Mientras respiremos, nada está mal

17.7.15

Yo contra el mundo no puedo ganar

Cuando uno está confundido empieza a mezclar las cosas, y cuando mezcla las cosas viene la tristeza. Que es sencilla, sin ninguna vuelta ni mezclas. Te pudre el alma, te cansa, te agobia, y por último te confunde más. Se va de la misma forma que vino, con una nebulosa de preguntas y respuestas no muy firmes. Pero la peor pregunta que puede haber en estos casos es "¿Quién soy? O mejor dicho, ¿Qué soy?". Cuando se duda de uno mismo es cuando el mundo que lo rodea se cae a pedazos y se hace imposible de remontar. Si no nos remontamos primero a nosotros, ¿qué nos hace pensar que podemos construir una relación de amistad, o amor verdaderas con alguien? Pero yo estoy así y como estoy preguntando, no sé que es lo que me hace pensar que puedo hacer eso, pero quiero.
Mi abuelo está internado. El es mi vida. Sin embargo todavía no fui a verlo. Por tiempo, porque nadie me puede llevar, por cuidar a mi hermano, en fin. Por y mas pores, son no más que excusas que terminan en nada. Cuando alguien muere no hay tiempo, ni nadie que te pueda llevar, ni cuidar a nada. Y menos si hay amor de por medio, si hay familia.  Si hay un abuelo. Que te cuidó toda la vida y se mató más que tus viejos por darte lo mejor. Sin embargo acá estoy yo. Escribiendo, en la cama, sola, confundida, vacía y mediocre. Que las horas corren y yo más de ellas pierdo, preguntándome cosas sin sentido y actualizando Twitter "porque estoy aburrida". Y me pregunto si esta seré yo, la que planea verse con sus amigas por el día del amigo más que ir a ver a su abuelo al hospital. Yo sé que lo amo. Pero, ¿por qué me esmero más en verme con ellas que en poder ir a ver a él? ¿Qué clase de persona soy? ¿Seré una más del montón humano y despiadado que tanto odio? ¿Me están convirtiendo o ya era así? ¿Me jacté de ser una posible revolucionaria adolescente cuando solo soy una putita que le importa hablarse con el pibe que le parece lindo o ir a bailar con sus amigas y tomar alcohol? ¿En serio soy eso?¿Soy aún peor que el montón? ¿O soy mejor solo que me logro percatar de mi maldad? ¿O será porque todavía no lo vi y su figura no me conmueve solo en la cabeza? ¿Porque no llegué al extremo de verlo muriendo para sentir que quiero acompañarlo cada segundo aunque tenga que dormir en un piso frío lleno de gérmenes? ¿Tengo que verlo para tirar el tiempo, mi hermano y el cómo ir a la mierda y hacerlo mi único propósito de ser?

Grito, critico, escucho críticas hacia mi y me hago la fuerte. Me voy, agarro un rosario y lloro tirada en la cama. Lloro por este mundo que sólo te permite ver quién sos verdaderamente y quienes son los demás cuando te pega, cuando te pone diferentes opciones a ver a cuál le das mas importancia, cuando tenés que tirar todo a la mierda y a ver si lo hacés. Y que ni siquiera te hace verlo del todo, solamente te da un poco de diferentes situaciones y te nutrís de decepciones y vacíos, que solo cultivan más interrogantes.

Me siento en guerra. Con mis amigos, con mi familia, y conmigo misma. Y esa es la peor guerra de todas, la que no mata el cuerpo, ni deja sangre, ni escombros, ni hogares destruídos, ni una historia que contar en los libros, porque no se puede enseñar, transmitir, o hacer un cuadro sinóptico de una guerra que sólo se puede comprender viviéndola en carne propia, cuando la realidad te golpea por primera vez, cuando te muestra verdaderamente que las miserias no existen solo en el exterior sino tambien dentro de uno, cuando te hace sentir que todos, absolutamente todos, estamos condenados a ser unas basuras, a ser mediocres, crueles y despiadados en este mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario