Mirá que si yo creo que las peleas nos hacen más fuertes no es por ser un dicho popularizado eh. Lo creo porque soy una persona totalmente peleadora, simplemente porque no me puedo callar algo que me inquieta o molesta. Sino es cara a cara, con gestos, mediante otra persona o por twitter, es por whatsapp. Pero guardarmelo NUNCA. Nací así y así voy a morir. Y se de peleas. Entendí que si después de pelearte con alguien que ya querías sentís que lo queres más, es porque en serio lo valoras y necesitas de esa persona.
El enojarse es involuntario -si se está enojado en serio-. Es un impulso del corazón que uno expresa con palabras. No decís "me enojé" -o va, si, ponele que algunos lo decimos si somos miss caprichito; pero siempre acompañado de otra cosa-. Y nada más. Decís la razón de enojarte y buscás disculpas, explicaciones o un algo que te conteste lo que decís simplemente para saciarte esa nudo en el estómago que con valentía desataste. Y si no te dicen nada, seguís hablando vos porque hasta que no se resuelva el temita de acá no se va nadie. Y eso pasa cuando el otro te importa. Porque sino, ninosvi'.
Pero uno no elige cuando o por qué enojarse. ¿Cuántas veces prefeririamos no habernos molestado por tal cosa o tal otra?.
O bueno, a mi me pasa que me encantaría que reine la paz en el mundo y si fuera por mi que nunca nada me joda o me rompa las bolas asi salimos todos juntos y felices y todo re piola. Pero como eso es totalmente imposible -por lo menos en este mundo-, me tiro al equipo de los que pelean abiertamente y con fundamento, vio.
En fin, a nadie le gusta estar enojado con alguien que se quiere, aunque en el momento te pongas hasta rojo de la bronca.
Sin embargo, a la hora de arreglarse es necesario valor, coraje, dejar el orgullo de lado, ponerse los pantalones y que el otro admita cuál fue el error que cometió para que vos te enojaras. Y cuando hace eso, SEMEJANTE cosa -porque ponerse los pantalones es RE complicado-, no es por él, es por vos, que te ofendiste. Y lo sentís, sentís su esfuerzo. Y ahí lo querés más, ahí cuando sentís que las disculpas son sinceras, lo abrazás y sentís ese abrazo como nunca antes, al punto de suspirar.
Pero también a vos te digo, a vos que sos el que se enojó, seguramente un poquito de culpa tenías -aunque sea un ultraarchimega miligramo-.
Las peleas no vienen cuando estamos todos de buen humor, sin sueño, calor, frío, hambre o cuando estamos con toda la paciencia del mundo.
Vienen cuando pasa todo lo contrario, o también cuando hay malentendidos o confusiones.
Así que está para meditarlo. La culpa siempre es mutua, aunque explícitamente siempre es del primero en asumirla. Hasta si tu amiga te cagó al flaco, también tenés algo de culpa.
Todo vuelve señores.
-tarde o temprano-.
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