Es increíble como pensando tanto y tanto, todo el día y a toda hora, las cosas se me presentan tan confusas. Como todo puede ser tan sí como tan no, como todo es tan subjetivo. Y por lo menos a mí, eso me confunde tanto; a veces me lleva a conclusiones demasiado perfectas, que me generan angustia. Porque sé todo. Sé la intención, la actitud y el por qué. Y a veces es mejor no saber algunas cosas.
Y todavía más angustia me genera el hecho de que lo "incierto", lo "no sé" y los "quizá" no te llevan a ninguna parte. Y ese es mi mayor miedo.
Me conozco. Me sé del derecho y del revés. No me jacto de perfecta, no. Pero sé todo lo que tengo, de todo lo que soy capaz. Puedo arruinar a una persona si quiero con el simple hecho de saber todo de ellos. Sé la fórmula. Pero también puedo hacerles tocar el cielo con las manos.
Puedo hacer reír a carcajadas y puedo hacer llorar. Puedo hacer enojar a una persona, puedo sacarle lo peor; y también puedo exprimirle lo más lindo, lo mas sincero y puro.
Para mi la vida es un constante aprendizaje. CADA SEGUNDO y no exagero, absolutamente todo, lo uso para el desarrollo de mi mente. Analizo, pienso, conozco y extraigo lo mejor y lo peor de cada cosa.
El pelo al huevo y la clara perfecta.
Pero todo esto me lo guardo yo, me lo quedo. Es mío y nada más que mío, es mi fórmula, mi magia. Es mi esencia y no puedo cambiarla.
Lo cuento, lo escribo acá porque no es ningún secreto. Habrá otras personas en el mundo con la misma esencia o parecida a la mía. Gente que se va a dormir pensando y se despierta pensando. Y habrá otros que sólo entienden de esto desde afuera, desde el papel de lector y nada más que lector: no pueden sentirlo y aunque quisieran imitarme, jamás podrían. No es fácil ni para mí que nací así, ¿para qué creerse que pueden ser otra persona y cambiar su esencia? Cada uno es como es y eso no se puede cambiar. Muchas cosas son naturales en uno, muchos aspectos, muchos extremos. Y muchas cosas no se cambian. Es como si quisiéramos cambiar nuestra fecha de nacimiento o nuestro signo zodiacal; eso es totalmente imposible.
Reconozco que me encanta tener esto que tengo, que me hace como persona, que me caracteriza. Y por eso me jacto de ello. Amo ser así muchas veces, no se dan una idea de cuánto me sirve en el transcurso de mis días, de mi vida.
Pero no significa que me ame a mí, que esté completamente conforme conmigo misma o que sea una soberbia de mierda. No saben cuántas veces esto me afectó, porque no les conté, pero también soy ultra buena persona, es decir, tengo mis errores con los demás, mis tropezoncitos, sí. Y los tengo más que cualquiera de todos ustedes, les aseguro. Me caigo tantas veces, pero de todas me levanto. Y cuando lloro, agarrate mundo. Mis lágrimas no son fáciles. No soy del tipo de chica que llora con una película, un vídeo, o un testamento por mi cumpleaños. Pocas cosas me emocionan y también pocas me hacen llorar del dolor.
Esto da lugar a que cuando llore sean lágrimas 99% sentimiento 1% agua y no es joda.
Pero esto lo sufro, lo siento. Por eso de cada vez que lloré me acuerdo perfectamente de las situaciones y de lo que sentí. Por eso puedo "perdonar", pero jamás olvidar. Y no como dicen algunos por decir, yo lo hago en serio. Por eso puedo borrar personas de mi vida y seguir con lo que tengo; y las personas que se van siempre las voy a recordar, por el simple hecho de tener memoria, nada más. No por "dejar una huella". La huella, los momentos compartidos, las risas, me las voy a acordar siempre y a las personas también: pero porque tengo memoria; la realidad es que todos los días vivo momentos con otras personas, todos los días me río y todos los días me dejan huellas... Sí, a vos, que ya no sos nada en mi vida: Gracias por todo lo que pasamos, pero hasta acá llegamos. ¡Qué sigas bien!
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Me tropiezo más que todos ustedes juntos, pero eso no significa que siempre llore. Me angustio, que es como llorar por dentro (esto también es horrible). Y la angustia externa (como le llamo a las lágrimas), son la que pocos logran sacar de mí. Básicamente, hay que ser un hijo de puta conmigo para que yo llore. Nunca lloro boludeces.
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Me da miedo el hecho de entender todo, de saber qué van a pensar de mi, que van a decir y hasta qué van a hacer. Este miedo me traba, me hace quedar y todavía peor: me hace no ser yo misma.
Pensarán ahora: "le importa demasiado lo que digan los otros", y sí, ¡sabés que sí! Me importa más que cualquier cosa, no por el hecho de querer agradar a todos, no por querer saber qué es lo que no les gusta de mí a cada persona que le caiga mal y cambiarlo para caerle bien, ¡no! Jamás hago cosas para perjudicar a nadie, ¿por qué les tendría que caer mal? Y si a alguien le caigo mal "porque sí", pobre de su ética y manera de accionar, pobre alma perdida.
Me importa por el hecho de querer sobresalir, sí. Odiaría pasar desapercibida, ser la insulsa, la que no transmite nada, la "ni fu ni fa", la piba "casi", la "más o menos". Eso definitivamente no es para mi.
Muy pocas cosas en mi vida están marcadas fijas, pocas cosas son concretas, de casi nada de mi vida puedo decir esto es así y asá. No tengo muchos objetivos. Vivo el día a día con mis obligaciones, la paso bien, y nunca jodo a nadie. Vivo para mí. Ojo, esto no significa que me guste la soledad. Es más, amo pasar el rato con amigos, charlar y reírme; jamás podría vivir sin amigos, sin personas en realidad. ¿Por qué? Porque no tendría qué analizar. No tendría qué pensar, y hasta no tendría esta esencia que tanto amo. Tampoco sentiría nada (igual que cualquier persona que viviera ajena a la sociedad y a los demás), y para mí el no sentir es la muerte.
Mi esencia necesita de las personas:
1. Porque necesito un público para cuando brille.
2. Porque necesito analizar, ¿y qué puedo analizar de lo no-humano?
El único objetivo llano, concreto, pleno y fuerte en mi vida es el de ser alguien más cuando sea grande. No quiero ser una más (sin desprestigiar). No nací para las oficinas, las aulas, la empleadita normal y casual que todos los días hace lo mismo.
No. Sé que por algo se empieza, no pretendo que las cosas caigan a mí del cielo. No. Las voy a ir a buscar yo y las voy a encontrar. Quiero todo, todo. Sueño con ser conocida, con salir del cuadrado de normalidad que mucha gente frecuenta. Quiero llegar a lo más alto, y tengo infinidad de cosas para mostrar.
Aunque las tengo guardadas, para mí y nada más que para mí. Nadie las conoce más que yo, y nadie las conocerá hasta quién sabe qué día. Pero ese día va a llegar y lo prometo.
Mientras tanto, soy una más. Soy normal. Soy la ni fu ni fa.
Pero no sueñen que va a ser así siempre...
Escrito en Mercurio, 6 de junio de 2015.