Mientras respiremos, nada está mal

19.9.15

Yo para vos, vos no para mi

Una y otra vez, la misma historia se repite en mi cabeza, en mis sueños, en mis duchas, y en cualquier momento de desconexión con el mundo. Vos, yo, juntos. Y es lindo, porque aunque el escenario cambie y vos también, siempre se mantiene esa fiel escena en la que vos me demostrás a mí cuánto me amás, y en ocasiones, hasta me querés más vos a mi que yo a vos. Esa escena tan lejana a mi realidad, tan perfecta como imposible, para mí. Como si ninguno de tus muchos roles pudiera quererme, en la vida real. Y valorarme, y darme besos, y abrazos, y estar para mí cuando lo necesite. Es duro de aceptar, pero es así. Yo para vos, vos no para mí. Mi eslogan característico. Así que mientras me baño y se me escapan unas lágrimas modestas, no puedo evitar largar un suspiro caliente como el agua que me está dando en la espalda, y tan profundo como lo que siento por vos. Y entre la resignación por no encontrarte en este mundo (y si en el de mis sueños) y la triste realidad de saber que ese hermoso amor mutuo no existe, intento cambiarte la cara, e imaginar que es otro el que me ama como yo a él, porque quizás así sea más posible.
Pero no consigo suspirar, y me doy cuenta que siempre, por más idas y vueltas que tenga(mos), y por más lágrimas que yo exteriorice por tu culpa, siempre, pero siempre siempre, va a ser más lindo imaginar esas historias, con vos. Con TUS ojos celestes y tu facilidad para hacerme reír a carcajadas aunque todo lo que me rodee sea una mierda. Y CON VOS, aunque nada sea real. Vos. Siempre.

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