Mientras respiremos, nada está mal

30.6.15

¡Ya pasó!

¿Qué te amargás? ¿Después de tanto tiempo seguís poniéndote mal por lo mismo? Mejor dicho, ¿ÉL mismo? ¿El que te pinchó la burbujita de "el príncipe azul no existe" con un sólo dedo y con un susurro la hizo de vuelta? ¿Es ese otra vez, no? El que te hizo volar hasta Plutón y caer a la Tierra en el mismo segundo, el que te prometió la Luna y no te supo dar ni un puñado de barro. Es ese, ya lo sé. El que te intimida, el que aunque no quieras tiene un lugar dentro tuyo, el que nunca pero nunca jamás va a poder ser llamado "amigo"; el que te dijo que te amaba y a la semana estaba con otra. El que con un abrazo ya te hacía y deshacía, y ni hablar, con un beso. Es ese, el "culpable" de que ahora te duela el alma. Meses, o años después: vos con auriculares, te ponés mal porque un cantante groso describe tan bien al amor que te pone la piel de gallina y encima te hace re-sentir (recordar-sentir) mil cosas que tienen que ver con él. Entonces estarías pasando el límite, estarías un poco más que en el horno; porque él, ya no tiene nada que ver con lo que te pasa: ni con tu dolor, ni con tus lágrimas, ni con tus reflexiones post-depresión. Ya no. Él, está en otra parte, jugando al fútbol con amigos, durmiendo, robando o besando a otra. Y vos estás atormentándote con recuerdos que, igual que él, ya no te sirven de nada.
Así que a vos, tragadora de series, recordadora de viejos amores, minita por excelencia: dejá de lado el paraguas, que la tormenta ya pasó. Sacate ese piloto negro horrendo y ponete unos buenos ballis, maquillate un toque y salí a presumir esa belleza que como la mejor venís opacando tras la nebulosa de recuerdos amorosos, porque el, já, no te voy a decir más que esto: hace bastante tiempo que ya no la está opacando. Salí, corré, caete, llorá, de la risa, de la pena y de amor. Pero que no sea por él. 
Acá no hay más culpable que vos misma, porque él, my darling, ya no existe. Yo también me fui a dormir llorando y acá estoy, sobreviviendo. 
No creo en el amor verdadero, o sí, pero no de esos que duran hasta viejitos, creo que la convivencia y la rutina matan todo. Lo bueno dura poco, dicen por ahí. Mi concepto del amor es ese, así que no espero nada. Como buena ciencia incomprendida, el amor es ajeno, infinito, desconocido e inconcluso para todos los seres humanos. ¿Definición de amor? Si la averiguás algún día hablame. Así como el porcentaje que usamos de nuestro cerebro, creo que conocemos solo el 10% del amor: ahí entran las ilusiones, las desilusiones, los besos, los abrazos, las traiciones y sus derivados... Pero del 10% yo te digo que el 7% es amor falso y el 3% amor verdadero. El otro 90%, te lo debo yo y el por cierto también desconocido, creador de este particular Universo.
Volviendo a lo de antes, quiero que sepas que yo no la paso siempre bien, pero si sé que él, ya pasó. De vez en cuando viene alguna tormenta, pero prefiero mojarme, que agarrar el paraguas de vuelta. Haceme caso ¡y dejalo ir! O seguí llenándote el alma de tristezas, hasta que un día no haya más qué llenar.



29.6.15

El único límite es la muerte.

Lo que más queremos siempre está lejos, con obstáculos que aparentan ser más importantes que lo otro; regalando sonrisas y recibiendo problemas, nos conformamos y sonreímos continuamente, pero nunca somos lo suficientemente valientes como para ir y buscar aquello que pensamos que nos dará felicidad. Y cuando después de cinco meses juntamos la valentía y lo obtenemos, no pasa nada. Lo construido no vale nada, ¿no? Cinco meses armándonos de valentía, ¿y? La naturaleza humana insaciable e aún incomprendida se encarga de derrumbar todo aquello que costó una eternidad, en un segundo. Y la felicidad dura un tiempo, pero luego se apaga. Y ahí nos enojamos con los demás, siendo igual de cobardes que siempre. La felicidad se apaga como una luz y nosotros lloramos como bebés. Somos uno, indivisibles y con muchas lejanías inevitables. Pasa con las personas y con las cosas. Y acá entra eso que ahora llaman "platónico". Los "imposibles", demasiado "buenos" para poder ser merecidos por alguien como nosotros: el pibe que todas le dan, el último IPhone. Pero siempre hay un pibe más lindo y siempre los últimos le ceden su lugar a otro; y nosotros, los infieles, no nos quedamos con los amables que dejan el lugar. No. Nosotros vamos por el que le dejaron el lugar. Siempre por más. Y  a ese le hacemos lo mismo. Y así, toda una vida. Hasta que morimos, llenos de interrogantes que nunca se contestaron, muchos IPhones que nunca se compraron, favores o perdones que quedaron pendientes y con el corazón decepcionado porque lo dejamos morir estando casado con alguien que ya no amaba más; mientras que en Buenos Aires una adolescente de catorce años, después de cinco meses de armarse de "coraje y valentía", se suicida por "amor" y en Nueva York, un cumpleañero se pelea con su mamá por regalarle un celular que no quería...

