Y ahí está. Me empiezo a sentir mal cuando todo el mundo superficial que me rebalsa se comienza a caer, se va destruyendo poco a poco... y deja en mi un hueco aún más profundo y vacío que el vacío mismo de antes, rellenado por cosas tan banales y simples que me hacen creer que todo en mi está bien, estando mal.
Likes en instagram, amigas que solo están para salir a bailar, pibes que se me tiran por un rato y que me ven igual que a todas (solo yo en el momento pienso que es distinto, que hay amor), un halago mentiroso que por un segundo me hace sonreír y parece sincero, un beso sin amor mutuo, una sonrisa de dos por una misma razón.
Pequeñas simplezas enormes, tan vacías como lo suficientemente grandes para rellenar un enorme hueco emocional, una falta total de cariño sincero, un novio que me quiera igual o más que yo a él, una amiga de verdad, un día sin discutir con mi familia.
Entonces no importa, no importa si nos creamos un mundo completamente hipócrita y frágil por días, meses o hasta años. Sabemos que en algún momento eso se destruye pero seguimos por más, y más... porque cada mentira está disfrazada perfectamente de amor sincero... de verdad. Y ante una pequeña muestra de algo que tanto falta, la tentación de tenerlo, por más que sepamos que es mentira, puede más.
Porque están los afortunados, que vinieron al mundo para ver y creer, para sentir vagamente, para disfrutar el ahora y no pensar, ni tener la mera costumbre de mirar adentro de vez en cuando para ver qué tan felices son...
Y después estamos nosotros, esa minoría que por momentos siente que es afortunada de sentir a flor de piel lo que sea, que piensa hasta los sueños, que supone mirando el pasado e inventando un futuro, y que por más que intente vivir de la superficialidad, no puede. Ni una botella de vodka, ni la droga más fuerte. Somos como somos. Profundos, sentimentales, y fríos a la vez. La vida nos pega duro y al próximo instante nos da una razón para sonreír.
Y por más que sea una mentira enorme, sabemos que ya vendrán mejores! Y que a la par de ellas, hay un vino, una canción y una sonrisa más profunda aún.
No hay comentarios:
Publicar un comentario