyéndola a ella) y una vez más es la simple espectadora del fondo.

¡La de las últimas butacas!

4.6.15

Desde una ventanilla

Estaba pensando "todo esto es una gran desgracia", mientras miraba por un canal la Marcha de Ni Una Menos. Más de 26.000 mujeres asesinadas/desaparecidas en no sé, ¿tres años? ¿dos? No me acuerdo, y aunque fuese en un siglo es una barbaridad. Pero no quiero entrar en ese tema, sino más en lo que pensé después.
Empecé a meter en la misma bolsa absolutamente todo, todo lo que vemos cuando prendemos la tele y ponemos el noticiero, todo lo que vemos en la calle ((desde una ventanilla)), todo por lo que lloramos, todo por lo que sufrimos, todo lo que causa el malestar propio. Eso que quiere y logra apagarnos las risas en un miligramo de segundo. Cuando como si nada aparece un pensamiento que se hace más importante que todos los demás y de repente el mundo se viene abajo. Como una flecha en un blanco, pero negro.

Y no sé, quizás lo que pensé después sea muy de pretenciosa, muy idealista, muy imposible o quizás muy-demasiado-demasiadísimo lejano a mí y a mis hijos y a mis nietos y así. Pero lo pensé y me hice la pregunta que todos deberíamos hacernos todos los días: ¿por qué no?

Y es que las grandes desgracias traen grandes soluciones y aunque ahora no me crean les juro que todo va a estar mejor

1.6.15

En la lona

Y ahí es cuando elijo (o intento elegir): cuando está destrozado. Con el alma rota y sin exigencias. No pide nada a cambio, solo un hombro donde llorar. No entiende de orgullo o engaño y no es cobarde: es mucho más valiente que el que se guarda todo.
No le veo la reputación, sino sus sobras; y con eso pienso y analizo.
Y ahí sé, distingo. Distingo del boludo/a que decide decir que está todo bien e intentar creérselo para inventarse un mundo inexistente que poco a poco se le va a derrumbar. Entonces elijo: al que me esclarece el alma y me muestra su lado más puro.

Y me doy cuenta que vale la pena.

29.5.15

Primero lo 1º

Y me doy cuenta que la única razón del vacío es el no ser uno mismo. Es el guardarse, el reprimirse, el quedarse. El callar. El no aplicar la esencia que llevamos dentro, lo más puro del ser.
El no sonreír plenamente, el no ser sinceros, no sólo con el resto sino más -y peor-con nosotros mismos.Cuando no nos permitimos hacer todo aquello que se nos de la gana, sabiendo que alguna vez si fue así. En nuestra mente recordamos esos momentos de libertad absoluta, en los que el quedirán era la nada y la inocencia de las risas opacaba todo.
Pero después de un tiempo, cuando algún extremo importante de nuestra vida cambia, también cambiamos nosotros, y por lo general, esto se da por el famoso quedirán - quepensarán que tanto nos afecta.
Ahora, después de dos (quizás tres) días de vacío, al fin comienzo a saciarme el alma. Comienzo a llenarme. Y decidí comenzar por donde mejor se comienza: el principio;
que aunque trae nostalgia también complementa y hace crecer -más y de vuelta- ; Viernes, frío, y tres viejos amigos; escuela primaria y más de una vida de recuerdos. Me lleno, me completo con eso: saludar a los nenes de segundo y tercer grado, ver jugar al fútbol a mi hermano con sus amigos, disfrutando séptimo grado y ver a las nenas quedarse sentadas hablando de lo que son -probablemente- sus primeras experiencias en el camino de la vida, charlar con los profesores, recordar y reír, saludar a las cocineras, abrazarme con la que limpia, entrar a las aulas y escribir "Egresados 2013" y salir corriendo cual nenes de 1º.
Me sacio con lo viejo, con lo que no puedo volver a vivir y con lo que ahora, no es más que un conjunto de recuerdos.
Y no solo eso, sino que me siento acompañada, contenida, querida. Rodeada de gente que más allá de todo error me quiere en serio, o eso transmite cada vez que aparezco por ahí. Gente que me vio crecer y que creció conmigo, y que me acompañó sin soltarme nunca. Que a pesar de todo, sigue ahí.
Entonces cuando caigo de esto es cuando ya no siento ese cruel vacío: cuando la soledad y la falsedad de las personas no me importa ni me afecta: los tengo a ellos. A los verdaderos. ¿Qué mas necesito?
Supongo que la vida me irá dando más gente como ella, y que solo es cuestión de tiempo y confianza.
Pero ya tengo la base y por donde comenzar.

¿Qué más necesito? 


El hambre no es sólo cuando no hay qué comer: sino también cuando hay y no comemos.

28.5.15

H

"Las paralelas nunca se cruzan", dice la profesora de matemática sin retorno.

De inmediato mi cabeza exprime la frase y la conlleva al extremo más tocado en mi mente, el de siempre: Vos.

Me estremezco y comparo. NOS comparo. Vos y yo como dos paralelas, iguales pero imposibles de cruzarse. Ni en un punto, ni en un extremo, nunca, jamás: destinadas a no encontrarse, sin círculos ni vueltas.

Fue lindo mientras duró -probablemente más para mi que para vos-, mientras el destino nos permitió ser perpendiculares o permitió alguna recta (H) que nos uniera. Las sonrisas salieron sin preguntar y los besos y abrazos me dieron escalofríos. Pero no puedo evitar convencerme del mismo pensamiento que, junto con vos, sale siempre: Ya pasó.

Y, por supuesto, existe la posibilidad de trazar la recta de vuelta pero, ¿si no pasa nunca? El que borra, el que traza, el que dicta y exige, ¿quién es?

Todo concuerda con los mismos pensamientos de siempre y las paralelas imposibles de unirse ahí siguen, imposibles de unirse.

Hasta que la de matemática las compara con calles y se me da vuelta todo- ¡Un giro de 180 y perdí por goleada!:

Y nos imagino, vos cruzando desde la Av. Belgrano y yo desde Av. Independencia, en la senda peatonal, ese par de líneas blancas que alguien pintó algún día y que une todo con todo, que forma una H tan extraordinaria como tóxica:

-Nos volvemos a encontrar-