24.6.15

EauDeParfum

Se ven. La primer mirada es tímida, inocente y entregada. Lo besa; en la mejilla. No dice nada. Sus amigas "se van" y quedan solo ellos. Había estado esperando ese momento exactamente hacía un día. Pero no como suena "un día", a lo "poco". UN DÍA, veinticuatro horas literal, cada una con sus sesenta minutitos largos y ansiosos. Las mariposas en el estómago y en la mente algunas historias platónicas, pero esperanzadas de cumplirse; sus mensajes de texto y su demostración de "ansiedad"que la ponían más ansiosa a ella y el aliento de sus amigas: Ese era su día.
No tiene idea de qué hacer ni qué decir, aunque haya "preparado" algunas cosas antes, no cree en la victoria de lo planeado. Simplemente no va. Le saca todo lo natural, torpe y experimental que tienen las "citas". Ella prefiere llamarlo "encuentro", porque va a probar, a ver qué onda. No hace nada más que mirar para otros lados, esperando el primer paso. Que no tarda más de diez segundos en aparecer. La mano de el en la de ella y un seductor empujoncito para el primer y mejor encuentro, que se da en los apasionados labios de ambos. Caminan, van, vienen, pero están juntos. Hace frío. Hablan, se agarran las manos, se abrazan. Pero nada de esto es un decir, no no. Por más omnisciente que me crea hay un dato que me falta y quizás sea fundamental para comprender bien esta historia,  y es que no sé si él corresponde a lo que sí sé: la electricidad y la pasión corren por todo el cuerpo, de ella. Su corazón late y suspira, pidiendo a gritos torpes un beso más.
No sabe bien qué es: la necesidad de aires nuevos,  simplemente querer sentir algo, o querer sentir algo por alguien que no sea él; pero su alma está exaltada y borracha: entonces no hay timidez o miedos y sus labios pueden más que todo alrededor.
No sabe bien qué es: ¡pero no le importa!

Empieza a gozar del aplicar al fin lo que tanto viene planeando. Aunque no cree en lo preparado, esta vez sí. El carpe diem sale sin preguntar, ya se cansó de esperar el momento. ¡Porque no hay momento! El momento es siempre, todos los días, a toda hora. Y ESE es el momento perfecto.
Frío, pasto, sol y amor. Levanta la vista y lo ve a los ojos; no duda en besarlo de vuelta. 120 minutos y se fue la magia, pero fue eterno dentro de ella.
Ahora solo le queda una única cosa que la puede hacer recordar al punto de sentir esa mera electricidad en todo el cuerpo, y es su perfume, el particular aroma a él, tan dulce y tóxico, que metido entre beso y beso también gustó de ella.

22.6.15

Carta

Como por arte de magia apareció entre maquillajes y cajas que todos los días toca, un sobre que llamó su atención. Antes de que la curiosidad la apuñalara y algo le impidiera averiguar qué era, lo agarró y analizó con detenimiento. Primero lo vio, después leyó lo que tenía escrito. Y seguidamente se instaló en ella una pregunta que hasta hoy, casi un día después, la mortifica, a tal punto de hacerla sentar a escribir en tercera persona: ¿Por qué apareció ahí esa carta?
Si estaba guardada en otra parte, tirada, arrugada, en otra parte totalmente ajena a dónde estaban sus cosas de todos los días, ¿por qué aparecía ahí ahora? ¿quién había sido tremendo hijo de puta para andar -además de revisando sus cosas-, poniéndolas donde no debe?
Y ni hablar de que haya llegado hasta sus ojos, que ahora no se molestaban en disimular las lágrimas. Primero una, luego otra. Lentas y saladas, recorrían su mejilla hasta caer al vacío. El sufrimiento gradual de su alma, y la inapalabrable confusión. Cuando parecía tan decidida de no quererla más, unas letras inocentes de hace un par de años, le trajeron una mezcla de nostalgia, odio, y amor, crueles y despiadados.
Lo volvió a leer, primero una, después otra vez. Y así, su alma fue pudriéndose, a la par de más lágrimas y unas intensas ganas de abrazarla fuerte, pero no soltarla nunca más.


21.6.15

Remembfeel

En el mismo día cambié el título del blog apróximadamente unas veinte veces. A lo largo de estos seis meses como "bloggera"(sí, me doy el lujo de ya considerarme una), lo cambié también muchas veces. No sé por qué tanta indecisión (sin contar que en sí, ya soy una mina recontra re indecisa). Creo que podría ser por el hecho de que no tengo temática. Simplemente escribo lo que me pasa, lo que siento, lo que quiero escribir sobre temas completamente distintos, aunque lógicamente, llega un punto en que los temas se definen solos, o me corrijo, no los temas, sino que, mi forma de escribir es una y se repite en todas las entradas, sin importar de qué tema trate. Entonces esto haría, que parezca que los temas son los mismos, a excepción de algunas entradas algo particulares del momento.
Aunque también podría ser la necesidad del cambio, la necesidad de renovar, de innovar. Quizás porque necesito una emoción, un algo conforme a mis verdaderas necesidades, un algo que me emocione pero elegido por mi. Porque, de tener, tengo muchas otras emociones o "emociones". Mis amigas, mis otras amigas, mi familia, el pibe con el que me hablo, el colegio. Y por cada una están las mini-emociones, que serían como los subtemas de cada emoción. Por ejemplo dentro del colegio están las tareas, pero también las pruebas. Dentro del pibe está el emocionarme con sus mensajitos de whatsapp, pero también el verlo. Y así. Pero son cosas que, no elijo completamente yo. Es obvio que, no voy a salir con alguien que yo no quiera o a ser amiga de alguien que no me agrade. Pero siempre hay cosas, dentro de nuestras elecciones, que no se pueden elegir como uno quisiera. Y esto entra en la parte de relacionarse. Porque en una relación hay dos (o más), por lo tanto muchas veces hay que ceder, o amoldarse a las elecciones que también tiene el otro. En cambio en mi blog, las elecciones las hago únicamente yo. No tengo que ceder, o amoldarme, o nada. Entonces por ahí sea esto, mezclado con el no tener tema, y ¡eu! ya es demasiada mezcla de tener que elegir, ¿cómo se supone que haría siendo tan indecisa?

En un momento me cansé y pensé en alguno de los TANTOS títulos que le puse al blog. Y me di cuenta de que ninguno (por lo menos de los que yo recordaba), me agradaba completamente. Pero claro, no es fácil para nadie y menos para mi, el tener que seleccionar una palabra (o dos, o tres, o cuatro), que resuma de que se va a tratar UN BLOG. Si me decís título de entrada sí, es bastante fácil. ¿Pero de un blog? ¿Cómo se le pone título a lo que todavía no existe? ¿Qué palabra/s es tan abarcativa como para encerrar en ella temas como el amor, la sociedad, o la amistad en sí? ¿A qué le estoy poniendo título: a las entradas, o a mi? ¿En el título tengo que describir mis sentimientos a la hora de escribir, o tengo que describir a los renglones?

