Mientras respiremos, nada está mal

5.7.15

Argenta

¡Ay, Masche! Cómo se te escapó esa. Qué irónico hubiese sido que la pelota hubiese golpeado violenta la red, y hubiese sido tu mala maniobra la culpable de todos los desilusionados rostros argentos. Justo vos, el que encara todas. Porque sí, es así. Primero la tristeza, con la desolación y la decepción, y después la bronca con los jugadores. De repente, toda la culpa es de ellos. El patriotismo y el aliento dejalos para el tweet careta, para el "también estoy en las malas". No para cuando el Pipita se erra un penal, o Chiquito no la ve. No seas careta con vos mismo, que no hay nada peor. Putealos, mandalos a la mismísima mierda. Pero también fueron ellos los que te incendiaron el alma con pasión, los que te sacaron el machito de adentro, los que te hicieron tocar bocinazos a las cinco de la mañana, los que te hicieron salir corriendo a la calle, al Obelisco, los que te pusieron la piel de gallina, ni hablar llorar, y pintarte el ser de celeste y blanco. No te olvides. Son unos hijos de puta y se van a ir a la concha de su hermana. Pero acordate. Acordate cuando de la mano de estos mismos grandes levantemos la copa del mundo. Acordate cuando salgas con tu viejo, o con tu hijo, con la camiseta totalmente insacable hasta a la esquina de tu casa. Cuando tu pecho esté teñido de estos colores, y cuando la gloria de gritar gol te erice todo. Putealos, pero acordate.
Acordate de los héroes: responsables de esa emoción y alegría desquiciada, que te hicieron sentir el orgullo de ser argentino más que nunca, más que nadie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario