Mientras respiremos, nada está mal

9.2.15

Mareo

Se dice que todo lo que empieza termina, que todo tiene final; y también se dice que siempre que llega el final, con el llega el comienzo de algo nuevo, algo mejor.
Por mi parte, no creo -o creía-, en el adiós, en la despedida. Si creo en las caídas; creo, que en todo camino hay piedras, pozos, o trampas. O a veces nos perdemos, nos mareamos y terminamos en cualquier parte. El mareo puede ser letal. Puede ser bueno, o ser malo, pero si o si te trae un cambio. Un cambio que también puede ser letal, permanente; sin salida. O un cambio que simplemente nos de un poco de equilibrio, para después volver a lo mismo. Pero como en cualquier caída, creo que hay algo que te levanta, y ahí es cuando seguís, retomás camino. Que sigue siendo el mismo. Con la misma gente, con todo igual. 
Uno nace, vive y crece alrededor de diferentes personas, se quiera o no se quiera. Es inevitable el contacto con otros, así como es inevitable querer. Porque uno nace queriendo, y así muere. A lo largo de nuestra vida conocemos muchas personas en diferentes lugares, el jardín, la primaria, la secundaria, el club, vacaciones, facultad, trabajo, y un etcétera infinito. Siempre tenemos ese puñado incondicional, que un día formamos y nunca dejamos. Muchos quedan atrás, no hace falta el "adiós". No hace falta una despedida explícita, un agradecimiento, un testamento. Nos vamos, y con una sonrisa o una mirada nos agradecemos por todo, y hay un "hasta siempre" que siempre queda. 
Dentro de un mismo lugar con mucha gente, está ese puñadito especial y el resto que aunque es "resto", hace también especial a todo el grupo. Todo forma parte de un período, una etapa y eso no te lo niego. La vida está así, dividida en partes, en circunstancias, en hechos importantes, que terminan, pero no terminan. Nos alejamos, pero intentamos conservar ese puñado que no puede faltar en ninguna etapa, que te acompaña hasta la muerte, que es FOREVER, & EVER. 
Por lo general a este grupito se lo gana en primaria, a más tardar secundaria. 
Nos decidimos a estar siempre unido, a aguantar toda circunstancia, a estar siempre, a ser indispensables e incondicionales, a no faltar nunca, a ser fuerte hasta a la distancia. Mejores amigas, por siempre y para siempre, obvio. Y si se quiere se puede. Si se pone voluntad, todo se puede soportar. Y así logramos ser invencibles, llegar a lo más alto, ser todo. Fe, amor, fortaleza, resistencia, paciencia, y otros ingredientes infaltables. Para cada pelea hubo una que resolvió todo. Para cada mareo hubo una consciente que te golpeó y te hizo razonar. Para cada problema una consejera. Para cada forro que te rompió el corazón una minita-medio resentida pero ♥- que te entendió y te ayudó. Y así. Todas eran todo. Todas eran un papel en una y después otro papel en otra. Porque ni la distancia iba a poder con nosotras, creador de Whatsapp: te amamos. 

Todo pudo durar, aguantar y resistir por mucho tiempo. Pero a veces sentimos que nos caemos y nos caemos y que nada ni nadie nos puede rescatar. Pensamos y estamos esperanzados de que es solo un momento, una crisis, algo momentáneo, que ya va a pasar, que todo va a estar bien, porque todo es pasajero. Fe y paciencia, ante todo, como siempre, como todo este tiempo que aguantamos unidas. Pero nada pasa, y aunque tengamos fe y paciencia, tarde o temprano, llega el cansancio, el agotamiento, el "ya fue todo". 

¿Fuimos lo que tuvimos que ser?

Aguantamos un poco más, es un período de espera, y que sea lo que tenga que ser, como lo fuimos los últimos meses. 

Y nada y nada. No estoy segura de si es un adiós, no se qué hacer ni cómo reaccionar, ni a quién acudir. Las que antes cumplían todos los papeles para cada cosa ahora parecían desconocidas. No es que no nos veamos nunca, de vez en cuando nos encontramos y parecemos ser las mismas. Pero ya no es lo mismo, ya nada es igual. Quizás siempre quisimos serlo fingiendo y como presentíamos, lo logramos, pero solo por un tiempo. Quizás pensé que eran de una forma y eran de otra -o lo fueron, en su momento-. Quisimos ser algo y pudimos por un tiempo, en fin. Creo que siempre fui de las que más viva tenía la esperanza de que éramos invencibles y que nada nos pasaba por arriba. Ahora soy todo lo contrario. Necesito necesitarlas, o no necesitarlas nunca más, y estar completamente decidida a dejar todo, a dejar ese puñado que alguna vez fue especial e inmortal.
No sé que hacer, creo que estoy mareada, pero consciente a la vez. Desequilibrada, es la palabra. 
Pero creo que todas estamos así, y ese es el problema. 
Porque, para cada mareo hubo una consciente que te golpeó y te hizo razonar, y estando todas mareadas, no hay consciente que te golpee. 

Pero bueno, quien sabe, entre mareo y mareo, quizás nos encontramos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario