Mientras respiremos, nada está mal

4.6.15

Desde una ventanilla

Estaba pensando "todo esto es una gran desgracia", mientras miraba por un canal la Marcha de Ni Una Menos. Más de 26.000 mujeres asesinadas/desaparecidas en no sé, ¿tres años? ¿dos? No me acuerdo, y aunque fuese en un siglo es una barbaridad. Pero no quiero entrar en ese tema, sino más en lo que pensé después.
Empecé a meter en la misma bolsa absolutamente todo, todo lo que vemos cuando prendemos la tele y ponemos el noticiero, todo lo que vemos en la calle ((desde una ventanilla)), todo por lo que lloramos, todo por lo que sufrimos, todo lo que causa el malestar propio. Eso que quiere y logra apagarnos las risas en un miligramo de segundo. Cuando como si nada aparece un pensamiento que se hace más importante que todos los demás y de repente el mundo se viene abajo. Como una flecha en un blanco, pero negro.

Y no sé, quizás lo que pensé después sea muy de pretenciosa, muy idealista, muy imposible o quizás muy-demasiado-demasiadísimo lejano a mí y a mis hijos y a mis nietos y así. Pero lo pensé y me hice la pregunta que todos deberíamos hacernos todos los días: ¿por qué no?

Y es que las grandes desgracias traen grandes soluciones y aunque ahora no me crean les juro que todo va a estar mejor

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