Muchas preguntas y como ya dije, soy muy indecisa. Entonces está de más repetir que es lógico (dentro de mi lógica) que lo haya cambiado hasta cien veces. Sin embargo, las respuestas que conseguí a estas preguntas siguen sin convencerme, y aún así, encontré un título que por ahora me gusta bastante: Remembfeel.

Por supuesto este término no existe, ni en español, ni en inglés, ni en yugoslavo. Sí, para que me lograra convencer, no tenía que existir. ¿Por qué? Para evitar lo trillado. Lo trillado de: "Palabras perdidas", "Letras para mi", "Renglones salidos de", "La esquina de", "El rincón de", "El balcón de", y sus sinónimos y derivados. Son cosas que en algún momento, del día o de estos seis meses, usé. Porque sí, digamos que vienen perfectos para un blog sin un tema definido. Después de todo, son palabras que podrían estar "perdidas" en alguna parte del ser y que encuentran un lugar para ser expresadas en un blog; o letras (que forman palabras), que son para uno, porque en un blog sin tema escribimos deslices sobre temas del momento, de algo que vimos por la calle, o sobre las personas, pero en fin, son opiniones. Y las opiniones, ya sea sobre amor, sociedad o política, ¿para quién son más que para el que opina?

Remembfeel. Original, inexistente, inglés, cursivo aunque estuviera en imprenta, cursi, e inentendible para cualquiera que lo lea por primera vez. Atrayente, y abarcativo, simplemente porque lo cree yo, por lo tanto va a abarcar lo que yo crea que puede abarcar: la subjetividad de la vida también me afecta a mi señores y llega hasta este título; puedo utilizar el vueltero vocabulario que manejo para llegar a las conclusiones que yo quiera y hacerlas opinión, así se vuelve imposible de ser errado.

Obviamente, le otorgué un significado a la hora de crearlo, sino sería lo mismo que ponerle "asdlhasjda" y para eso no hubiera estado toda una tarde (literal) intentando poner un título que me satisfaga.

Remembfeel: mezcla de Recordar - Sentir en inglés. Remember - Feel. Verbo. En una palabra, quise expresar el hecho de que recordar muchas veces es volver a sentir. Lo puse como título de este blog, porque mayormente cuando voy a escribir sobre un tema, me inspira algo que veo, por la calle, o en la escuela, etcétera, y en esas situaciones, no estoy con la computadora al lado, por lo que SÍ O SÍ cuando vaya a escribirlo voy a necesitar recordar lo que me motivó a escribir, a opinar, o a reflexionar sobre eso. Y para poder escribir, se necesita sentir; si no hay sentimiento en lo que se escribe, en mi opinión es lo mismo que nada, no sirve, ni para el que escribe, ni para el que lee. Simplemente sería una entrada, que puede tener sentido, pero si no sale del alma, no se puede disfrutar completamente, hasta llegaría a aburrir.

En muchos momentos de mi vida me encuentro en esta situación de "Remembfeel", no solo cuando escribo, sino también cuando escucho una canción que marcó un antes y un después en mi vida, que se hizo resaltar por las emociones que me transmitía y despertaba en mí, que me hizo estremecer. Que después no escuché más, y que solo vuelvo a sentir cuando algo parecido a aquel momento me pasa, entonces aparece la misteriosa e inigualable sensación de "deja vú".

Que quizás algún día también sea título de este blog.

Cóctel X

Nos imagino:
Tapados hasta la cabeza y con nuestras extremidades encontrándose de la manera más suave e intensa.
Llenos de besos del otro; tus labios rojos y los míos, corridos. Tu perfume mezclado con el mío y otras cosas, empapan todo.
Fumando del mismo cigarrillo, mentolado, sabroso y placentero; contagiándonos las penas y exhalando nada más que amor, vos a mi, y yo a vos.
Ahora destapados, en un sillón tomando una birra, la misma. Chocando copas entre risas. Y luego besándonos, embriagándonos de olor a menta, a birra, labial corrido y del aspecto arruinado que tenemos: del peor aspecto tuyo, también me enamoro.
Porque cuando estás enamorado no existen los "hoy lo vi feo". Y espero que como sea así de mi parte también de la tuya.  Enamorados, vos de mi sin maquillaje y yo de vos después de chocar borracho.
En el banco de una plaza, con frío, muchos buzos y abrazados, yo en tu pecho y vos acariciándome el pelo. Dándome besos en la frente y diciéndome que me amas. Enamorándome más por cada palabra y por cada cosa que hagas: si viene de vos, es más.
Nos imagino: en las típicas y trilladas escenas que todas imaginamos. Pero me encantan.
También en escenas que sólo salen de mi cabeza y que ahí pienso dejar. Y también, me encantan.
Pero, ¿no imaginé esta historia ya otras veces? Los mismos lugares, los mismos cigarrillos y las mismas emociones. Sólo que no eras vos. Me asusta el hecho de que quizás la semana que viene ya no seas vos y pase de vuelta: la repetición de las mismas historias, con un hombre que cambia y una mujer que sigue igual. La mujer, soy yo. Fumando cigarrillos mentolados, tomando una birra, y con el alrededor de mis comisuras rosados.

Primero me asusta, y después lo imagino. Yo terminándome la birra y los cigarrillos sola. Yo, en un banco, con mi cabeza apoyada en un señor X y sus manos X acariciándome el pelo. No está tan mal. Hoy sos vos, mañana no sé. Así que, a vos, pibe sin cara. espero que algún día nos veamos bien y compartamos todo eso que hace al amour francés. Dale, que aunque te diga que me cansé te sigo esperando, hasta el fin de mis días.

