En realidad, eso lo podes hacer en todas las épocas. Pero el día de mi cumpleaños lo podés hacer sin sufrir de nada. Ni frío, ni calor. Lo podés hacer sabiendo que está bien hecho.
Todo eso es así, ni muy muy ni tan tan.
Ni blanco ni negro. No hay extremos. Es un gris constante, y eso puede beneficiarte o perjudicarte. Vos te encargás de hacerlo blanco o hacerlo negro. De hacerlo sí o hacerlo no.
No sé. Los extremos no son del todo buenos: muy abajo sos infeliz, pero tenés la ventaja de impulsarte y llegar alto, y muy arriba te podés caer. Y en el medio, en el gris, ahí nací yo, y ahí vivo. Ni muy abajo, ni muy arriba. Aunque siempre me gustó la cima, aún sabiendo que me puedo caer.
El medio es para pensar. Para encontrarte a vos mismo y ver qué onda. Y ahí te conocés y sos libre. Conociéndote sos todo. Pero ojo: no es fácil salir del gris. Ni tampoco es fácil pensar. O va, depende de cada uno. Algunos nacimos pensando. Nacimos en el gris.
Pero, ¿quién dijo que pensar es la solución a todo?. Conocerse, lo es. Y para conocerse, ¿hay que pensar?. No creo que me despierte un día y me sepa del derecho y del revés. ¿Y entonces cómo?
Pensar es todo. Es el todo en sí. Depende cómo, cuándo, cuánto, dónde y qué pienses. Lamentablemente no creo que eso lo puedas manejar. ¿O seré yo sola la que no puede?
Pensar te puede llevar a la cima, sin dudas. Porque pensando -como cada uno piense-, terminás conociéndote. Y conociéndote a vos, conocés tu meta. Pero no todo es lo que aparenta ser.
Ojo con donde pisás. La mente engaña, es el "mal" de pensar. Te engatuza. Te enrosca.
¿O también me pasa a mi sola?
Las pisadas en falso pueden ser letales. Ojo. No siempre hay segundas chances.
O sí.
Depende.
No hay comentarios:
Publicar un comentario