Es una obviedad tan estúpida que uno ni la piensa. Damos por sabido cosas obvias que en realidad, cuando se siente y se relaciona, nos pueden llevar a conclusiones asombrosas.
"Mirá Flor, tenés que saber algo: A este mundo llegaste sola, y así te vas a ir. Así nos pasó y nos va a pasar a todos".
Por naturaleza uno llega al mundo siendo uno. Yo llegué siendo yo, con mis características, con mi luz de bebé, con mis ojos chinitos y mis tres kilos.
Me dijeron esa frase en un momento de mi vida muy peculiar -por lo que va de mi vida-. Un momento que aún estoy transitando, un momento en el que estoy cayendo en la basura de este mundo, intentando no formar parte de ella, descubriéndola, hurgándola.
Y mientras la investigo, me doy cuenta de que todo el que pisa mi territorio en algún momento me hace sentir mal. Y eso ya no me decepciona, porque ya lo entendí. En todo caso sería una decepción constante, pero que ya no me sorprende.
Nada ni nadie es para siempre en su pura esencia. O sí, pero consigo mismo.
Con el exterior, los demás siempre cambian. Su manera de tratarnos, quizás indiferente o cortante.
Con los meses y con los años, algunas personas dejan de importarnos, por más cursi que se sea con la vida. O por ahí nos importen, pero muchísimo menos, rozando la nada.
Porque todo, así como viene, se va. No solo de este mundo, sino de la vida de otros.
Mientras vos entrás en mi vida, hay alguien que se va, porque en algunas vidas, no hay tanto amor para todos, y quizás en otras, mas solitarias,el amor sobre.
Así que todo se renueva. Poco a poco me voy dando cuenta, de que la vida es eso: Felicidad, amor, decepciones y un reemplazo constante de personas.
Y con constante no me refiero a todos los días, sino por etapas.
Lo que me hace pensar, en por qué carajos me estoy poniendo mal yo, por una persona a la que muy probablemente hoy le chupe un huevo; la quise como se debe y le di todo lo que doy cuando quiero, sin embargo ella me devolvió toda su basura a mi, una de las personas que mejor la trató; hoy te chupo un huevo, o por lo menos eso demostrás, y a mi, no me chupás un huevo y eso es lo que demuestro escribiéndote, aunque no sé si lo leas; sin embargo, desde otro ángulo no sos nada que me afecte, porque fuera de letras nunca te pienso; llegué a un punto en el que no tengo que deducir nada ni pensar nada como si te tuviera que investigar, al punto en el que pienso lo que veo, lo que se ve, lo que está y nada más; no sos digna de que te lea entre líneas; tampoco de que te investigue mas, porque a la basura ya la vengo hurgando hace rato y aunque haya distintos tipos de soretes en este mundo estoy contenta de que ya conozco varios, entre esos vos; no quiero decir nada de lo que después me pueda arrepentir, pero a su vez no me preocupa porque si me fijo en la cantidad de cosas de las que te arrepentiste, me ganás por goleada; conocí tantas personas, que seguramente dentro de un tiempo se vayan -no creo que de la manera en que te fuiste vos-, que ya te conseguí reemplazo; y uno mejor por suerte; espero que para estos momentos -ojalá te sientas re tocada con esto y te lo reconfirmo: es para vos estúpida- estés despedezada en lágrimas y tu alma esté rota como lo estuvo la mía, desde lo más profundo de mi ser; creo que se llama odio y lo conocí recién hoy, meses después de la noche en la que te convertiste en basura. Y si no llorás, no creo encontrar palabra para definir tu nivel de mediocridad, pero estoy segura de que vos la vas a encontrar.
***********************************************************
Entonces me decido a irme a dormir, con el odio y la bronca a flor de piel. Las ganas de eliminarla de todos lados me están matando. No quiero saber más nada de ella nunca, y eso es inquebrantable.
No preocuparme más, por esa mierda que en algún momento me hizo feliz, y que como una estúpida creí eterna.
No hay comentarios:
Publicar un comentario