Mientras respiremos, nada está mal

19.6.15

Mi mundo

Me di cuenta que para pasarla bien no hay que pensar tanto. Sí, es bastante sabido, no será ninguna revelación para muchos y digamos que para mi tampoco. La verdadera revelación se da adentro de uno, cuando "darse cuenta" implica sentirlo, no leerlo o escucharlo de alguien.
Escribir (y acá los que escriben me van a entender mejor), te sumerge más y más en todo lo que sientas. Te manda a los extremos y si ya estás ahí siempre hay algo que puede ser aún más extremo. Todo lo malo se va a hacer más malo (por lo menos por dentro), tanto que podría llegar al punto de pudrirte. Y lo bueno, se mantiene así o mejora, algo.
Hace seis meses ya que tengo este blog, y en todo este tiempo no recuerdo que escribir sobre algún tema y reflexionar sobre él me haya ayudado a resolver lo que estaba mal sobre este, solía empeorar o quedarse así. Ojo, escribir no tiene por qué lograr nada. Pero claro, cada persona le da el significado y la función que quiere al escribir, algunos le asignan la responsabilidad de solucionar quilombos, otros lo hacen para descargarse mediante alguna ficción, otros para plasmar sus realidades, en fin.
Me creé un mundo en el que escribir quizás me ayudaría a resolver las cosas. No sé si estuvo bien o mal, si tengo que seguir esperando o qué. Tuve demasiadas esperanzas o expectativas de algo desconocido, y eso sólo trae decepciones.
Banquen. No hablo de que escribir para mí fue una decepción. No, todo lo contrario. Me abrió la mente, me hizo comprender un montón de cosas, y me hizo conocerme más a mi misma.
Cada día soy más decidida, y cada día las cosas salen mejor. Ahora tengo miedo de caerme, aunque tengo la certeza de que pase lo que pase me voy a levantar.
Voy a seguir escribiendo, porque me gusta. Me gusta leerme a mí misma, me gusta seguir conociéndome y me gusta tener un lugar a donde venir siempre, donde las reglas las creo yo y donde sé que siempre voy a ser bienvenida.
Digamos que, en conclusión, escribir no te resuelve los problemas, sino que te hace pasar por ellos menos tristemente y te da la esperanza de que llegaste a una solución que pronto se cumplirá.
¿No es cierto que al final de cualquier cosa que escribamos, llegamos a una conclusión?
No hace falta que sea algo bien determinado, puede también estar acompañado de muchos quizáses, pero sigue siendo una conclusión. Que te hace creer que estás convencido completamente de eso con lo que terminaste, y además creer que eso va a pasar.
Me pasó que todo terminó distinto y que esas conclusiones terminaron vacías, nulas.
¿Pero qué importa? Y acá la prueba de que la creencia de llegar a lo perfecto (mal) sólo hace que queden las verdaderas opciones correctas, que son mas posibles de concretarse y a la larga (o a la corta) las que más te hacen crecer.

El mejor mundo es el que nos creamos nosotros, por más que estés dentro de una burbuja (siempre y cuando SEPAS que estás en una burbuja). Después de todo, nada es para siempre -mucho menos los problemas-.



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