Mientras respiremos, nada está mal

20.6.15

Un poco de amor francés

Siempre estuvo en total desacuerdo con el hecho de fumar. En cada debate sobre eso saltaba con su opinión opuesta y distinta a intentar abrir mentes o quizás quedar como la capa que se da cuenta de lo mal que está fumar y que es, lo suficientemente madura como para controlar sus acciones y no hacerse adicta a nada.
Sin embargo el frío, las once y media de un viernes y el no salir, junto con la lógica de buena nena que tuvo siempre la hacen querer desviarse.
"¡Chau a la buena conducta, y a chocar!" piensa en voz baja, a la vez que trama el mejor plan para encontrar cigarrillos en alguna parte.
En la desesperante búsqueda se encuentra a ella, de un aspecto bastante arruinado y enfermo, ojerosa, pálida. También ve que sostiene un cigarrillo. Y seguidamente ve humo; un humo que aumenta y que la deja ciega, confusa. 
Duerme. Y sueña con ese reflejo blasfemo, e "imposible". 
Despierta. Pero no hace más que escuchar "Un poco de amor francés", acompañada de un cuarto de helado y un libro que ya leyó. 
Un rato después las letras góticas y negras de la palabra "Marlboro" exaltan su mente, y un humo de olor mentolado enciende en ella la chispa del amor...

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