Confío que no me pasa a mi sola pero igualmente no me sirve de consuelo. En el momento que la situación se pone insoportable somos él y yo. No hay nada ni nadie más.
Tantas veces me planteé el "para él fui una más esa noche, para mi fue el mejor beso de todos, porque era de él". Cuando me proponía pensar en todo eso venía a mi mente un sinfín de pensamientos pero ese era el infaltable. Pensar que yo era del montón para el, y el para mi tan único, especial, difícil de conseguir. Y no por cómo fuera conmigo, porque su personalidad era igual a la de muchos otros. Su forma de tratarme era la misma que usaba con todas. Y la misma que la mayoría de los tipos usan con todas. Sino por como era él con el resto. El resto que quería, que enserio echaba de menos. Me gustaba como era con los que no eran yo, porque los que no eran yo eran los que el enserio quería. Porque a mi no me quería. Había algo en él que lo hacía así, tan especial para mí. Algo que me atrajo y me seduzco al punto de sentir que me había enamorado. Cuando me desilusionó -como era de esperar- de una manera más que común, fue el principio de un llanto, un miedo de días, y hasta meses. Y también el principio de pensamientos que me atormentarían cada noche. Y más que nada, de preguntas: ¿Por qué? ¿Qué hice yo para merecer esto? -la típica-. Y la respuesta: NADA. A todas les pasa lo de flashear casamiento con alguien que solo quiere algo momentáneo, para pasar el rato, para poner celosa a otra en quién de verdad está interesado, o simplemente porque le pintó, porque le tuvo ganas en ese momento, cuando está arregladísima, provocativa y linda; pero ella, vos, yo, no le teníamos solo ganas cuando está provocativo, lindo o arreglado y ahí está el crimen. Me, te, nos, usó como a una remera: se usa para una salida, y después de haberle dejado todo lo tuyo en ella, como perfume o manchas, se tira en cualquier parte sin importar en qué estado esté.
En nuestro caso el perfume y las manchas son recuerdos. Son preguntas. Son reproches. Cosas que quedan desde el día en que pasó ese hecho tan único y especial como él. Cosas que el dejó y no le importó llevarse. Y mucho menos, le importó qué causarían en vos a futuro.
Pero no vine a hablar de él como tema central, aunque le haya dedicado algunos párrafos -centralmente-. Sino de como todo vuelve. Algunas veces tan obviamente y otras que requieren de inteligentes deducciones o de flashes exageradamente exagerados pero que le pegan mal.
Para el pibe que me movió el piso en su momento, fui un toco y me voy y eso está mas que claro. Hizo lo que quiso. Yo lo disfruté porque era con amor. Y él, ni siquiera sé si lo disfrutó.
Pero el ya es pasado; aunque en su momento, no pude entender el toco y me voy. Pero tenía una razón y era que el me gustaba. De cualquier forma me gustaba. Arreglado o no arreglado. Con ropa para salir o con uniforme. Recién terminado de un fulbito o recién bañado. Lo veía todos los días y cada día me gustaba más. Pero, lo veía todos los días y está dentro de la lógica del amor -si es que existe-, que me enamorara y a causa de eso y sus desencadenantes, sufriera.
Exijo explicación de cómo alguien que me besó un par de veces, me vio dos o tres veces, puede enamorarse y no entender el toco y me voy. Será mi karma o su personalidad enamoradiza, pero necesito que entienda que no hay amor, que el no es él. Que el no me dejó perfume ni manchas.
Que el no es el.
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