20.6.15

Un poco de amor francés

Siempre estuvo en total desacuerdo con el hecho de fumar. En cada debate sobre eso saltaba con su opinión opuesta y distinta a intentar abrir mentes o quizás quedar como la capa que se da cuenta de lo mal que está fumar y que es, lo suficientemente madura como para controlar sus acciones y no hacerse adicta a nada.
Sin embargo el frío, las once y media de un viernes y el no salir, junto con la lógica de buena nena que tuvo siempre la hacen querer desviarse.
"¡Chau a la buena conducta, y a chocar!" piensa en voz baja, a la vez que trama el mejor plan para encontrar cigarrillos en alguna parte.
En la desesperante búsqueda se encuentra a ella, de un aspecto bastante arruinado y enfermo, ojerosa, pálida. También ve que sostiene un cigarrillo. Y seguidamente ve humo; un humo que aumenta y que la deja ciega, confusa. 
Duerme. Y sueña con ese reflejo blasfemo, e "imposible". 
Despierta. Pero no hace más que escuchar "Un poco de amor francés", acompañada de un cuarto de helado y un libro que ya leyó. 
Un rato después las letras góticas y negras de la palabra "Marlboro" exaltan su mente, y un humo de olor mentolado enciende en ella la chispa del amor...

19.6.15

Mi mundo

Me di cuenta que para pasarla bien no hay que pensar tanto. Sí, es bastante sabido, no será ninguna revelación para muchos y digamos que para mi tampoco. La verdadera revelación se da adentro de uno, cuando "darse cuenta" implica sentirlo, no leerlo o escucharlo de alguien.
Escribir (y acá los que escriben me van a entender mejor), te sumerge más y más en todo lo que sientas. Te manda a los extremos y si ya estás ahí siempre hay algo que puede ser aún más extremo. Todo lo malo se va a hacer más malo (por lo menos por dentro), tanto que podría llegar al punto de pudrirte. Y lo bueno, se mantiene así o mejora, algo.
Hace seis meses ya que tengo este blog, y en todo este tiempo no recuerdo que escribir sobre algún tema y reflexionar sobre él me haya ayudado a resolver lo que estaba mal sobre este, solía empeorar o quedarse así. Ojo, escribir no tiene por qué lograr nada. Pero claro, cada persona le da el significado y la función que quiere al escribir, algunos le asignan la responsabilidad de solucionar quilombos, otros lo hacen para descargarse mediante alguna ficción, otros para plasmar sus realidades, en fin.
Me creé un mundo en el que escribir quizás me ayudaría a resolver las cosas. No sé si estuvo bien o mal, si tengo que seguir esperando o qué. Tuve demasiadas esperanzas o expectativas de algo desconocido, y eso sólo trae decepciones.
Banquen. No hablo de que escribir para mí fue una decepción. No, todo lo contrario. Me abrió la mente, me hizo comprender un montón de cosas, y me hizo conocerme más a mi misma.
Cada día soy más decidida, y cada día las cosas salen mejor. Ahora tengo miedo de caerme, aunque tengo la certeza de que pase lo que pase me voy a levantar.
Voy a seguir escribiendo, porque me gusta. Me gusta leerme a mí misma, me gusta seguir conociéndome y me gusta tener un lugar a donde venir siempre, donde las reglas las creo yo y donde sé que siempre voy a ser bienvenida.
Digamos que, en conclusión, escribir no te resuelve los problemas, sino que te hace pasar por ellos menos tristemente y te da la esperanza de que llegaste a una solución que pronto se cumplirá.
¿No es cierto que al final de cualquier cosa que escribamos, llegamos a una conclusión?
No hace falta que sea algo bien determinado, puede también estar acompañado de muchos quizáses, pero sigue siendo una conclusión. Que te hace creer que estás convencido completamente de eso con lo que terminaste, y además creer que eso va a pasar.
Me pasó que todo terminó distinto y que esas conclusiones terminaron vacías, nulas.
¿Pero qué importa? Y acá la prueba de que la creencia de llegar a lo perfecto (mal) sólo hace que queden las verdaderas opciones correctas, que son mas posibles de concretarse y a la larga (o a la corta) las que más te hacen crecer.

El mejor mundo es el que nos creamos nosotros, por más que estés dentro de una burbuja (siempre y cuando SEPAS que estás en una burbuja). Después de todo, nada es para siempre -mucho menos los problemas-.



18.6.15

Romboi(d)e

Hay días que tienen todo para que mi sonrisa sea sencilla y sincera. No hay nada malo, a pesar de alguna nota o algún bajón inevitable. Sonrío, feliz y boluda-mente.
Hoy es uno de esos días. En los que todo es tan perfecto que hace desconfiar (e imagínense a mi).
Quizás algo tenga toda la pinta de ser hermoso cuando es una mierda, o quizás todo esté bien en serio y yo tengo la necesidad inconsciente de encontrar algo mal porque sí. Pero eso no lo sé y tampoco lo voy a saber, entonces continúo mi día como viene.
Teníamos Lengua y la profesora estaba tardando, pero la preceptora nos había hecho esperar sentados y callados porque los pibes habían hecho quilombo. Sorprendentemente todos obedecieron y el silencio era perpetuo.

Me colgué mirando mi lapicera mientras me balanceaba lentamente en la silla, para no llamar la atención de la preceptora. No sé bien por qué (aunque creo que podría ser por esa rara y "sin quererla" necesidad de encontrar algo qué pueda analizar y exprimir), me acordé de algo que me pasa a veces, una manía, problema, defecto o locura:
A veces, cuando estoy escribiendo, me trabo en alguna letra y tardo unos segundos en poder arrancar, o escribo todo muy prolijo pero en alguna letra algo le pasa a mi mano que se desvía, y hace dicha letra más grande o más chiquita que las otras, o fuera del renglón, o lo que sea.
Tampoco sé bien por qué, pero cuando esto me pasa, considero que hay algo dentro mío que no está bien: algo mal, tan profundo que ni siquiera yo puedo darme cuenta. Y como espejo están las letras y la tinta, que me dicen que hay algo trabado, fuera de su lugar, algo que no está como verdaderamente yo desearía, algo que hay que corregir.
Agarro mi liqui y borro, y con cuidado y mayor atención intento reescribir la letra, intentando que sea igual a las demás y que quede perfecto.

