Yo soy yo, acá al mundo vine sola y sola me voy. Ojo, pará, esto no significa que no necesite a mis amigos. Soy una fiel amiguera, apegada completamente a los que quiero y amante de reirme con ellos. Puedo compartir una salida de noche, puedo tomar de la misma botella, bailar con el alma la misma canción y reírme del mismo chiste. NO me molesta, para nada.
Pero a consecuencia de una seguidilla de decepciones que me dejaron el corazón roto en unos mil pedacitos, sin darme cuenta, me convertí en una mina que no cree en casi nada.
Principalmente no creo en la comunicación, en el entender, en el ponerse en el lugar del otro. En una pelea hay dos partes, yo mantengo mi posición y fulano la suya. Y así estamos horas, gritando y gritando, peleando, en vano, yo intentando convencerlo a el y el intentando lo mismo conmigo. ¿A qué llegamos? A nada. Uno de los dos puede terminar consiguiendo lo que quiere por cansancio pero, ¿verdaderamente logró que el otro entendiera lo que estuvo queriendo decir? No. Y así vivimos. Consiguiendo objetivos para ponernos otros hasta que un día no llegamos a alguno. Y nos damos cuenta de que nunca nadie nos entendió en serio y que fue todo superficial. Fue todo un "Zafé en esta así que ya está, sigo así". De que peleando no se llega a nada y que para llegar con los pantalones bien puestos sólo hay que aceptar. Aceptar lo que fue y ya no es y lo que ya nunca más va a poder ser. Aceptar, despedirse y seguir solo. Y entender, que el lado más profundo de uno solo lo lleva uno consigo mismo, que nunca nadie va a poder meterse dentro de uno y comprender las emociones que se experimentan en base a lo que uno siente. Si yo gusto de fulanito y lo veo besarse con otra, por más que se lo cuente a mi mejor amiga ella ni en pedo va a entender la decepción que yo sentí cuando lo vi, entonces qué tanto problema? Se lo cuento y listo.
Vos también, contáselo. Andá y contale a tu "mejor amiga" la tristeza que tenés encima.
Pero tampoco te comas el verso! Vos solo te entendes en serio a vos.
¡Para ir a bailar estamos todos! Para entender sólo el corazón que sufre entiende.
nunca tan cierto
ResponderEliminar