Pero no lo logro y tampoco voy a poder lograrlo más adelante.

La palabra que corrijo "romboide", jamás podrá verse perfectamente escrita, porque ya escribí mal la D.
Porque el liqui se sigue viendo por detrás. Se ve la marca, la huella de que alguien se equivocó e intentó arreglarlo. Y para un don nadie que lee el párrafo y pasa por la palabra "romboide", quizás esté más que perfecto. No hay ningún error ni de ortografía ni en la prolijidad.
Pero para el que mira dónde pisa y no se fía de nada (ni nadie), la cicatriz de la equivocación estará siempre impregnada en la hoja, indeleble, e imposible de arreglar.
Sólo se puede olvidar y seguir escribiendo, aunque a la hora de estudiar, -el que sabe bien dónde pisa- quizás no pase por alto la D corregida.

Entonces una herida se vuelve a abrir.

15.6.15

Camaleón x elección

Todos somos diferentes. Pero hay algo en los demás que los hace ser tan uniformes a mi vista, tan iguales. Como si yo fuese de otro planeta totalmente diferente, como si fuese una infiltrada en cualquier sitio.

Aunque si hay algo que los diferencia y es visible: sus pasatiempos, distracciones, etc. Eso que siguen con un ritmo, que deben respetar, que se hace una obligación más. Tienen que cumplir días y horarios, usar una vestimenta determinada, seguir las reglas.

Hay muchos, pero ellos optan por hockey, fútbol, volley, patín, handball, natación, danza, y así. Los años pasan y de a poco se van haciendo expertos en lo que hacen, cada día lo hacen mejor.

Y después estoy yo. La que nunca tuvo ese "pasatiempo" disciplinado que la caracteriza, que la hace distinguirse por un talento distinto al de otros o especialista en algo que, quizás algún día, pueda demostrarles mínimamente. La nada.

En un cruce conmigo misma logro pensar que quizás esto de escribir sea mi distinción, aunque la idea sale medio inconclusa. Es como si no entrase en ese grupo cerrado de "deportistas", y ahí nace la diferencia, que crece en el momento de llamar a ese pasatiempo "distracción". Porque escribir NO ES una distracción, es todo lo contrario. 

Disfrutan hacer eso que los transporta, eso que los hace olvidar de todo lo demás, que los hace sumergirse en un mundo de sólo felicidad.

Cuando meten el gol, cuando la pelota pasa la red, cuando hacen un truco o les sale ese giro que parecía ser imposible. Cuando la música suena, cuando la hinchada se vuelve loca. Cuando las tribunas se ponen de pie para aplaudir ese suceso, esa emoción que tiene esa "distracción" en sí.
Ya sea un gol, un paso difícil que salió o una nota demasiado aguda que sale afinada: ¡es increíble! No pasa tan seguido pero cuando pasa, es merecedor de un reconocimiento exagerado y eufórico.

Acá, a mi, no me pasa eso. No tengo emoción, no hay salto, golpe o remate, por lo menos en este tipo de formato de escritura. Siempre es renglón tras renglón.
Aunque en un relato paralelo a este se me ocurre, ¿y si la gran euforia se produce en el corazón del que lee, en lo más profundo del ser? ¿No es igual de hermoso que gritar un gol, o meterlo?

Tampoco hay distracción. Cada renglón me concentra más en lo que pasó en el día, o en el día anterior, o hace un mes, o hace años.

Cada oración me transporta, me concentra más en mi y en lo que sucede dentro mío.

YO creé mi lugar, mi espacio. Que es variable, adaptable, que cambia constantemente en su totalidad.
YO creo mis reglas -que en realidad no son reglas-. Lo único fijo son mis manos -¡que bailan!- y mi computadora. Lo demás, lo dejo a mi criterio. Puedo escribir en la cama, en el piso, o arriba del techo. Puedo escribir lo que me pasa o puedo inventar. Puedo hacer toda una página sobre un tema o puedo escribir tres renglones. Puedo ser concreta o irme por las ramas de este enorme árbol que es la vida. Pero en fin. ¡puedo!.
YO elijo. ¿Y qué mas lindo que eso? ¡LA LIBERTAD!


POR AHORA me quedo acá. Acá, mientras que los otros eligen esa distracción que los calma, los duerme y aleja de la oscuridad y todos los caretas de este mundo, yo estoy acá: sumergiéndome cada día más en toda esta mierda que suelen llamar humanidad.

11.6.15

Chau y hola de vuelta

Suena "Rude" en mis auriculares y no puedo evitar pensar en vos, recordarte, volver a eso que fue sin ser. Fuimos un algo, un no se qué constante. Para mi fuiste todo aunque me duraras tan poco. Te tuve tan mío,  tan ahí nomás, y no te supe aprovechar. Nunca entendí si conseguí lo que quise; y ahora no entiendo si verdaderamente alguna vez quise algo. Si alguna vez me propuse lograr algo con vos, si me puse metas; y la respuesta que consigo es no. Para esos tiempos con escuchar un te amo tuyo y verte cada mañana era suficiente, no necesitaba nada más-


Y supongo que así será el amor, queriendo y sintiendo esas insignificantes y plenas pruebas de amor cada día, sin pensar en dificultades o problemas a futuro, sin plantearse un final juntos, o un cierre.
Es amar cada día, sin ninguna exigencia ni a nosotros mismos, ni al otro.


Prácticamente no entiendo nada de lo que dice la letra, pero alcanza para transmitirle a mis entrañas esa sensación de que fue lo que tuvo que ser y que no hay nada por lo que amargarse, fueron lindos nuestros días de amor y nuestras noches de dulces sueños; pero no me queda más que eso de vos: vacíos y sinceros recuerdos en mis entrañas.


Ya no pretendo darle final a algo que quizás jamás comenzó y que si apenas comenzó, el tiempo y la distancia la terminaron matando.
La canción va concluyendo, y en un sólo del cantante de Magic con más voz que música aparece un nuevo sentimiento musicalizado: la aceptación-


Después de meses y meses de vos, puedo admitir que ya no somos más nada y me alegro, porque fuiste lo más hermoso de mis días y noches, mantuviste mi corazoncito latiendo más que nunca, con sus mejillitas coloradas y sus sonrisas sin querer. Me tuviste loca e hiciste en mi el mejor frenesí inapalabrable de todos,pero sé que todo eso terminó con sus días y que hoy el sol vuelve a salir.


Gracias por todo eso y perdón, porque ahora que esto revive en mi no puedo evitar pensar que no lo aproveché como tendría que haberlo hecho, que no te disfruté en su totalidad y hasta que no te demostré mi amor como vos a mi. Increíblemente, es así: apostaría todo a que mis sentimientos hacia vos eran más fuertes que los tuyos, sin embargo por alguna razón siempre lograste demostrarme más amor vos a mi que yo a vos.
Y aunque ahora suponga que todo eso fue falso, ¿qué importa? ¡Si lo lograste todo!

Te pido perdón por haber sido tan nena, por no haber correspondido a todo eso que un hombre como vos me brindó con un cariño que por momentos pareció ser tan sincero.
Gracias y perdón: a vos y a mi, a los dos, a ambos, a nosotros; por todo eso que fue hermoso e inconcluso y que no fuimos capaces de sobrellevar: aquello parecía ser tan poco, pero era demasiado para dos adolescentes corazones.

Ahora nos digo chau, sin saber si lo digo para que vivas sólo en mis entrañas y jamás vuelvas, o para que vivas en nuestros besos, nos volvamos a encontrar y así poder re-sentir todo eso que tal vez y lamentablemente nunca empezamos, como se debe.


8.6.15

¿Carpe diem?

Ellos están ahí, tirándose tizas y haciéndose caras "graciosas" entre ellos; jugando con un globo y tirándose boligomas. Mientras yo estoy en el fondo, observando todo como siempre y pensando, para después sentarme y plasmar todo bajo mis amigas, las letras. No hago otra cosa que quedarme quieta y mirar. Ante cualquier invitación a sumarme a eso que sólo ellos hacen y entienden, me sorprendo. Si. Puedo analizar con aires de superioridad a ese grupo de adolescentes inmaduros, sí. Puedo creerme más, también. Pero me llaman y me alarmo, me alboroto, hay que responder rápido y conmigo eso no sirve, ¡no! Ellos no saben que en mi cada cosa tiene que ser exprimida y aprobada por bastantes partes de mi cerebro, analizado por cada una y recién allí darle la orden a mi boca. Ante la desesperación, hago cualquier cosa, bien bien fiel a mi estilo. Y todo aire de superioridad desaparece.
Pero supongo que es porque tiene que ser así, ellos, son así. Su naturaleza les permite serlo, su familiaridad con su entorno, que a pesar de un año allí todavía me es ajeno. Y quién dijo que está mal y lo mío está bien, que yo soy más madura por sentarme a escribir y contarme a mí misma lo que me pasa, a escribirlo en una pantalla para leerlo yo y pensarlo de vuelta, porque no tengo a nadie más a quién decírselo; ¿qué está bien y qué está mal? Depende el ojo que mire, algunos observan y toman por decreto que es más sabio el que escribe, siente y relata, pero desde otras fuentes afirman que el carpe diem hace la vida más joven y bella y crea una existencia más agradable a cualquier corazón, por mas culto, sabio y escritor que sea...


Abrazame un rato más

Desde que se saludaron hasta que se despidieron ella no pudo dejar de mirarlo, insinuadora, esperando quizás lo mismo o más de la otra parte. Lo deseaba, lo quería, lo extrañaba. No sabe bien qué fue lo que la conquistó; pero tenía que ser lo suficientemente fuerte y poderoso como para resistir al tiempo que había pasado y más que nada, a la distancia. ¿Qué era eso que la tenía tan pendiente de él, tan "arreglarse el pelo todo el tiempo y mirarse en cualquier vidrio que la reflejara"? ¿Y por qué no lo sabía?
Habían pasado tanto tiempo juntos que ya eran años. Literal y metafóricamente, habían pasado años entre ellos y el sentimiento que había, quizás algunas veces más apagado y frío, y otras más fugaz y caliente, persistía aún hasta ese momento.
Ahora no era cálido o frío, apagado o fugaz: era una mezcla de ambos, una cosa inentendible para los dos.
Sabía que no era el típico pibe al que todas le dan sin dudar, ni por casualidad. Sabía que ella era de las pocas a las que le podría atraer físicamente, pero eso no le importaba tanto, sólo a veces...: Su sonrisa podía más que cualquier quédirán
La tarde transcurrió normal entre risas y recuerdos, como cada vez que visitaban su anterior colegio. No estaban solos, así que a veces se distraía. Definitivamente, esa no había sido la mejor visita al colegio: a pesar de que se distrajera, él estaba fijado en la mente de ella, firme y decidido a quedarse allí.
Por un momento decidieron ir al aula, donde jugando con marcadores, el fabuloso marco de polvo de tiza- pizarrón- oscuridad- ningún nene corriendo, creó una atmósfera tan nostálgica como frenética dentro de ella.
Nadie sabe cuánto daría ella por saber si el sentía lo mismo, por lo menos en ese momento. A lo largo de todos los años que habían pasado juntos, se habían dado situaciones así de noviecitos entre ellos, se ve que desde el primer instante había existido esa inapalabrable sensación entre ambos y quizás el correr del tiempo la había hecho tan resistente.

Pero después de todo un año sin verse, en el que cada uno había hecho la suya independientemente del otro, en el que ella había sentido otros no sé qué por otro, ¿por qué al verlo aún sentía por el? ¿Tan fuerte sería su amor? ¿Y si así era por qué no estaban juntos, entonces? 

Cuando llegó la hora de irse, en grupito de dos y dos (entre ellos, él), la acompañaron a su casa, que era a pocas cuadras de la escuela. Era la hora de despedirse y aceptar que no sabrían cuándo se volverían a ver. Era un chau hasta no sé cuando, pero espero que pronto.

O por lo menos así era de parte de ella, que al abrazarlo, sentía y disfrutaba sus manos en su cintura y su cabeza por sobre su hombro, y la de ella sobre su pecho, como un bebé en el pecho de su mamá, contenida, querida, protegida de todo mal y vulnerable únicamente a él, el único capaz de hacerle algún daño, y sin miedo a que nada le pase, porque por el se la jugaría como un loco desquiciado por la quiniela y se lanzaría como un ciego a una pileta sin saber si está llena o vacía, porque por el era todo o nada y nada más importaba que ella dentro de él, al mismo tiempo que sus brazos entrelazados y su corazón frenético, eufórico, con esa sensación de no sé qué tan hermosa y plena que solo duraría unos segundos, y que más tarde recordaría entre sueño y sueño.

6.6.15

Especial II

Es increíble como pensando tanto y tanto, todo el día y a toda hora, las cosas se me presentan tan confusas. Como todo puede ser tan sí como tan no, como todo es tan subjetivo. Y por lo menos a mí, eso me confunde tanto; a veces me lleva a conclusiones demasiado perfectas, que me generan angustia. Porque sé todo. Sé la intención, la actitud y el por qué. Y a veces es mejor no saber algunas cosas.

Y todavía más angustia me genera el hecho de que lo "incierto", lo "no sé" y los "quizá" no te llevan a ninguna parte. Y ese es mi mayor miedo.

Me conozco. Me sé del derecho y del revés. No me jacto de perfecta, no. Pero sé todo lo que tengo, de todo lo que soy capaz. Puedo arruinar a una persona si quiero con el simple hecho de saber todo de ellos. Sé la fórmula. Pero también puedo hacerles tocar el cielo con las manos.

Puedo hacer reír a carcajadas y puedo hacer llorar. Puedo hacer enojar a una persona, puedo sacarle lo peor; y también puedo exprimirle lo más lindo, lo mas sincero y puro.

Para mi la vida es un constante aprendizaje. CADA SEGUNDO y no exagero, absolutamente todo, lo uso para el desarrollo de mi mente. Analizo, pienso, conozco y extraigo lo mejor y lo peor de cada cosa. El pelo al huevo y la clara perfecta. 

Pero todo esto me lo guardo yo, me lo quedo. Es mío y nada más que mío, es mi fórmula, mi magia. Es mi esencia y no puedo cambiarla.

Lo cuento, lo escribo acá porque no es ningún secreto. Habrá otras personas en el mundo con la misma esencia o parecida a la mía. Gente que se va a dormir pensando y se despierta pensando. Y habrá otros que sólo entienden de esto desde afuera, desde el papel de lector y nada más que lector: no pueden sentirlo y aunque quisieran imitarme, jamás podrían. No es fácil ni para mí que nací así, ¿para qué creerse que pueden ser otra persona y cambiar su esencia? Cada uno es como es y eso no se puede cambiar. Muchas cosas son naturales en uno, muchos aspectos, muchos extremos. Y muchas cosas no se cambian. Es como si quisiéramos cambiar nuestra fecha de nacimiento o nuestro signo zodiacal; eso es totalmente imposible.

Reconozco que me encanta tener esto que tengo, que me hace como persona, que me caracteriza. Y por eso me jacto de ello. Amo ser así muchas veces, no se dan una idea de cuánto me sirve en el transcurso de mis días, de mi vida.

Pero no significa que me ame a mí, que esté completamente conforme conmigo misma o que sea una soberbia de mierda. No saben cuántas veces esto me afectó, porque no les conté, pero también soy ultra buena persona, es decir, tengo mis errores con los demás, mis tropezoncitos, sí. Y los tengo más que cualquiera de todos ustedes, les aseguro. Me caigo tantas veces, pero de todas me levanto. Y cuando lloro, agarrate mundo. Mis lágrimas no son fáciles. No soy del tipo de chica que llora con una película, un vídeo, o un testamento por mi cumpleaños. Pocas cosas me emocionan y también pocas me hacen llorar del dolor.

Esto da lugar a que cuando llore sean lágrimas 99% sentimiento 1% agua y no es joda.

Pero esto lo sufro, lo siento. Por eso de cada vez que lloré me acuerdo perfectamente de las situaciones y de lo que sentí. Por eso puedo "perdonar", pero jamás olvidar. Y no como dicen algunos por decir, yo lo hago en serio. Por eso puedo borrar personas de mi vida y seguir con lo que tengo; y las personas que se van siempre las voy a recordar, por el simple hecho de tener memoria, nada más. No por "dejar una huella". La huella, los momentos compartidos, las risas, me las voy a acordar siempre y a las personas también: pero porque tengo memoria; la realidad es que todos los días vivo momentos con otras personas, todos los días me río y todos los días me dejan huellas... Sí, a vos, que ya no sos nada en mi vida: Gracias por todo lo que pasamos, pero hasta acá llegamos. ¡Qué sigas bien!

*

Me tropiezo más que todos ustedes juntos, pero eso no significa que siempre llore. Me angustio, que es como llorar por dentro (esto también es horrible). Y la angustia externa (como le llamo a las lágrimas), son la que pocos logran sacar de mí. Básicamente, hay que ser un hijo de puta conmigo para que yo llore. Nunca lloro boludeces.

*

Me da miedo el hecho de entender todo, de saber qué van a pensar de mi, que van a decir y hasta qué van a hacer. Este miedo me traba, me hace quedar y todavía peor: me hace no ser yo misma.

Pensarán ahora: "le importa demasiado lo que digan los otros", y sí, ¡sabés que sí! Me importa más que cualquier cosa, no por el hecho de querer agradar a todos, no por querer saber qué es lo que no les gusta de mí a cada persona que le caiga mal y cambiarlo para caerle bien, ¡no! Jamás hago cosas para perjudicar a nadie, ¿por qué les tendría que caer mal? Y si a alguien le caigo mal "porque sí", pobre de su ética y manera de accionar, pobre alma perdida.
Me importa por el hecho de querer sobresalir, sí. Odiaría pasar desapercibida, ser la insulsa, la que no transmite nada, la "ni fu ni fa", la piba "casi", la "más o menos". Eso definitivamente no es para mi.

Muy pocas cosas en mi vida están marcadas fijas, pocas cosas son concretas, de casi nada de mi vida puedo decir esto es así y asá. No tengo muchos objetivos. Vivo el día a día con mis obligaciones, la paso bien, y nunca jodo a nadie. Vivo para mí. Ojo, esto no significa que me guste la soledad. Es más, amo pasar el rato con amigos, charlar y reírme; jamás podría vivir sin amigos, sin personas en realidad. ¿Por qué? Porque no tendría qué analizar. No tendría qué pensar, y hasta no tendría esta esencia que tanto amo. Tampoco sentiría nada (igual que cualquier persona que viviera ajena a la sociedad y a los demás), y para mí el no sentir es la muerte.

Mi esencia necesita de las personas:
1. Porque necesito un público para cuando brille.
2. Porque necesito analizar, ¿y qué puedo analizar de lo no-humano?

El único objetivo llano, concreto, pleno y fuerte en mi vida es el de ser alguien más cuando sea grande. No quiero ser una más (sin desprestigiar). No nací para las oficinas, las aulas, la empleadita normal y casual que todos los días hace lo mismo.

No. Sé que por algo se empieza, no pretendo que las cosas caigan a mí del cielo. No. Las voy a ir a buscar yo y las voy a encontrar. Quiero todo, todo. Sueño con ser conocida, con salir del cuadrado de normalidad que mucha gente frecuenta. Quiero llegar a lo más alto, y tengo infinidad de cosas para mostrar.

Aunque las tengo guardadas, para mí y nada más que para mí. Nadie las conoce más que yo, y nadie las conocerá hasta quién sabe qué día. Pero ese día va a llegar y lo prometo.

Mientras tanto, soy una más. Soy normal. Soy la ni fu ni fa.

Pero no sueñen que va a ser así siempre...



Escrito en Mercurio, 6 de junio de 2015.

5.6.15

Una vez más

Uno, dos, tres... de a poco hasta lo más valientes se van soltando, se animan. Pueden dejar de lado todo miedo: a las risas, a los pensamientos y a los dichos. ¡No les importa!
Les basta con un poco de fe y amor propio para levantar la mano y bajar las escaleras sin mirar el suelo.
Ahora son ellos; de a uno y con la presión del correr de los minutos, se van animando a mostrar eso que los hace, que los llena, eso que son, en sí.

Se ilusionan, ¡sí! ¡El quiere, y ella, ...y el también, ah y el de allá! Se van haciendo muchos, tantos, demasiados quizás. Y el placer de escuchar al otro hace querer que los otros sientan lo mismo escuchándolos.

Cuatro, cinco, seis... pero la emoción no la empuja también a ella. O en realidad sí, pero hay un algo que en otros funciona y en ella no, algo que la traba, la hace quedar. La hace espectadora, la hace aplaudir. Cuando en realidad quiere ser la aplaudida.

Basta, y hasta acá llegó.

Solamente falta que termine una amiga y va a levantar la mano. ¡Sí, sí! ¡Lo va a hacer!

Ese algo que le faltaba y la emoción al fin llegan y su compañera termina.

Pero el timbre toca.

Todos aplauden a su amiga (incluyéndola a ella) y una vez más es la simple espectadora del fondo.

¡La de las últimas butacas!

4.6.15

Desde una ventanilla

Estaba pensando "todo esto es una gran desgracia", mientras miraba por un canal la Marcha de Ni Una Menos. Más de 26.000 mujeres asesinadas/desaparecidas en no sé, ¿tres años? ¿dos? No me acuerdo, y aunque fuese en un siglo es una barbaridad. Pero no quiero entrar en ese tema, sino más en lo que pensé después.
Empecé a meter en la misma bolsa absolutamente todo, todo lo que vemos cuando prendemos la tele y ponemos el noticiero, todo lo que vemos en la calle ((desde una ventanilla)), todo por lo que lloramos, todo por lo que sufrimos, todo lo que causa el malestar propio. Eso que quiere y logra apagarnos las risas en un miligramo de segundo. Cuando como si nada aparece un pensamiento que se hace más importante que todos los demás y de repente el mundo se viene abajo. Como una flecha en un blanco, pero negro.

Y no sé, quizás lo que pensé después sea muy de pretenciosa, muy idealista, muy imposible o quizás muy-demasiado-demasiadísimo lejano a mí y a mis hijos y a mis nietos y así. Pero lo pensé y me hice la pregunta que todos deberíamos hacernos todos los días: ¿por qué no?

Y es que las grandes desgracias traen grandes soluciones y aunque ahora no me crean les juro que todo va a estar mejor

1.6.15

En la lona

Y ahí es cuando elijo (o intento elegir): cuando está destrozado. Con el alma rota y sin exigencias. No pide nada a cambio, solo un hombro donde llorar. No entiende de orgullo o engaño y no es cobarde: es mucho más valiente que el que se guarda todo.
No le veo la reputación, sino sus sobras; y con eso pienso y analizo.
Y ahí sé, distingo. Distingo del boludo/a que decide decir que está todo bien e intentar creérselo para inventarse un mundo inexistente que poco a poco se le va a derrumbar. Entonces elijo: al que me esclarece el alma y me muestra su lado más puro.

Y me doy cuenta que vale la pena.